Opinión | alberto

Fuego amigo para entender mejor y evitar los errores

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Lunes 22.- Cristina Kirchner recomendó un artículo periodístico que deja mal parado al Presidente.- En realidad, el “mejor análisis que he leído en mucho tiempo”, esa “lectura imprescindible para entender y no equivocarse” que nuestra lideresa sabiamente nos aconseja abordar, es bien mirado un generoso gesto de apoyo a Alberto, cosa de espabilarlo un poco para que entienda que rodearse de empresarios garcas como los que convocó para aparecer ante las cámaras en el acto del Día de la Independencia no le conviene si desea encarar un proyecto de desarrollo nacional y, sobre todo, si quiere hacer realidad aquello de “nunca más voy a pelearme con Cristina”. La recomendada es una nota imperdible que “sin subjetividades ni anécdotas” advierte que Techint y el Grupo Clarín “se han convertido en la conducción política de la derecha ideológica” que aparte de padecer una “obsesión patológica con CFK y la letra K” es presa del “fanatismo y de la promoción de la hostilidad de clases medias y altas a quienes piensan diferente”, aunque parece que no por ocurrencia propia sino porque “son guiadas por el Departamento de Estado y el Comando Sur de Estados Unidos”. Y sugiere que más le valdría juntarse con Lázaro Báez, Cristóbal López o Gerardo Ferreyra, víctimas de un acoso que “no tiene que ver con el cuestionamiento a la evasión fiscal, fuga de capitales, lavado de dinero, operaciones offshore y relaciones privilegiadas con el Estado” sino con que son “promotores de un proyecto con cierta autonomía de desarrollo de la industria nacional”. Gracias, Cris, entendimos todo, esperamos que Alberto también, para no seguir equivocándose.

Martes 14.- Duros cuestionamientos al Presidente en una carta de las Madres de Plaza de Mayo.- No sabemos si será porque Alberto no había dicho nada del tuit de Cristina -suponemos que habrá considerado redundante aclarar lo agradecido que se sentía ante tan oportuno y sutil correctivo-, pero parece que Hebe, un poco menos paciente para interpretar instrucciones transmitidas con pudor y sutileza, fue un poco más explícita para quejarse del coqueteo con los que no sólo “explotan a nuestros trabajadores y trabajadoras”, y “saquearon el país”, sino que “secuestraron a muchos de nuestros hijos e hijas que luchaban por una Patria liberada”. Esta vez Alberto sí respondió, y lo hizo con la energía que corresponde a un Presidente agraviado de tal forma: dejó en claro lo contento que lo ponían las acusaciones de ser cómplice de la explotación, el saqueo y el genocidio, porque sabía que Hebe las formulaba “desde el afecto”. En cambio, tampoco contestó a la invocación que la afectuosa Madre de Todos, pero sobre todo de los hijos que le han salido medio duros para entender y no equivocarse, había realizado por radio porque lo de la carta le había resultado medio poco. “¿Quién gobierna, Fernández?”. A lo mejor porque la respuesta también le habrá parecido redundante.

Miércoles 15.- Fuerte cruce entre De Vido y Grabois por las redes.- Lástima, da la impresión de que no todas las pequeñas divisiones que se dan en el campo popular se pueden manifestar “desde el afecto recíproco”. Con la vena revolucionaria que lo caracteriza desde que se convirtió en perseguido político, cuando la derecha salió a facturarle esa estrategia tan anticapitalista, tan suya, de distribuir la guita de la obra pública, salió a respaldar enérgicamente los dichos de Hebe, a lo que el piquetero preferido del Papa respondió: “No sé como te da la cara”, con la típica ingenuidad de quien todavía concede al acto de poner la cara una significación que en política ya no tiene si es que alguna vez la tuvo. En cualquier caso, las sucesivas réplicas y contrarréplicas dieron lugar a una profunda controversia en torno de cuál de los dos fue más perseguido por la derecha política, cuál hizo más negocios con la derecha empresaria, y quién tuvo la culpa de que en 2015 ganara Macri; pero eso sí, siempre desde la coincidencia -y qué bueno que haya consenso aunque el afecto se extrañe un poco- en que todos los que aparecieron en la foto del 9 de julio con el Presidente son unos garcas. Es como si hasta en los tiroteos que se dan en la periferia del campo popular saltaran esquirlas que se transforman en fuego amigo contra Alberto, que en este caso volvió a omitir el correspondiente agradecimiento para que nadie pensara que estaba tomando partido por alguno de los valiosos militantes y agudos polemistas que intervinieron en un duelo de tan impresionante nivel dialéctico.

Jueves 16.- El Presidente salió a aclarar la posición del Gobierno sobre Venezuela.- Más fuego amigo, esta vez de otro militante del afecto como Víctor Hugo, que se dijo “enojado” por la “desilusionante” actitud del embajador argentino ante la OEA de pedir respeto por los derechos humanos y elecciones libres al amigo-pero-ahorita mismo-no-tanto Nicolás Maduro. Es que el hijo de Chávez -que es también su medium vía pajarico- es un gobernante democrático y tolerante que apenas encarcela y proscribe a los que no son tan tolerantes y democráticos como él, y cualquier cuestionamiento a esta verdad absoluta sólo puede ser producto de una abyecta subordinación al imperialismo norteamericano. Alberto salió a aclarar que su posición es la de siempre, que los propios venezolanos tienen que solucionar sus problemas mediante el diálogo amplio y constructivo, desde su firme convencimiento de que en Venezuela la buena onda en el escenario político y la predisposición al diálogo amplio y constructivo son todavía más notables que en la Argentina. La confusión, parece, viene de una operación de los medios hegemónicos que pretendió presentar lo que era un reclamo por la situación de Venezuela como si fuera un reclamo por la situación de Venezuela, y no el firme respaldo a Venezuela que cualquiera puede leer entre líneas. Víctor Hugo no quedó muy convencido, no sabemos qué espera Cristina para clarificar la confusión de la militancia a través de la recomendación de alguna lectura imprescindible para entender y no equivocarse.

Viernes 17.- Alberto Fernández consideró que el memorándum de entendimiento con Irán fue parte de la “búsqueda de destrabar el problema”.- Y ya que estaba en onda aclaratoria, por qué no pasar de Venezuela a Irán. Uno diría que en realidad el fuego amigo en este caso vino del propio Alberto, que en realidad no ha de haber sido este Alberto sino otro, de hace cuatro años y medio, ese que escribió “Cristina sabe que ha mentido y que el memorando firmado con Irán sólo buscó encubrir a los acusados”. Pero en línea con las explicaciones dadas a Hebe y a Víctor Hugo, también desde el afecto el Alberto de ahora podría explicarle al de 2015 que sigue pensando lo mismo, como lo prueba la simple comparación entre lo escrito entonces y lo declarado ahora. Claro, sacarles la acusación de encima a los que de cualquier forma no iba a haber nunca manera de meter en cana era una forma de “destrabar el problema”, algo así como resolver el conflicto de Malvinas declarando que las islas Falkland siempre fueron inglesas. De aquello de que la jefa ha mentido parece más difícil volver, es cierto, pero bueno, si lo del alquiler de los hoteles a Lázaro Báez era un “desliz ético”, lo del encubrimiento a los iraníes bien podría ser un “descuido estilístico” provocado por las ganas incontenibles de destrabar problemas. En cualquier caso, convengamos que con declaraciones como éstas el tipo deja en claro que tiene ganas de seguir haciendo los deberes, es cuestión de seguir metiéndole afectuosas ráfagas de fuego amigo para que entienda y no se equivoque por lo menos en lo que importa, en eso de quién gobierna, Fernández.