Río Cuarto | Argentina | vejeces | población

Argentina, más envejecida: desafíos económicos, sociales y de salud

La población sigue creciendo en edad por la menor incorporación en la base de la pirámide y el incremento en las expectativas de vida, lo que supone una serie de dificultades y cambios acelerados para los próximos años

Un desafío mayúsculo que avanza fuera del radar de la demandante coyuntura argentina se va consolidando en las últimas décadas: el envejecimiento de la población a tasas más elevadas que los demás países de la región.

Esto supone nuevas dificultades y requiere otros abordajes a la hora de diseñar políticas porque además el resultado se da por un doble movimiento de la pirámide poblacional. Es que en la cúspide donde se ubican las franjas de mayor edad crecen de la mano de un horizonte más prolongado de vida fruto de los avances en materia de salud, nuevos hábitos alimentarios y formas de vida, entre otras muchas variables. Y en la base, las nuevas generaciones ya no son tan numerosas como lo eran décadas atrás; hay una ralentización del crecimiento del primer escalón que luego termina afectando todos los demás.

En definitiva, a esa pirámide se incorporan cada vez menos por la base y en la punta hay una población cada vez más numerosa. Eso incorpora nuevos desafíos económicos, sociales y de salud que necesariamente reclaman respuestas planificadas y urgentes.

En ese marco, la profesora María Dolores Dimier de Vicente, del Instituto de Ciencias para la Familia, remarca que para Argentina, los datos son llamativos: existe un aumento de la población de adultos mayores y se prevé un crecimiento aún mayor para las próximas décadas”, explica la especialista.

El envejecimiento de la población es consecuencia de la evolución de los componentes del cambio demográfico (fecundidad y mortalidad). Se define como el aumento progresivo de la proporción de las personas de 60 años y más con respecto a la población total.

“Las proyecciones hacia el año 2050 indicarían que el porcentaje de personas mayores de 65 años será de 19% del total de la población, convirtiendo a la Argentina en una economía envejecida, conforme a los otros países de América Latina”, explicó la docente de la Universidad Austral.

Dimier de Vicente recuerda que “en Argentina, el envejecimiento demográfico es una tendencia lenta pero sostenida que se observa aproximadamente desde la década de 1970, fenómeno denominado como invierno demográfico, y en la actualidad atraviesa una etapa de envejecimiento moderadamente avanzada”.

En ese marco, Argentina se encuentra entre los índices más bajos de dependencia (7,3%) de América Latina. “La dependencia puede definirse como el estado en que se encuentran las personas que por necesidades de asistencia y ayudas importantes para realizar actos corrientes de la vida ordinaria. Al respecto, el Programa de Protección Social (2011) entiende por autonomía como ‘la capacidad y / o derecho de una persona a elegir por sí misma las reglas de su conducta, la orientación de sus actos y los riesgos que se encuentra dispuesta a asumir’”, explica la especialista.

La Argentina tenía una tasa de fecundidad en torno a los tres hijos por mujer ya en 1950, cercana a EE.UU. y Canadá, y se espera que para 2060 esté por debajo de los 2 hijos, en línea con la tendencia general de la región que muestran los últimos informes de la Cepal.

La transformación va generando incluso cambios importantes al interior de las familias. “Surgen nuevas realidades en la vida familiar de las personas mayores. Por ejemplo: hijos adultos que habitan prolongadamente bajo el techo de sus padres sin lograr la emancipación (“fase de crianza prolongada”, también llamada “adultez emergente”); hijos adultos mayores que cubren las necesidades y cuidados de sus padres muy ancianos; abuelos que cumplen con funciones de crianza y tutela de menores; hijos adultos que se cobijan en el hogar paterno luego de una crisis de la familia de la generación más joven”, señala la integrante del Instituto de Ciencias para la Familia.

