Después de 25 años, las imágenes del atentado a la Amia siguen en el recuerdo de los argentinos. Julio Menajovsky, uno de los primeros fotógrafos en llegar a la escena del ataque en la calle Pasteur 633, en Buenos Aires, compartió su mirada en Buen Día Río Cuarto. Al menos otros dos reporteros de Crónica también estuvieron en los primeros minutos posteriores al episodio.
El fotoperiodista aseguró que el caso le provocó un estado de perplejidad por no comprender el origen del hecho y consideró que esa misma actitud advierte en la actualidad, no solo del ciudadano común sino también de las distintas autoridades que debieron responder en el transcurso de este tiempo.
Menajovsky describió cómo fueron los momentos previos a las 9.53 del 18 de julio de 1994. Explicó que no trabajaba en ningún medio periodístico, sino que hacía prensa para una institución y ese día estaba destinado a reportar gente buscando trabajo en distintas agencias. Con esa misión se dirigió a Corrientes y Ecuador, a unas ocho cuadras de la sede de la Amia.
"Estaba en la calle sacando fotos de eso (búsqueda laboral) cuando sentimos una fuerte explosión, un estruendo increíble, se hacía notar que había sido cerca, tembló el piso, se escuchaba la caída de vidrios a la calle, se produjo un silencio y la gente preguntándose qué pudo ser esto", rememoró.
"Me fui orientando como pude para ver por dónde era, me fui acercando al lugar y estando a unas cuatro cuadras escucho que una señora viene gritando 'explotó la Amia, explotó la Amia', ahí me di cuenta el carácter que había tenido esa explosión", agregó.
"Me fui acercando al lugar, ya sabiendo adonde iba, y a medida que me iba acercando claramente iban apareciendo más indicios de la envergadura que había tenido semejante explosión", aseveró.
Menajovsky dijo que mientras se aproximaba al punto del siniestros veía más ambulancias, vidrieras rotas y gente demabular como aturdida. "Venía por calle Tucumán y cuando ya entré en Pasteur pude ver toda esa montañana de escombro en que se había convertido el edificio de la Amia y mucha gente dando vueltas en una escena caótica", describió.
Acontecimiento histórico
Enseguida, Menajovsky entendió que estaba frente a un caso histórico. "Uno es fotógrafo, trabaja de esto y sabe que está en un acontecimiento del que todos los medios van a hablar, uno es protagonista de un acontecimiento que uno ya imagina que va a ser histórico", consideró. Y agregó: "Yo no tenía ninguna obligación profesional de estar ahí pero a su vez no podía dejar de estar sin saber el destino que iban a tener esas fotos".
"En ese momento me agarró un estado de perplejidad absoluta por no poder entender y por no poder ubicar el origen de lo que yo estaba siendo protagonista", manifestó el fotoperiodista. "Me da impresión que ese estado se preserva hasta hoy, con el agravante de que la causa no solo que no ha podido avanzar, sino el hecho de que haya revelado que hay una red que está dentro del mismo Estado para evitar el avance de la causa, el embarramiento permanente del cual es objeto y la índole de las persoanas que tieniendo que haber dado lo mejor de sí para el esclarecimiento de este atentado hayan terminado siendo juzgadas en un juicio para establecer las responsabilidades del encubrimiento", cuestionó.
Menajovsky describió cómo fueron los momentos previos a las 9.53 del 18 de julio de 1994. Explicó que no trabajaba en ningún medio periodístico, sino que hacía prensa para una institución y ese día estaba destinado a reportar gente buscando trabajo en distintas agencias. Con esa misión se dirigió a Corrientes y Ecuador, a unas ocho cuadras de la sede de la Amia.
"Estaba en la calle sacando fotos de eso (búsqueda laboral) cuando sentimos una fuerte explosión, un estruendo increíble, se hacía notar que había sido cerca, tembló el piso, se escuchaba la caída de vidrios a la calle, se produjo un silencio y la gente preguntándose qué pudo ser esto", rememoró.
"Me fui orientando como pude para ver por dónde era, me fui acercando al lugar y estando a unas cuatro cuadras escucho que una señora viene gritando 'explotó la Amia, explotó la Amia', ahí me di cuenta el carácter que había tenido esa explosión", agregó.
"Me fui acercando al lugar, ya sabiendo adonde iba, y a medida que me iba acercando claramente iban apareciendo más indicios de la envergadura que había tenido semejante explosión", aseveró.
Menajovsky dijo que mientras se aproximaba al punto del siniestros veía más ambulancias, vidrieras rotas y gente demabular como aturdida. "Venía por calle Tucumán y cuando ya entré en Pasteur pude ver toda esa montañana de escombro en que se había convertido el edificio de la Amia y mucha gente dando vueltas en una escena caótica", describió.
Enseguida, Menajovsky entendió que estaba frente a un caso histórico. "Uno es fotógrafo, trabaja de esto y sabe que está en un acontecimiento del que todos los medios van a hablar, uno es protagonista de un acontecimiento que uno ya imagina que va a ser histórico", consideró. Y agregó: "Yo no tenía ninguna obligación profesional de estar ahí pero a su vez no podía dejar de estar sin saber el destino que iban a tener esas fotos".
"En ese momento me agarró un estado de perplejidad absoluta por no poder entender y por no poder ubicar el origen de lo que yo estaba siendo protagonista", manifestó el fotoperiodista. "Me da impresión que ese estado se preserva hasta hoy, con el agravante de que la causa no solo que no ha podido avanzar, sino el hecho de que haya revelado que hay una red que está dentro del mismo Estado para evitar el avance de la causa, el embarramiento permanente del cual es objeto y la índole de las persoanas que tieniendo que haber dado lo mejor de sí para el esclarecimiento de este atentado hayan terminado siendo juzgadas en un juicio para establecer las responsabilidades del encubrimiento", cuestionó.

