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El arte de gobernar para todos y todas, sin exclusiones

Lunes 14.- Polémica por la difusión de la foto de Alberto Fernández con Liz Solari.- El encuentro había sido hace algún tiempo, pero nos enteramos recién ahora porque nos lo contaron les chiques de la Unión Vegana Argentina, cuyo presidente también participó junto con la bella Liz de la tertulia caracterizada -las sonrisas no nos dejan mentir- por la buena onda y la comunidad de intereses. Nos alegramos de que, como indica la urna que Alberto cariñosamente protege con sus manos, el gobierno argentino se sume a la guerra contra modelos industriales de producción de alimentos basados en la cruel explotación de animalitos inocentes, promovidos por una potencia hegemónica que prescinde de toda consideración por la salud pública y el cuidado del ambiente. Pero, sobre todo, nos admiramos por el pluralismo, ya que antes y después reafirmamos el acuerdo porcino con China que los visitantes de Alberto quieren bloquear porque queremos salir del modelo de explotación primaria e incorporar valor agregado a nuestras exportaciones, de modo que la soja y el maíz contribuyan a generar más trabajo argentino. Más allá de la insidia mediática que pretende ver contradicciones y generar polémicas donde no las hay, tenemos aquí la impronta de un Gobierno que verdaderamente aspira a contener a todos los argentinos y las argentinas y les argentines, dentro de la cual cerrar la grieta que separa a los consumidores de algas y raíces y los criadores de lechones no es más que uno de los objetivos que combinan armónicamente equivalentes dosis de idealismo principista y realismo pragmático. Porque es lógica pura: si combatimos lo mismo que promovemos, no hay manera de quedar fuera del lado correcto. Seguramente nuestros socios y enemigos, los chinos, sabrán entenderlo.

Martes 15.- Cabandié afirmó que en la Argentina “hay presos políticos”.- Después de que el pueblo saliera a la calle para exigir la libertad de lxs compañerxs perseguidxs por patriotas, no podía faltar el espaldarazo de un integrante del mismísimo gabinete de Alberto a quienes le reclaman que deje de ser un “tibio con piel delicadita” -como atinadamente lo han definido nuestrxs compañerxs venezolanxs- y les dé a Boudou, De Vido, Milagro, el Pata Medina, el Caballo Suárez y demás víctimas del lawfare la reivindicación pública que merecen. Al Presidente lo notamos algo más sensible a esos reclamos, ya no aclara a cada rato que los presos políticos son cosa de gobiernos dictatoriales que no respetan los derechos humanos y que él jamás permitiría que existieran, pero tampoco se ha desdicho. Suponemos que todavía le da cosa ponerse al frente de su propio fuego amigo, así que se lo deja a ministros como el mencionado Cabandié, Ferraresi o Gómez Alcorta, o al alter ego bonaerense y aspirante a sucederlo Axel Kicillof. La larga tradición peronista de generarse su propia oposición pasa a traducirse en un gobierno que genera desde adentro su propia oposición, eso sí, no en temas de fondo como los que hacen a la conquista del poder, la permanencia en el poder, el ejercicio del poder, sino en cuestiones secundarias como si en el país hay o no hay presos políticos, porque qué importancia puede tener si aquí hay o no una dictadura, o si los argentinos y las argentinas y les argentines debemos tender a eliminar la cultura del asado para pasar a ser más compasivos con los bichos que caminan, chanchitos incluidos, otro tema irrelevante para los hijos y las hijas y les hijes de esta tierra.

Miércoles 16.- Tras el “falopagate”, Mario Ishii volvió a la Casa Rosada y se entrevistó con Alberto Fernández.- Siempre en la onda “unidad en la diversidad”, el Gobierno afianza su estrategia de contener a todos los compañeros, incluso a los que periódicamente son víctimas de malos entendidos y campañas mediáticas de desprestigio. Ya había estado 24 horas antes festejando el Día del Camionero con los Moyano, oportunidad en la que volvió a ratificar su estrecho compromiso “con los que la están pasando mal” -porque ya conocemos lo mal que les va en la Argentina a los camioneros-, y ahora se reunió con otro miembro de la élite dirigencial del movimiento, el histórico intendente de José C. Paz, con quien trató, según la información oficial del Municipio, “la problemática del distrito”. No hacían falta más precisiones, se descuenta que hablaron de las dificultades logísticas que trae aparejada en tiempos de pandemia la distribución de falopa en ambulancias. Es más, trascendió que el jefe comunal, superado aquel penoso cortocircuito con los choferes, ofreció desinteresadamente la aceitada red que tiene montada para colaborar con la inminente campaña de vacunación, ya que no hay mejor forma de llegar a todos los hogares con la celeridad que el asunto requiere que en las ambulancias de Mario. El Presidente no dijo nada acerca de la reunión, pero siempre viene al caso su discurso de 24 horas antes: "Somos peronistas: frente a la adversidad nos arremangamos, nos ponemos a trabajar y ponemos el pecho".

Jueves 17.- Luego de la confusión por las palabras de Putin, el Gobierno dijo que está esperando que la vacuna se autorice para los mayores de 60 años.- Como en el caso de Ishii, a quien le atribuyeron estar hablando de la falopa nada más que porque hablaba de la falopa, los medios también distorsionaron las palabras de Putin, induciendo a la gente a creer que la vacuna no está recomendada para los mayores de 60 años, cuando el líder ruso que Cristina tanto admira sólo había dicho que para los mayores de 60 años no está recomendada. Y lo hicieron circular como si fuera una novedad, cuando en realidad todo el mundo a eso lo sabía, salvo quizá Alberto y Ginés, que tienen más de sesenta años y dijeron que iban a ser el primero y el segundo en ponérsela. A la de Pfizer la descartamos porque pusieron “condiciones inaceptables”, faltaba más, no son “condiciones aceptables” como firmar el contrato y traer el menjunje antes de terminar de comprobar si va a servir para lo que tiene que servir. Afortunadamente, el intento de sembrar la discordia y hacer que la gente le agarre miedo a la Sputnik V no va a funcionar, porque aquí sabemos muy bien quién es Alberto, conocemos exactamente el valor de sus palabras y sus gestos, y no nos vamos a confundir como los chinos por la foto con Liz Solari y la leyenda de la caja debajo de la sonrisa de Alberto.

Viernes 18.- Cristina volvió a mostrarse con Alberto: “Los ministros que tengan miedo que vayan a buscar otro laburo”.- A ver, no sé si Cristina acertó con esta. ¿Qué ministro tiene miedo? No se referirá a los corajudos que acusan al mismo gobierno del que forman parte de tolerar que haya presos políticos, suponemos. O que respaldan tomas de tierras porque tienen chapa para hacer frente a la Justicia de los poderosos. Tampoco al audaz canciller que no teme ponerse creativo a la hora de describir la conversación de su jefe con el próximo presidente del mundo, ponele. Tanta creatividad como el que le arma la agenda a Alberto, esta semana sólo faltó recibir a Fabián Tablado para después aclarar que sigue firme el compromiso de luchar contra la violencia de género. Pero, de todas formas, la frase de la lideresa demuestra hasta qué punto tenía internalizado cuál era el propósito central del acto de Axel: nada más oportuno en un grupo humano cuyo objetivo es mostrar que permanece sólida e irrevocablemente unido que tratar de cagones a quienes más les valdría salir rajando a algunos de sus integrantes. Del otro objetivo, en tanto, se encargó Alberto: cuando le dijo a Cristina “Hice lo que me mandaste” quedó en claro que la cosa también pasaba por reforzar la autoridad presidencial, aunque por supuesto ni falta que hacía.