El caso de un hombre que dejó su trabajo para gestionar una jubilación por discapacidad pero cuyo trámite quedó congelado dentro de Anses pone de manifiesto una problemática amplia que llegó con el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Miguel Ángel Cabaña, un villamariense de 61 años con problemas cardíacos graves, inició su expediente de retiro por discapacidad a principios de este año en su ciudad de origen. Hasta allí, pudo hacerlo sin mayores problemas, pero todo cambió cuando la documentación llegó a la delegación Río Cuarto, que concentra el procesamiento datos de una gran zona del sur de Córdoba.
Cabaña inició el trámite de retiro a comienzos de 2020 en Villa María, luego de pasar por una junta médica que le determinó una discapacidad invalidante.
El hombre de 61 años, extrabajador de la industria láctea, es un paciente de riesgo, con una operación de by-pass cardíaco y varios stents a cuestas.
La Superintendencia de Salud avaló un estudio que determinó que presenta un 66 por ciento de incapacidad.
En función de estos avances en el trámite de la jubilación, el 30 de enero de este año renunció a su empleo, dado que ese ingreso económico sería incompatible con el beneficio previsional.
Poco más de 10 días después, presentó los resultados de la evaluación médica en la delegación de Anses Villa María, aunque toda la información luego sería remitida al centro de cómputos de Río Cuarto.
“El 12 de febrero llevamos todo lo que teníamos gestionado: la carta de renuncia a mi trabajo, además de la resolución de la Superintendencia de Salud, que declara el 66 por ciento de incapacidad”, comentó sobre este punto Miguel Ángel Cabaña.
Trabado en Río Cuarto
Hasta allí, todo discurría dentro de los parámetros habituales. La complicación llegó un tiempo después, cuando el expediente ingresó al área de computos y liquidaciones.
“Estaba todo prácticamente listo para que mi expediente pudiera seguir avanzando. Solamente faltaba la firma de una persona responsable del área, pero el problema es que no hay quién lo pueda hacer”, explicó Miguel Cabaña.
“Hago público este reclamo porque hay muchos casos como el mío, incluso de personas más complicadas que yo. Lo grave es que mi trámite ingresó más de un mes antes de que se decretara la cuarentena”, dijo el hombre.
“No tiene nada que ver que no hubiera designadas autoridades de Anses. Espero que dentro de poco el trámite pueda salir aprobado de Río Cuarto”, concluyó.
Temas
Te puede interesar
-
- Jury
-

