Lunes 8.- En medio de la polémica por la represión en Formosa, Gildo Insfrán participó del acto por el 8M.- No se entiende por qué se sorprendieron tanto, si había una cita a la que el mejor gobernador de la Argentina no podía faltar era la del Día de la Mujer. Mucho menos luego de la contundente ratificación de su compromiso con el respeto irrestricto a los derechos humanos de la semana anterior, que fue asimismo una ratificación igual de contundente de su compromiso con la lucha por la igualdad de género. ¿O acaso esas detenciones de revoltosas que incluyeron hasta a la hija del jefe policial que condujo el sensible operativo antidestituyente, esas imágenes de espaldas femeninas salpicadas de moretones ocasionados por las balas de goma, esas mujeres y niñas que desde sus cómodas habitaciones en los centros de aislamienton agradecen los cuidados de un gobierno que que resiste a pie firme las más brutales campañas de difamación, no son prueba concluyente de que en Formosa el género no es motivo de discriminación y todos, todas y todes pueden estar seguros, seguras y segures de que si tienen algo para decir y lo dicen, Gildo los va a escuchar, y si tienen algo que pedirle, ¿les va a dar para qué tengan? En cualquier caso, su presencia es una de las tantas que nos hace mirar con tanto optimismo el “Acuerdo Federal para una Argentina Unida contra la violencia de género” firmado en la ocasión. ¡Tiembla el patriarcado puesto contra las cuerdas por la agenda progresista que tiene su baluarte en el Norte argentino! Decí que al acto no estuvo invitado Alperovich, porque ya era abuso.
Martes 9.- La oposición cuestiona la salida de Losardo y advierte que el próximo ministro responderá a Cristina Kirchner.- Oportuno, aunque un tanto suspicaz, aporte a la institucionalidad y a la convivencia política que surge de la siempre lúcida lectura de la realidad de los dignamente derrotados en 2019. En primer lugar, imaginamos lo agradecida que estaría la saliente ministra de Justicia, porque como todos sabemos a un funcionario cuya permanencia en el cargo pende de un hilo nada la ayuda más que la opinión de opositores de que debería quedarse. En segundo lugar, nos extraña el temor de que Cristina pase a tener más incidencia en la agenda judicial del Gobierno que la que ya tiene. En realidad, más allá de alguna mención al carácter putrefacto de la Justicia y a su servilismo con los poderes fácticos, ya sabemos que la vice en este tema no se mete, y si por ejemplo uno de sus abogados maneja la comisión que propone qué reformas vamos a hacer para poner en caja a los jueces y fiscales del lawfare al palo, y otro ingresa con el acuerdo del Senado que ella preside en una cámara que ahora se volvería, suponemos, un poco menos repulsiva, es por sus propios méritos y no porque ella los haya recomendado. No vemos por qué con un ministro nuevo no habríamos de asistir a la misma prescindencia.
Miércoles 10.- Beatriz Sarlo dijo que quien le ofreció vacunarse contra el Covid-19 fue la esposa de Kicillof.- Conocida en círculos más o menos restringidos como intelectual no-k, una verdadera rareza dentro de la intelectualidad argentina, Beatriz saltó varios peldaños en la escalera de la fama presentándose ante el gran público como una especie de Verbitsky del gorilaje vernáculo, al replicar eso de “mandar al frente al que buscaba hacerte un favor”. Claro, en su caso ni había pedido la gauchada, ni la aceptó, ni era “vieja amiga” de quien le hacía la oferta, pero justamente eso la vuelve -al contrario de Verbitsky, un cuadro de la causa nac & pop que en todo caso se pisó por distraído- parte de la feroz campaña de desprestigio de quienes inventaron lo de las vacunaciones vip y ahora cuestionan canallescamente el encuadramiento de la militancia de La Cámpora como personal esencial. La conspiradora que se presenta como superior al resto con la ridícula y frívolamente mirthalegrandiana pretensión de vacunarse cuando le toque, pidió disculpas por describir la propuesta de una no funcionaria sin facultades para hacerla, que le llegó a través de un intermediario, como “por debajo de la mesa”. Pero un comportamiento como el suyo, emanado de una ética antinacional y destituyente, tan contraria al ser argentino, no merece ni olvido ni perdón, que agradezca que apenas le vamos a quemar los libros y a ella le prendemos fuego sólo simbólicamente.
