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"La Argentina", historia de la tienda centenaria de Río Cuarto

El tradicional comercio del bulevar Roca cumple 100 años de actividad ininterrumpida. La firma sigue estando en manos de la familia Yapur y es una marca registrada. "Me gustaría que siguiera adelante", dijo el propietario

“La Argentina” es una marca registrada de Río Cuarto. La tienda acompaña a la ciudad y a sus habitantes desde hace un siglo. Se trata del comercio más antiguo del rubro.

Fundado en 1922, el tradicional negocio del bulevar Roca sigue en manos de la familia Yapur. Don Anuar, quien a sus casi 86 años continúa al frente del local, dijo a Puntal que Abdo, su padre, fue el que dio el puntapié inicial cuando arribó a Río Cuarto desde el Líbano, en 1907.

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Anuar Yapur (parado en la silla) en la antigua tienda “La Argentina”.

Anuar Yapur (parado en la silla) en la antigua tienda “La Argentina”.

“El primer local de ‘La Argentina’ estaba ubicado al lado de lo que después fue el Cine Sud (sobre calle Constitución, entre San Martín y Deán Funes). Después la tienda se trasladó a la calle San Martín, frente a la Plaza Roca, hasta que en 1946 se radicó definitivamente en el bulevar Roca. Hemos estado más del 40% de la vida de Río Cuarto (235 años) acompañando a la gente. No hay otra tienda que tenga tantos años como la nuestra. Sí hay empresas más antiguas, como Grassi y Terzo”, destacó Yapur.

-¿Siempre vendieron los mismos productos?

-Sí, siempre ropa, blanco y telas. En una época también tuvimos perfumería. Yo estoy en la tienda desde que nací, literalmente. Antes de abrir “La Argentina”, mi papá fundó otra tienda en General Paz y Baigorria. Se llamaba “El Centenario”, porque se abrió en 1910 (a 100 años de la Revolución de Mayo).

-¿Qué significa llegar a los 100 años de actividad?

-Es una satisfacción enorme. Pese a los problemas que ha habido, que hay y que seguramente habrá, el negocio sigue adelante. Lo hemos podido mantener en pie. Hemos luchado mucho.

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Una tienda elegida por la gente.

Una tienda elegida por la gente.

-¿Hoy ya está trabajando la cuarta generación?

-Sí, yo soy la segunda generación, pero también están mi hija y mi nieto. Lo bueno es que seguimos siendo un negocio familiar.

-¿Por qué cree que la gente les sigue diciendo que sí después de 100 años?

-Diría que por la conducta. La conducta como familia ha sido la piedra fundamental. Aquí se atiende igual al que viene a cobrar, al que llega a comprar y al que se acerca a vender. Es decir, se atiende bien a todo el mundo. Más que hacer plata, hemos hecho amigos. Ese puede ser uno de los hechos que fundamenta el prestigio como negocio. Indudablemente, el personal que ha trabajado a lo largo de todos estos años también ha sido un pilar importante.

-En 100 años ha pasado de todo en el país. Ha crecido mucho, pero también se han sucedido varias crisis, ¿cómo han hecho para sobrevivir?

-Tomo las palabras que pronunció Winston Churchill: “Sangre, sudor y lágrimas”, no hay otra. Si los argentinos miráramos hacia atrás y viéramos lo que hicieron nuestros padres, seríamos mejores. Ellos no sabían escribir ni hablar el idioma y lo único que hicieron fue trabajar y trabajar. Nosotros hicimos eso. No hicimos plata, pero hemos mantenido la dignidad de un negocio y de una familia.

“Creo que no podría no venir a la tienda. Es la vida. La actividad lo lleva a uno a estar mejor”, aseguró Anuar Yapur.

-¿Por qué le pusieron “La Argentina” a la tienda?

-A mi padre lo tuvimos que obligar para que volviera a su patria porque no quería. Mi hermana mayor se llamaba Argentina. Mi padre adoraba este país. Mis viejos cantaban el himno con gran fervor, querían mucho a la Argentina.

-¿Cómo fue que llegó su padre al país?

-Mi padre tenía a un hermano en Río Cuarto que tenía una tienda. Mi papá llegó a la ciudad cuando tenía 13 años. Vinieron a la América en busca de oportunidades.

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El viejo edificio de la tienda, ubicado frente a la plaza. Foto de la década del 40.

El viejo edificio de la tienda, ubicado frente a la plaza. Foto de la década del 40.

-¿Qué imagina para lo que viene?

-Mis deseos son los mejores. Me gustaría que la tienda siguiera cuando yo no esté. No puedo decir qué va a ocurrir, pero me gustaría que persistiera. Sería un orgullo para todos, incluso para la ciudad.

-Con sus casi 86 años sigue yendo a trabajar a la tienda, pese a que se podría haber retirado…

-Creo que no podría no venir. Es la vida. Cada mañana me despierto molido, pero me levanto y vengo a la tienda y se me pasa todo. La actividad lo lleva a uno a estar mejor. Siempre digo que mi señora tuvo a mis hijos y que yo tuve de hijo al negocio.

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal