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Cordobeses en el mundo: cómo se vive en Australia, Qatar y Estados Unidos

Tres jóvenes de nuestra región, que tienen entre 27 y 28 años, cuentan cómo es la vida lejos de casa, por qué decidieron mudarse a otro país y cuáles son sus expectativas. Además, en el día de Pascuas señalan las tradiciones de cada lugar

En un mes cumple 28. Se mudó a Qatar, que está palpitando el mundial de fútbol, y está trabajando en una cadena de hoteles, similar a lo que hacía en Argentina. Dice que la cultura es “súper distinta”, que en general las personas son muy cerradas y poco sociables, pero muy respetuosas. Está contenta porque van llegando cada vez más latinos y se siente acompañada.

 

Tienen 27 y 28 años, están viviendo en tres continentes distintos pero con las mismas ganas de tener nuevas experiencias, conocer otras culturas, otras formas de trabajar y tras la posibilidad de seguir viajando por el mundo.

Paula Alaniz, de General Deheza, vive en Denham, un pueblo al oeste de Australia; Gonzalo Manuel Otamendi, de Laboulaye, está en Miami, Estados Unidos, y Agustina Collino, de Adelia María, se instaló en Doha, Qatar.

En sus testimonios se resume la intención de acceder a una mejor calidad de vida. Además, si bien no es la primera vez que viajan al exterior, cuentan por qué decidieron volver a iniciar esta aventura.

De Laboulaye a Sunny Isles

Gonzalo Otamendi, de 28, dejó su ciudad natal para instalarse en Sunny Isles, a 28 minutos de Miami, en Estados Unidos. Vive allí hace dos meses. Medio año antes, se había instalado en California, en la costa oeste del país.

Trabaja como mecánico de autos, un rubro que conoce poco pero que está aprendiendo gracias a un amigo que dedica su tiempo a enseñarle y que “está pendiente de que siga entusiasmado y aprendiendo”.

Sobre el nivel de vida, dijo que “lo más caro es el alquiler”, mientras que “lo demás no es una preocupación” porque se puede ahorrar y disfrutar de la ciudad”.

Gonzalo vive en una zona con marcada presencia de latinoamericanos. Se estima que en el estado de Florida hay cinco millones de latinos. Y según un censo del 2020, Miami tiene el mayor porcentaje de población de origen hispano, con el 68,6% del total de sus habitantes. “En la zona de la costa hay muchísimos latinos, diferentes culturas y más al centro de la ciudad viven los nativos, que son los más difíciles de llevar por su frialdad y rechazo a los latinos. De todas maneras no todos son iguales, sino la gran mayoría”, explicó.

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“Al margen de que cada uno vive en su mundo, nadie mira a nadie, la gente vive en paz en cierto modo, lo que sí se ve es el racismo con la gente negra. Ellos viven con ese temor y muchos no se relacionan con otras personas”, señaló.

La alimentación en Estados Unidos suele ser muy criticada por la cantidad de comida chatarra. Al respecto, el joven dijo: “Si querés comer sano podés, si querés comer chatarra está en todos lados, en todas las cuadras”.

El consumismo es otro aspecto muy característico del país del norte de América: “Donde vayas hay gente comprando siempre”.

Uno de los motivos por los que decidió viajar es la incertidumbre, saber qué se siente: “Desde chico tenía ganas. Todo el mundo habla de que viajar cura y la verdad que es tal cual, conocer distintas culturas y ciudades, ya estar en otro país, y ver cómo es la gente en otro lugar del mundo es grandioso”, expresó.

“Al principio fue impactante conocer los lugares, que eran tal cual como veía en la televisión. Luego me fui metiendo más en el ámbito laboral y un punto a favor es que se trabaja distinto que en Argentina: acá tenés todo lo que necesitas al alcance”, comentó.

Gonzalo se marchó buscando vivir mejor: “Al ver que en mi país, por más que hayas estudiado o hayas trabajado muchísimo para poder ver un progreso a veces te desilusionás, entonces ya no interesa en qué parte estás si no lo que más te importa es vivir bien con un futuro que te permita soñar y vivir tranquilo”.

“Nada es fácil, en mi familia todo fue a base de sacrificio, y poder estar acá se disfruta y se aprovecha al máximo”, concluyó.