“Tomando el concepto de ‘economía del cuidado’ que comprende aquel trabajo que se realiza de forma no remunerada en los hogares, como también el trabajo doméstico y de cuidados de manera asalariada o remunerada en el mercado laboral, se puede observar cómo los adultos mayores, en un número importante, satisfacen las necesidades de miembros del hogar, otros familiares o miembros de la comunidad”, agregó

Y remarcó que “paralelamente, surge un nuevo enfoque del envejecimiento como una oportunidad para la innovación, el emprendimiento y la inclusión, la economía plateada. Se denomina así, a una parte de la economía global vinculada al envejecimiento de la población. Desde esta perspectiva, se propone un triple desafío para promover una nueva visión acerca de este grupo etario frecuentemente considerado como una carga adicional para la sociedad, al estar centrado en las necesidades y las demandas crecientes de pensiones, servicios de salud y servicios de atención a la dependencia de los adultos mayores. De esta manera, esta triada se propone generar oportunidades de desarrollo económico integral, junto con la promoción de nuevos emprendimientos y propuestas laborales, así como una mayor y mejor contribución de los adultos mayores, dado que las mejoras de las condiciones de salud permiten una longevidad más productiva, que engloban actividades proactivas capitalizadas por sus experiencias y realizadas por los mismos mayores”.

Por último, Dimier de Vicente explicó que “las personas mayores no sólo no son una carga social y económica, sino que aun estando en situación de dependencia, aportan valores, que sólo por su visión y realidad de la vida son capaces de generar y transmitir, y que resultan imprescindibles para ayudar a construir una sociedad más humana”.

“El fenómeno se da en todo el país”

En diálogo con Puntal, María Dolores Dimier de Vicente, integrante del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, analiza los cambios en la población, sus motivos y las posibles consecuencias.

-¿A qué se debe el envejecimiento de la población? ¿Qué hay detrás?

-Estamos asistiendo a un cambio demográfico inédito en la historia de la humanidad debido a lo que se refleja en nuevos patrones de fecundidad, mortalidad, migración y envejecimiento. Esta variación demográfica comenzó en Europa, se extendió a los países desarrollados y alcanza actualmente a la población de América, Asia y África septentrional. Los informes internacionales continúan evidenciando las tendencias proyectivas demográficas que concuerdan en destacar algunos procesos que se dan de manera simultánea: el aumento de la esperanza de vida desde el nacimiento unido a la prolongación de la etapa vital de los más mayores (también mencionado como envejecimiento del envejecimiento o viejos-viejos); una mayor feminización de este grupo etario; y, el descenso del número de hijos manifiesto en la baja del índice sintético de fecundidad. En resumen, cada vez se tienen menos hijos, y las personas mayores aumentan su esperanza de vida.

-¿Por lo cual se combinan menores tasas de nacimiento y más longevidad?

-Exactamente. Particularmente en Argentina, se observa cómo el envejecimiento poblacional por la base (menor cantidad de niños que nacen) se da prácticamente en todo el país, y en las grandes ciudades (Capital Federal, Mendoza, Córdoba, y Santa Fe) no sólo un envejecimiento por la base, sino también por la cúspide (mayor esperanza de vida).

-¿Hay vinculación entre desarrollo de los países y envejecimiento de la población?

-Hoy día no se observan cambios importantes entre países desarrollados, o en vías de desarrollo. Particularmente en Latinoamérica y el Caribe se está experimentando un cambio de gran intensidad, en el cual, Argentina está avanzando con importante velocidad.

-¿El ideario de familia y de crianza de hijos se fue debilitando?

-Se podría entender que la expectativa de formar una familia no estaría entre las generaciones más jóvenes dentro de sus principales proyectos, sino que se integran en línea con otros aspiracionales, tales como el desarrollo profesional, la demora en la emancipación del hogar paterno, las expectativas económicas, las dificultades de poder tener un “techo propio”, la falta de políticas a favor de la familia, van retrasando la conformación de una pareja estable y una familia. A nivel internacional es un fenómeno que lleva cuatro décadas, en las que los organismos internacionales viene "clamando" por medidas internacionales que permitan dar respuesta a estos desafíos a nivel mundial.

-Hoy los adultos mayores ya no son una "franja pasiva", sino que la prolongación de la vida y la ciencia aportó calidad de vida a esos años, ¿qué desafíos hay en ese sentido?

