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Destacan que el proyecto de Etiquetado Frontal aspira a un cambio alimentario

Desde la Red de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria sostienen que, de aprobarse en Diputados, será una herramienta para atacar problemas como el sobrepeso, la obesidad y varias enfermedades no transmisibles

Desde la Red de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria destacaron la importancia del dictamen de comisiones que obtuvo el proyecto de ley de promoción de la alimentación saludable, más conocido como de “etiquetado frontal de alimentos”.

Para Marcos Filardi, uno de los referentes de ese sector, el borrador recoge prácticamente todos los aportes de las iniciativas que habían tomado estado parlamentario y que apuntan a desincentivar el consumo de alimentos ultraprocesados, por sus efectos dañinos en la salud. En tal sentido, destacó que se trata de una propuesta abarcativa y que sólo queda afuera el aspecto tributario.

“Entendemos que se debe aprobar sin dilaciones ni cambios el proyecto que tiene media sanción del Senado y que consiguió días atrás dictamen favorable del plenario de comisiones. El etiquetado frontal es una de cuatro políticas públicas para combatir enfermedades no transmisibles generadas por sobrepeso y obesidad, que tiene relación con productos ultraprocesados”, sostuvo Filardi.

Datos de las últimas encuestas poblacionales dan cuenta de que el exceso de peso (sobrepeso y obesidad) afecta al 13,6% de niños y niñas menores de 5 años, al 41,1% de niños, niñas y adolescentes de 5 a 19 años y a casi el 70 % de adultos mayores de 18 años.

“Esto es muy importante, si tenemos en cuenta que más del 60% de las muertes son por enfermedades no transmisibles y que el Estado necesita entre 50 y 55 mil millones de pesos al año para tratrarlas”, agregó.

Y resaltó:“La industria alimentaria altamente concentrada genera enormes ganancias a partir de la producción de estos alimentos. Los alimentos ultraprocesados son buenos para los accionistas de las empresas, porque les generan grandes ganancias, pero malos para quienes los comen”.

Puntos clave

Filardi detalló que el abordaje sobre la regulación de los alimentos es multidimensional y punutalizó que deberían contemplar varias políticas públicas.

1- Impuestos que graven a los productos ultraprocesados –no contemplada en el proyecto de ley que se trata en la Cámara de Diputados.

2- Etiquetado frontal de alimentos y bebidas, definidos como aquellos que contienen exceso de nutrientes críticos (azúcares, grasas, sodio, edulcorantes y cafeína). En este sentido, Filardi detalló que el perfil de nutrientes utilizado es el de la Organización Panamericana de la Salud, que recoge la mejor evidencia científica mundial y de Argentina (se incorporó evidencia científica).

3- Status jurídico diferenciado para los alimentos ultraprocesado, que los somete a una serie de regulaciones distintas al resto de los productos alimenticios que quedan fuera de esta clasificación.

-Controles estrictos sobre la publicidad de este tipo de alimentos, particularmente la que va dirigida al segmento infantil.

-Los ultraprocesados no podrán ingresar en las cantinas de las escuelas.

-El Estado priorizará la compra de alimentos saludables (no alcanzados por sellos). Lo mismo valdrá para las donaciones.

“La mayoría de las políticas de promoción de la alimentación saludable tienen cabida en el proyecto, porque el etiquetado es la puerta de entrada. Todo esto es un incentivo para que la industria alimenticia se reconvierta. Como hizo en Chile, bajando los niveles de sodio, grasas, azúcares y otros. En Chile, las industrias, publicitan la ausencia de sellos”, dijo Filardi.

Además, explicó que el proyecto contempla plazos para la adecuación a las regulaciones alimenticias, tanto para la gran industria como para las pyme, pero aclaró que es un punto que actualmente se encuentra en plena discusión.

“Se han agitado muchos fantasmas. Se habló de pérdida de empleo y caída de ventas. En Chile no ocurrió ni uno ni otro. Tampoco perdió capacidad exportadora”, consideró.

Lobby alimenticio

¿Sigue operando el lobby de la industria alimenticia?