De General Deheza a Australia

Paula Alaniz se recibió de ingeniera química, trabajó y al tiempo decidió vivir otro tipo de experiencias y se mudó a Australia.

“Llegué hace tres años, en agosto de 2019. Actualmente estoy viviendo en un pueblito de tres mil habitantes, que se llama Denham. Es bastante remoto, la ciudad más cercana está 400 km”, contó.

Paula trabaja de camarera en un restaurante que funciona en un complejo hotelero ubicado en una reserva natural al noroeste del país.

“Por trabajar para el hotel nos dan casa porque al ser tan remoto sería difícil conseguir hospedaje”, según señaló.

La joven, de 27, trabaja cinco días a la semana y tiene dos días libres. “El lugar está frente a la playa así que, generalmente, en el tiempo libre voy a la playa. Además, el 80% de las personas que viven acá son backpackers, como llamamos nosotros a los jóvenes que trabajamos entre 4 y 6 meses en un lugar y después nos movemos a otro lado. Así que hay siempre un lindo grupo para compartir el tiempo libre”, comentó.

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Sobre la vida en Australia y las diferencias con la Argentina destacó que allá “se acostumbra levantarse más temprano”. “A las 6, la mayoría está arrancando el día, el desayuno es la comida más importante, el almuerzo es liviano y la cena es a las 5 o 6 de la tarde, por lo que no hay merienda. Acá a las 9 ya están todos en la cama”, dijo.

Además, describe que “la gente es muy educada y de mente abierta” y que “están acostumbrados a convivir con extranjeros y diferentes culturas”.

Respecto de la comida, dice que recibe mucha influencia de distintos lugares de Asia y Europa. “Aunque primordialmente la cultura británica es la más presente”.

La joven dehecina asegura que a la gente le gusta pasar tiempo al aire libre, que interactúan mucho con los animales: “Es un país que se caracteriza por la cantidad de animales peligrosos que tiene, desde arañas, serpientes, tiburones, pájaros y otros. Pero nunca vi a un australiano aterrado por ver una serpiente o una araña, ni siquiera los niños. Ver un tiburón es algo normal y no les impide practicar surf, nadar o disfrutar del mar”, comentó.

También disfrutan mucho ir de camping. “Todas las familias tienen su equipamiento, desde campers (casilla rodante), carpas gigantes y con comodidades al igual que una casa. Es algo de los australianos que me encanta: considerar acampar como unas vacaciones de lujo”.

Finalmente, Paula dice que el motivo por el que se fue del país fue para “vivir una experiencia diferente, en otra cultura con otro idioma y para arrancar de cero en un lugar que no conocía nada”. Sin embargo, dice que “a corto plazo” su plan es volver a instalarse en Argentina.

De Adelia a Doha

Agustina Collino tiene 27 y el mes que viene, que es su cumpleaños, la va a encontrar celebrando a 14.000 km de su ciudad natal.

Hace tres meses que vive en Doha, la capital de Qatar, en la península del Golfo Pérsico. Actualmente está trabajando en uno de los hoteles de la cadena Marriott, donde una habitación cuesta alrededor de 20.000 pesos la noche.

Su tarea es atender a los húespedes “VIP” y ayudarlos apenas llegan al hotel y con cualquier necesidad que surja durante su estadía. “Estoy contenta, conforme con mi trabajo, estudié hotelería, me recibí en 2018 y decidí venirme por una propuesta de crecimiento laboral”, contó a este medio.

Agustina trabajaba en un conocido hotel de Villa General Belgrano cuando le surgió la oportunidad de viajar.

Ya en 2018 se había mudado a Australia a trabajar y aprender inglés. Pensó que este año podría volver pero por el tema Covid no se hacía fácil. “Vi una noticia de que buscaban gente para el mundial en Qatar, apliqué sin expectativa alguna, me llamaron, me entrevistaron y me querían acá”, contó. El mundial de fútbol será del 21 de noviembre al 18 de diciembre.

“Me encanta el país, la gente, es distinto a lo que estamos acostumbrados, se vive muy bien. La cultura es super distinta. Los qataríes son súper cerrados, no son abiertos, sociables y demás, pero uno se acostumbra a eso. Aceptan que haya extranjeros pero uno se tiene que adaptar a su cultura”, dijo.

