Opinión | Argentina

Un escándalo que agudiza el desencanto de la sociedad con la dirigencia política

“En la Argentina ya nada sorprende”, suele escucharse en comentarios de ocasión cada vez que se suscita un escándalo de relevancia pública como el que le costó el cargo a Ginés González García.

La polvareda que generaron las vacunaciones de privilegio todavía no decantó y aún está por verse el costo político que pagará eventualmente el Gobierno debido a este alboroto que trascendió las fronteras del país, al ser reflejado por medios de prensa extranjeros en las últimas horas.

En la Argentina, las gestiones oficiales, con sus aciertos y errores, se someten a escrutinio cada dos años, cuando se celebran elecciones, y el Frente de Todos aún tiene por delante un puñado de meses sumamente "valiosos" para sus aspiraciones de dejar atrás con éxito este traspié antes de la votación.

Incluso es una incógnita hoy por hoy si las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso) se realizarán en agosto próximo, como está previsto en el cronograma, y si los comicios legislativos de octubre se desarrollarán en fecha, debido a la pandemia de coronavirus y a las demoras en la campaña de vacunación.

Rechazo y desconfianza

De cualquier manera, el escándalo que forzó la salida de González García no hace más que agudizar el descontento de amplios sectores de la sociedad con la clase dirigente, en especial con políticos y funcionarios públicos: una falta de empatía que se ha ido robusteciendo en décadas recientes, con argumentos sólidos por cierto.

Algunas encuestas reflejan desde hace meses que la corrupción es considerada por los argentinos el "principal problema" que enfrenta el país en la actualidad, incluso por delante de la inflación, la suba de tarifas, la inseguridad, la pobreza y la desocupación. Así lo sostiene la consultora Management & Fit (M&F).

La falta de transparencia, por ejemplo en el proceso de vacunación en la Argentina, y las sospechas de corrupción en la gestión pública que se renuevan con cada escándalo político, independientemente de los colores partidarios del Gobierno de turno, generan que se torne cada vez más profunda la "grieta" que divide a la clase dirigente de la sociedad.

Especulación pura

Al oficialismo, la "bomba" del "vacunatorio VIP" montado en el Ministerio de Salud que conducía hasta este viernes González García le estalló en las manos, en momentos en los que la discusión política en el país giraba en torno de especulaciones electoralistas con motivo de la pandemia y, en especial, debido a las dificultades económicas que afectan a la Argentina.

Incluso el ahora exministro de Salud -denunciado penalmente por supuesto abuso de autoridad y daño institucional- acababa de plantear antes de marcharse del cargo que llevar adelante las Paso en agosto era "un riesgo muy innecesario", a pesar de su propio vaticinio de que para ese mes o para el siguiente el Gobierno esperaba tener vacunada a toda la población mayor de 18 años.

Trascendió incluso que en la Cámara de Diputados el Frente de Todos evaluaba la posibilidad de desempolvar un proyecto de 2019 de Cambiemos para tratarlo ahora mismo y discutir una eventual suspensión de las Paso, con el pretexto de destinar a tareas vinculadas con la emergencia sanitaria el dinero que demanda la organización de esos comicios.

Agendas cruzadas

Mientras tanto, la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, celebró este viernes su cumpleaños número 68 y se mantuvo (una vez más) alejada públicamente del escándalo en torno de las vacunaciones de privilegio, tal como había sucedido en otros alborotos de alcance nacional incluso durante su propio Gobierno.

La semana pasada, por otra parte, referentes del kirchnerismo volvieron a cargar contra el funcionamiento de la Justicia e insistieron en su reclamo para que sean liberados dirigentes afines presos por actos de corrupción, en lo que significa un nuevo capítulo de la agenda "de nicho" que llevan adelante como prioridad.

Sin embargo, se produjo un hecho llamativo en los últimos días cuando la ministra de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Marcela Losardo, publicó una extensa cadena de mensajes en la red social Twitter en los que cuestionaba duramente al Poder Judicial: "Es hora de abordar las transformaciones necesarias para garantizar una buena administración de Justicia", enfatizó.

Losardo había sido sindicada en su momento como una de las destinatarias de las críticas de Cristina cuando el año pasado la "Jefa" apuntó contra "funcionarios que no funcionan", después de que la ministra diseñara y presentara un proyecto de reforma judicial considerado "light" por ella y sus allegados más estrechos.

Otras prioridades

De cualquier manera, las principales preocupaciones de la población se vinculan con otros asuntos: la pandemia, la provisión de vacunas, que llegan a cuentagotas a la Argentina, y en especial la economía y el sostenido aumento del precio de los alimentos.

Según datos oficiales, las canastas de productos que se utilizan para medir niveles de pobreza e indigencia subieron 4,2 y 4,6 por ciento en enero pasado, en forma respectiva, es decir, por encima de la inflación de ese mes (4%).

Esto significa que el aumento del costo de vida en la Argentina afecta en mayor medida -y sobre todo- a los sectores más vulnerables de la sociedad.

En este sentido, el alza de precios mayoristas del 5,6 por ciento registrada en el primer mes del año añade un indicador para nada alentador, en cuanto a la inflación, con respecto al futuro inmediato.