El lobby ha existido en todos los países: Chile, Brasil, Uruguay. La industria no quiere el etiquetado, la regulación diferenciada. Ocurrió en el lobby de diputadas y diputados, en los medios de comunicación en forma directa e indirecta. En el Senado, Fernández Sagasti denunció que todos los senadores habían recibido cartas de Coca-Cola con instrucciones sobre los perfiles de azúcares. Veremos qué pasa si se aprueba: si arrancan una batalla jurídica, o si despliegan su lobby en el Ejecutivo.

Piden rápido tratamiento en la Cámara Baja

La Red de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria y Colectivos Afines respalda y reclama a los Diputados una aprobación sin dilaciones del proyecto de ley de promoción de la alimentación saludable, que incluye el etiquetado frontal de alimentos y bebidas envasados

“Exigimos a la Cámara de Diputados de la Nación Argentina su urgente aprobación, sin cambios y sin más dilaciones.

El proyecto de ley cuenta con media sanción del Senado, habiendo sido aprobado el 29 de octubre de 2020 por 64 votos a favor y sólo 3 votos en contra. Dicho proyecto, resultado de la unificación de 15 proyectos de ley de distintos espacios políticos, incorporó distintas mejoras a lo largo de la discusión parlamentaria, tomando en consideración los mejores estándares que hoy existen a nivel mundial.

Se trata de un proyecto de ley integral que incorpora las principales medidas recomendadas para poner freno al aumento sostenido y sistemático de la malnutrición por exceso, que en Argentina alcanza valores alarmantes.

En Argentina, al igual que en América Latina, los problemas de malnutrición son el resultado de los profundos cambios que han afectado a sus sistemas alimentarios, los cuales determinan la cantidad, calidad y diversidad de los alimentos disponibles para el consumo, transformación que ha sido impulsada por la creciente urbanización, el cambio de los patrones alimentarios y las nuevas formas de producir y procesar alimentos.

Cada argentino compra 185 kilos de ultraprocesados al año

En nuestro país, donde más del 90% de la población es urbana, las ventas de alimentos y bebidas ultraprocesados (es decir, con cantidad excesiva de nutrientes críticos como grasas, azúcares y sodio) alcanzan los 185 kg/año por persona, ocupando el 3er puesto en América Latina y el 14º a nivel mundial. Además, según datos de la Organización Panamericana de la Salud, entre 2010-2013 las ventas de productos ultraprocesados aumentaron en un 50% y las de bebidas azucaradas, en un 100%.

En este contexto, se necesitan políticas públicas que aborden de manera integral estas problemáticas. El proyecto de ley, más conocido como Ley de Etiquetado Frontal, establece la implementación obligatoria de un sistema de etiquetado frontal de advertencias (con un sistema gráfico de octágonos negros que advierte respecto al contenido en exceso de nutrientes críticos y con el sistema de perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud); a la vez que regula la publicidad, promoción de alimentos y bebidas que contengan al menos un sello de advertencia y, también, limita su oferta y comercialización en los establecimientos educativos, acción que (en conjunto con la incorporación de educación alimentaria nutricional) permite mejorar los entornos escolares”.

Destacan el avance por ley

Este año se mencionó que se podría avanzar en el etiquetado frontal de alimentos, a través del Poder Ejecutivo Nacional. En este sentido, la Red de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria y Colectivos Afines sostuvo que la regulación por ley es el camino correcto.

“El etiquetado frontal desde el Ejecutivo implicaría que sólo se avance en la regulación del etiquetado, dejando de lado las otras regulaciones previstas en el Proyecto de Ley. Además, los estándares planteados para el etiquetado no son los mismos ya que, por ejemplo, está previsto utilizar un sistema de perfil de nutrientes cada 100 g (alimentos sólidos) o cada 100 ml (alimentos líquidos), con puntos de cortes más flexibles; con lo cual muchos productos con contenido excesivo de nutrientes críticos no tendrían que colocar sellos de advertencia en el frente de sus envases”.