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Por mejores precios y el dólar blend, el campo aumentó su rentabilidad

El Índice Fada, que mide el peso del Estado en la renta agrícola, mostró un retroceso con respecto al valor de marzo: pasó de 65% a 59,9%. En junio del año pasado había alcanzado un 74%, impactado por la sequía

Las mejoras registradas en el tipo de cambio, más allá de ciertas especulaciones en torno a las demoras en la liquidación de la cosecha, y en el precio de los granos permitieron a los productores agrícolas recuperar sus márgenes de rentabilidad con respecto a marzo según el habitual informe que realiza la Fundación Fada.

En cifras, la medición de junio “marca una participación de los impuestos sobre la renta agrícola del 59,9% para el promedio ponderado de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol. Es decir, que de cada $100 de renta (valor de la producción menos costos) que genera una hectárea agrícola, $59,9 es lo que representan los distintos impuestos nacionales, provinciales y municipales”, explicó el informe.

La cifra es una combinación de los distintos granos. El trabajo lo explica al destacar que se trata del “promedio ponderado de cultivos a nivel nacional”. Pero en particular, la participación del Estado en soja es del 65,5%, maíz 54,6%, trigo 49,2% y girasol 52,2%.

Lo cierto es que el índice de junio es 4,9 puntos porcentuales más bajo que el de marzo de este año, que había marcado 65%. “La caída es explicada centralmente por la recuperación de los precios de los granos que había afectado el índice de marzo. Esta variable no tiene que ver con los impuestos de manera directa, sino que influyen sobre la renta que genera cada cultivo y, por lo tanto, mueve el índice por la participación relativa de los impuestos sobre esta renta. Un aumento de precios hace caer la participación del Estado, tras mejorar el valor de la producción. Cabe recordar que la renta agrícola es el resultado de descontarle al valor de la producción, los costos para producir”, explica Fada.

El segundo factor que afecta a la baja del Índice Fada es la introducción del dólar exportación, también conocido como dólar blend, para la liquidación de exportaciones, que no se había contemplado en ediciones anteriores del Índice. El dólar exportación es resultado de un 80% de dólar oficial y 20% de Contado con Liquidación (CCL), lo que mejora el ingreso percibido por el productor, actuando en el mismo sentido que un incremento de precios. Para junio 2023, el tipo de cambio oficial es de 897,83 pesos por dólar, mientras que el dólar exportación asciende a 976,64 pesos.

Comparado los meses de junio de años anteriores, el Índice Fada en 2019 marcó el 57,6%, en 2020 se ubicó en 68,3%, para junio de 2021 en 62,3%, en 2022 61,5% y 74,6% en 2023, año este último que estuvo afectado por la sequía, situación que ya no impacta para la medición de este 2024.

Los precios, mejores pero no tanto

Los precios de los granos presentan una mejora contra lo reflejado tres meses atrás, aunque lejos de lo que venía siendo durante el período 2020-2023.

En trigo, la mejora es del 34% en su precio disponible, en dólares, al comparar marzo 2024 con junio 2024; siendo el cultivo que más afectado estaba por los precios, en la medición de marzo. “Sin embargo, interanual (junio 23 – junio 24) los precios de los granos en dólares, muestran una caída del 14,8% en soja, 8% en maíz y 8% en trigo”, destaca el trabajo de Fada.

Tipo de cambio y costos de la producción

Al analizar en detalle las claves del cambio en la ecuación económica de los productores agrícolas, Fada destacó que “en diciembre 2023 el tipo de cambio oficial fue el principal cambio en el esquema económico, marcando un tipo de cambio real mayor y eliminando el profundo atraso cambiario que se había generado en los últimos dos años. Sin embargo, en los primeros meses de este año se ha comenzado a visualizar un atraso cambiario del dólar oficial frente a la inflación”.

En cuanto a los costos de insumos, medido en dólares oficiales, se muestran valores estables, retornando a valores observados hacia mediados de 2023. Los insumos importados son afectados por el dólar importador. “El dólar importador, que contempla un adicional del dólar oficial del 17,5% de impuesto PAIS, puede generar un efecto al inflar los precios de los insumos importados, ya que el importador deberá pagar un tipo de cambio mayor al oficial, y en la práctica al productor se lo cotiza a un dólar oficial, por lo que esa diferencia puede encontrarse contenida en el precio en dólares de los insumos”, detalló el trabajo.

En el caso de las labores, muestran incrementos de hasta el 40%, al medirlo en pesos, entre marzo y junio, mientras que comparado con junio 2023 se encuentran entre 250% a 300%, frente a una inflación interanual cercana al 302%.

Si se analiza la estructura de costos de los cultivos de acuerdo a la moneda en la que están expresados, se puede identificar que un 44% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados mientras que el restante 56% están pesificados. Si se considera el costo de la tierra dentro del esquema de costos, aquellos que son dolarizados en una hectárea de soja pasan a representar el 59%.

Un 44% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados, mientras que el restante 56% están pesificados.

En el caso del maíz, como los fertilizantes y semillas tienen más peso que en el caso de la soja, los costos dolarizados ascienden al 47% de la estructura, mientras que los pesificados alcanzan el 53%. Si se considera el costo de la tierra, el peso de los costos dolarizados asciende al 55%.

La participación de los componentes en dólares y pesos se ha repartido de manera más igualitaria posterior a la medición de diciembre 2023, cuando el componente en pesos había caído luego de la devaluación, encontrándose actualmente con un encarecimiento en fletes y labores desde inicios de 2024, al medirlo en dólares.