Jueves 11.- “Todo el día de ayer estuve reflexionando sobre el singular saludo del juez Juan Carlos Gemignani a sus colegas mujeres por el Día la Mujer”.- Por si se preguntan cómo administra su valioso tiempo un Presidente que tiene bien claras las prioridades de la hora, Alberto se los aclara. El “¡Feliz día, delincuentes!” que el sensible magistrado les dedicó por Whatsapp a sus compañeritas de fuero ya había desatado una tormenta, que lejos de limitarse a las destinatarias del mensaje involucró a todo el colectivo feminista, y hasta motivó la advertencia de la mismísima Cristina: “¿Estarán esperando que le pegue a alguna?”. La explicación de Gemignani, de quien habríamos esperado un “Perdón, debí haber dicho Feliz día, delincuentas”, asumió en cambio que el sarcasmo no es lo suyo, y argumentó haber sido malinterpretado por culpa de la “filosofía occidental”. Como ignorábamos que según los postulados de las filosofías orientales la pertenencia a la categoría de delincuentes fuera un cariñoso reconocimiento, la aclaración termina por ser tan transparente como su sintaxis (“¡¡Seguiremos poniéndolas en evidencia hasta que la igualdad no sea sólo relato!!“), pero nos extrañaba que la respuesta de Alberto se hubiera demorado. Ahora entendemos por qué. Es que frente al hermético mensaje del juez lo menos que se podía hacer era reflexionar una jornada entera antes de pronunciarse con un reflexivo hilo de Twitter que acá le resumimos: lo ocurrido es, cáiganse de espaldas... ¡Grave! Y sí, será que después de desagraviar al mejor gobernador de la Argentina para defenderlo de la brutal campaña de desprestigio motorizada por los destituyentes que insisten en ponerse delante de las balas de goma, no había nada más importante que hacer que dedicarle todo el día a reflexionar sobre el machismo de Gemignani y de la Justicia del lawfare. Ahora que ya reflexionó sobre lo que verdaderamente importa, a lo mejor Alberto encuentra un rato libre para decidir a quién pone en lugar de su amiga Marcela.
Viernes 13.- Macri celebró el “impresionante recibimiento” de su libro “Primer tiempo”.- Y desde aquí nos sumamos a la celebración, no sin advertir que si el aluvión de pedidos a Mercado Libre responde en parte al deseo de agrandar la pira armada con los volúmenes de Beatriz Sarlo, el afán exterminador es en vano: ya está en marcha otra edición de un best seller que apunta a competir con el que nos deslumbró cuatro años atrás. A propósito, nos llamó la atención el nombre de la novedad editorial, porque ya que “Sinceramente” estaba tomado, se nos ocurre que Mauricio, con una honestidad intelectual idéntica a la de su antecesora, bien podría haber llamado el suyo “Esforzadamente”, por ejemplo. Pero lejos de nosotros la pretensión de criticar la elección del titulo. “Primer tiempo” va mejor no solamente con los antecedentes futboleros del autor, sino con la vocación de seguir compitiendo más allá de que el resultado parcial, plasmado a fuerza de goles en contra, dejaría a cualquiera sin su invencible optimismo sin ganas ni de levantar las patas. Es cierto, para algunos la mera sugerencia de que puede haber una secuela asimila la obra a una novela de Stephen King, o peor todavía, a la pesadillesca idea de que el próximo disco de Arjona incluya “Señora de las siete décadas”, descripción de los atributos de la homenajeada incluidos. Pero también habrá una hinchada que apueste a una remontada milagrosa, para lo cual, como en casi todas las remontadas milagrosas, jugarán un papel clave las chambonadas del adversario, un activo cuya abundancia en la política nacional está tan garantizada como las frases “los argentinos tenemos que sentarnos todos a una mesa”, “no importan los nombres sino los principios” y “somos víctimas de una feroz campaña de desprestigio”.