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Agustina trabaja en horarios rotativos seis días a la semana. En su tiempo libre aprovecha para viajar, juntarse con amigos o disfrutar de la pileta que tiene en la residencia que les provee el hotel a sus empleados.

“Me siento muy acompañada. De a poco vamos llegando latinos a Doha”.

En cuanto a los sabores y alimentos, dijo que al principio fue difícil pero que después uno se acostumbra: “Es super picante, se come mucho arroz, curri y yaguarma, que sería como un taco relleno, pero hecho de otra forma”.

Agustina decidió salir del país para progresar económicamente. “Es difícil pero real que Argentina hoy no está en las mejores condiciones. Yo tengo 27 y como joven pienso que no es fácil progresar en Argentina, me refiero a que uno trabaja mucho todo el día, dando lo mejor de uno para no tener nada. Porque estando en otro país quizá trabajás medio año y ya te podés comprar un auto”, opinó.

“Amo mi país, tengo mi familia, me encantaría vivir ahí pero siento que no se puede progresar personal ni profesionalmente. El trabajo, al menos en mi rubro, no es valorado”, expresó la joven que se dedica a la hotelería y turismo.

Palpitando el mundial

Qatar es el país elegido para la próxima edición de la copa del mundo. Hace unas semanas se realizó el sorteo para determinar cómo quedarán conformados los ocho grupos que nuclean a los 32 seleccionados. “El sorteo se realizó en el hotel donde trabajo y se vivió un ambiente súper lindo así que no me imagino lo que será en noviembre, me pone la piel de gallina”, contó la argentina que vive en Doha.

“Se vive lindo el clima premundial. Qatar está bajo construcciones todo el tiempo. Tenés que chequear antes de viajar porque seguro hay una ruta cortada”.

Sin embargo, a su parecer, le falta mucho al país todavía para recibir a tanta gente. “Es un país chico, creo que no toman magnitud de lo que viene. Esperemos que se pueda avanzar porque de momento le está faltando. Pero van llegando cada vez más latinos y el ambiente está muy lindo, a una la hacen sentir como en casa”.

Domingo de Pascuas: con conejos en los súper y sin roscas como acá

La Pascua es una celebración religiosa del cristianismo en la que se conmemora la resurrección de Jesucristo al tercer día de haber sido crucificado.

En Argentina cobra un sentido especial pero ¿qué sucede en otras partes del mundo?. Desde la costa este de Estados Unidos, Gonzalo Otamendi cuenta que “no le dan tanta importancia por lo que pregunté y me contaron”.

“Lo que sí, decoran mucho con huevos de mentiras algunas calles muy transitadas y en algunas ciudades hacen búsquedas de huevos”. En los supermercados se pueden conseguir conejos de chocolate pero no los huevos como los conseguimos acá.

Gonzalo tampoco vio las tradicionales “roscas”, excepto en los locales de comida o pastelería de argentinos.

Desde el noroeste de Australia, Paula Alaniz explica que “las Pascuas se celebran de manera diferente que en Argentina. Desde lo que he observado tienen un carácter menos religioso, no conozco a nadie que haga vigilia, por ejemplo”, explicó.

“Sí está muy presente el conejo de Pascuas, el domingo es muy tradicional que los niños busquen los huevos escondidos en el jardín y al igual que Argentina es un fin de semana largo que se aprovecha para hacer algún viajecito”.

Desde Qatar, Agustina Collino no puede decir lo mismo. Al vivir en un país de religión musulmana, “no hay huevo de Pascua ni nada referido a lo que nosotros estamos acostumbrados”. Allí se vive el Ramadán, que comenzó el primero de abril y se extenderá hasta el primero de mayo. “Es un mes donde ayunan desde que sale el sol hasta que se pone. Desde las 4.30 aproximadamente hasta las 17 o 18, cuando es el último rezo. En ese horario no comen, no toman agua, ayunan y está mal visto comer frente a ellos durante esas horas”. Además, Collino explicó que además del ayuno, es un mes “détox”, no se habla mal de nadie, se fomenta el respeto de unos a otros y se busca la tranquilidad.