-Exactamente! Hoy podríamos plantearlo en el marco de una "nueva longevidad" que implicará, por un lado, cambiar el esterotipo impregnado por el "edaísmo" que encuadra a las personas mayores en términos de utilidad y "desecho", con bajos índices de dependencia y una mejor calidad de vida en línea con una oportunidad para la innovación, el emprendimiento y la inclusión; la llamada "economía plateada". Desde esta perspectiva, se propone un triple desafío para promover una nueva visión acerca de este grupo etario frecuentemente considerado como una carga adicional para la sociedad, al estar centrado en las necesidades y las demandas crecientes de pensiones, servicios de salud y servicios de atención a la dependencia de los adultos mayores. De esta manera, esta tríada se propone generar oportunidades de desarrollo económico integral, junto con la promoción de nuevos emprendimientos y propuestas laborales, así como una mayor y mejor contribución de los adultos mayores, dado que las mejoras de las condiciones de salud permiten una longevidad más productiva, que engloba actividades proactivas capitalizadas por sus experiencias y realizadas por los mismos mayores. Asimismo, se observan nuevas realidades en la vida familiar de las personas mayores. Por ejemplo: hijos adultos que habitan prolongadamente bajo el techo de sus padres sin lograr la emancipación; hijos adultos mayores que cubren las necesidades y cuidados de sus padres muy ancianos ("generación sandwich"); abuelos que cumplen con funciones de crianza y tutela de menores cuyos padres se encuentran institucionalizados; hijos adultos que se cobijan en el hogar paterno luego de una crisis de la familia de la generación más joven. Son algunos de los muchos fenómenos que interpelan a la solidaridad intergeneracional. Por otra parte, incorporando el concepto de “economía del cuidado”, que incorpora el trabajo que se realiza de forma no remunerada en los hogares, como también, el trabajo doméstico y de cuidados de manera asalariada o remunerada en el mercado laboral, permite dar relevancia a un número importante de personas mayores que en Argentina, satisfacen las necesidades de miembros del hogar, otros familiares o miembros de la comunidad. En ese sentido, las personas mayores no sólo no son una carga social y económica, sino que, aun estando en situación de dependencia, aportan valores, que sólo por su visión y realidad de la vida son capaces de generar y transmitir y que resultan imprescindibles para ayudar a construir una sociedad más humana.

La tendencia regional: mayor población adulta que joven para 2050

Según el último informe de la Comisión Económica Para América Latina y el Cabibe (Cepal) de la ONU, en la región el cambio demográfico más profundo en la primera mitad del presente siglo será el envejecimiento poblacional, esto es, el crecimiento absoluto y relativo de la población de personas mayores. Al inicio de la década de 1950, las personas mayores representaban el 5,6% de la población; en los 2000, llegaron al 8,3% y alcanzarán el 25% en el 2050. Esto llevará a que, por primera vez, alrededor del 2050, la población de 60 años y más será numéricamente mayor que la de 0 a 19 años de edad, es decir, alrededor del 2050, América Latina y el Caribe tendrá casi 190 millones de personas mayores y una cifra parecida de población joven (176 millones), lo que equivale a dos veces la población total de la subregión en 1950.

“Estas cifras nos brindan la dimensión de los desafíos por lo que pasan los países para lograr políticas públicas que aseguren una vida digna y saludable a toda su población y, en especial, una población que aumenta su expectativa de vida, que necesitará de especial atención e inversión para la organización del área de asistencia y salud. Si bien en la actualidad América Latina y el Caribe aún tiene una mayor cantidad de población en edad de trabajar que en otras edades, se requieren políticas que permitan anticipar los efectos del envejecimiento poblacional en los países que la componen”, alerta el informe.

Y remarca: “Este contexto, particularmente considerando que el proceso de envejecimiento poblacional se manifestará con alta velocidad e intensidad, pone a la subregión en un escenario de muchos desafíos sociales, económicos y de salud”.

Más allá de las cifras, lo más inquietante para la región es el escenario en el que ocurre el envejecimiento poblacional, caracterizado por la desigualdad, la pobreza, el agotamiento de un modelo de crecimiento económico insostenible, y el avance del desempleo y del empleo de baja productividad. Frente a ello, la planificación basada en los escenarios demográficos es más importante que nunc,a puesto que, aunque existan variaciones, ofrece un marco que permite la adopción de decisiones trascendentales para el desarrollo.