Cuando el domingo 10 de diciembre de 2017 comenzaba a transitar la primera hora de la tarde, todo un barrio comenzaba la procesión más alegre que puede tener todo fiel futbolero: sacar el grito de campeón.
Así fue como Centro Cultural Alberdi después de 90 minutos muy disputados derrotó a Atlético San Basilio por la mínima diferencia y se quedó con el título de campeón del torneo Clausura de Primera División A “Centenario del Fútbol Riocuartense” que organizó la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto.
Más de 3.000 personas colmaron El Trampero desde muy temprano. Es que el triunfo obtenido en el cotejo de ida por 1 a 0 ponía al elenco de Walter Argüello a 90 minutos de la gloria y de cortar una racha adversa de 60 años de no poder dar la vuelta olímpica en la Primera División A.
El partido
Envueltos en un clima de fiesta, en un campo de juego en excelentes condiciones, Alberdi y Atlético San Basilio salieron a buscar desde el primer minuto poder cumplir con sus objetivos.
El equipo de Edgardo Magallanes saltó al campo de juego predispuesto a ser protagonista y encontró a un Alberdi que fue el que intentó cerrarse en defensa, no dejar crecer a la visita, pero cometía infracciones muy cerca del área y no podía cortar la circulación de la pelota que hacían Bono, Gaude, Copetti y Sosa, el Azurro se erigía en dominador del partido.
El Pueblo Alberdi en las tribunas estaba callado y expectante. Sólo la “14” no cesaba en su aliento ante un equipo que no respondía en el campo de juego.
A los 12’ un remate de Copetti se estrelló en el palo derecho de Cometto, a los 34’ otra vez el mismo palo del arquero albiceleste impedía la caída del arco mercedario luego de un tiro libre de Bono y cuatro minutos después, Nicolás Rodríguez fue a presionar sobre la salida de la visita, ganó la pelota, corrió por derecha, llegó al fondo, metió un pase perfecto para Céliz, quien con un gesto técnico de un goleador -tocó la pelota con su taco derecho- mando el balón al fondo de la red para ir a buscar el abrazo de los miles de simpatizantes de Alberdi.
“La suerte del campeón”, se escuchó esbozar entre quienes estaban en la cancha. Así fue como, dos minutos antes de finalizar el primer tiempo, Mariano Passero en la línea de su área salvó una segura caída de su arco, cuando Rimondetti ya había rematado al gol.
Alberdi encaró el camino hacia los vestuarios sabiendo que había hecho lo justo y necesario. Controló hasta donde pudo el partido, los palos y Passero salvaron el arco de Luciano Copetti y en una de las pocas acciones que generó en ofensiva pasó por boletería a cobrar.
Atlético no entendía por qué, al igual que siete días atrás en su cancha, había hecho unos muy buenos 45 minutos y no había podido marcar.
En el complemento, Magallanes intentó con un cambio reordenar su equipo -ingresó Gomila por Maximiliano Sosa-, pero ya Argüello al igual que había hecho en San Basilio reacomodó a sus jugadores, salieron con otra actitud a jugar el partido y con Mayero y Dall’Armelina ganando en el medio, con Puñet corriendo y tratando de anular el tándem Bono-Gaude que por izquierda ganaba pero no encontraba el compañero en el área que pudiera batir a Cometto.
Con el correr de los minutos y con espacios, Alberdi ya fue generando más acciones en el arco de Gil, que tuvo que trabajar mucho para no permitir el segundo gol del local y en otra oportunidad el palo tras un remate de Rodríguez le cortó el segundo grito a los locales.
Llegó el final. Fue locura, pasión, lágrimas. Correr para abrazarse con sus amigos, compañeros, familiares e hinchas. Alberdi se coronó campeón.
Atlético San Basilio dejó todo, pero en el fútbol los goles no se merecen se hacen. El Mercedario los marcó: allá y acá y por eso levantó en forma justiciera la copa de campeón en un soleado mediodía de domingo en el mítico Trampero de Alberdi.
Carlos A. Valduvino
Más de 3.000 personas colmaron El Trampero desde muy temprano. Es que el triunfo obtenido en el cotejo de ida por 1 a 0 ponía al elenco de Walter Argüello a 90 minutos de la gloria y de cortar una racha adversa de 60 años de no poder dar la vuelta olímpica en la Primera División A.
El partido
Envueltos en un clima de fiesta, en un campo de juego en excelentes condiciones, Alberdi y Atlético San Basilio salieron a buscar desde el primer minuto poder cumplir con sus objetivos.
El equipo de Edgardo Magallanes saltó al campo de juego predispuesto a ser protagonista y encontró a un Alberdi que fue el que intentó cerrarse en defensa, no dejar crecer a la visita, pero cometía infracciones muy cerca del área y no podía cortar la circulación de la pelota que hacían Bono, Gaude, Copetti y Sosa, el Azurro se erigía en dominador del partido.
El Pueblo Alberdi en las tribunas estaba callado y expectante. Sólo la “14” no cesaba en su aliento ante un equipo que no respondía en el campo de juego.
A los 12’ un remate de Copetti se estrelló en el palo derecho de Cometto, a los 34’ otra vez el mismo palo del arquero albiceleste impedía la caída del arco mercedario luego de un tiro libre de Bono y cuatro minutos después, Nicolás Rodríguez fue a presionar sobre la salida de la visita, ganó la pelota, corrió por derecha, llegó al fondo, metió un pase perfecto para Céliz, quien con un gesto técnico de un goleador -tocó la pelota con su taco derecho- mando el balón al fondo de la red para ir a buscar el abrazo de los miles de simpatizantes de Alberdi.
“La suerte del campeón”, se escuchó esbozar entre quienes estaban en la cancha. Así fue como, dos minutos antes de finalizar el primer tiempo, Mariano Passero en la línea de su área salvó una segura caída de su arco, cuando Rimondetti ya había rematado al gol.
Alberdi encaró el camino hacia los vestuarios sabiendo que había hecho lo justo y necesario. Controló hasta donde pudo el partido, los palos y Passero salvaron el arco de Luciano Copetti y en una de las pocas acciones que generó en ofensiva pasó por boletería a cobrar.
Atlético no entendía por qué, al igual que siete días atrás en su cancha, había hecho unos muy buenos 45 minutos y no había podido marcar.
En el complemento, Magallanes intentó con un cambio reordenar su equipo -ingresó Gomila por Maximiliano Sosa-, pero ya Argüello al igual que había hecho en San Basilio reacomodó a sus jugadores, salieron con otra actitud a jugar el partido y con Mayero y Dall’Armelina ganando en el medio, con Puñet corriendo y tratando de anular el tándem Bono-Gaude que por izquierda ganaba pero no encontraba el compañero en el área que pudiera batir a Cometto.
Con el correr de los minutos y con espacios, Alberdi ya fue generando más acciones en el arco de Gil, que tuvo que trabajar mucho para no permitir el segundo gol del local y en otra oportunidad el palo tras un remate de Rodríguez le cortó el segundo grito a los locales.
Llegó el final. Fue locura, pasión, lágrimas. Correr para abrazarse con sus amigos, compañeros, familiares e hinchas. Alberdi se coronó campeón.
Atlético San Basilio dejó todo, pero en el fútbol los goles no se merecen se hacen. El Mercedario los marcó: allá y acá y por eso levantó en forma justiciera la copa de campeón en un soleado mediodía de domingo en el mítico Trampero de Alberdi.
Carlos A. Valduvino

