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Dos obras riocuartenses en el proyecto "Un Día / Una Arquitecta"

El colectivo que busca dar visibilidad al trabajo de las mujeres en el campo de la arquitectura a nivel mundial cuenta con dos referencias a la ciudad, una de ellas fue la primera recibida de Córdoba y es oriunda de Río Cuarto

El colectivo “Un Día / Una Arquitecta”, creado por la cordobesa referente de la disciplina Inés Moisset, busca dar visibilidad al trabajo que desde hace años desarrollan las mujeres en el mundo de la arquitectura. La iniciativa, que comenzó con la idea de presentar 365 nombres, ya superó ampliamente las 1.200 biografías y ha tomado un importante alcance a nivel mundial. En la edición de ayer de Puntal se conoció el origen de este colectivo y cuál es el debate que se genera por la igualdad de condiciones de trabajo entre el hombre y la mujer. Aquí, en tanto, presentamos dos casos emblemáticos de arquitectas que dejaron su huella en nuestra ciudad.

La primera arquitecta del país, Filandia Pizzul, y la primera de la provincia, Nélida Azpilicueta, dejaron su marca con grandes obras en Río Cuarto y forman parte de este relevamiento que realizó el colectivo liderado por Moisset, pero que ya cuenta con aportes de referentes de todo el mundo. Pizzul se destacó por la creación del viejo hospital, mientras que Azpilicueta, nacida en nuestra ciudad, fue la encargada de la confección de obras como el Pasaje Dalmasso y el edificio del Gran Hotel.

Pizzul, nacida en 1902, fue la primera mujer en recibir el título de arquitecta en Argentina en 1928, por la Universidad de Buenos Aires, año en el que también se convirtió en la primera mujer piloto de aviones. Cuando se recibió, la carrera llevaba creada más de 50 años (partir de 1874 funcionó la carrera de Arquitectura de manera independiente del departamento de Ciencias en el que se habían impartido los estudios desde 1865). Comenzó a ejercer como subinspectora de obras en la Comisión Asesora de Asilos y Hospitales Nacionales, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Culto y Beneficiencia y fue la primera mujer en trabajar en ese organismo.

El relevamiento del colectivo de arquitectas da cuenta de que Pizzul, a lo largo de su carrera, “se desempeñó como directora general de Talleres y Conservación del Ministerio de Salud Pública de la Nación, directora general de Conservación del Ministerio de Obras Públicas de la Nación y asesora del director nacional de Arquitectura”, incluso fue la encargada de preparar el anteproyecto para la creación del Aeroparque Jorge Newbery, que se inauguró en 1947.

Luego de recibirse Pizzul, varias mujeres siguieron sus pasos y para el final de la década del 30 ya había casi 20 arquitectas en el país. En el resumen de “Un Día / Una Arquitecta”, rescatan el relato de la arquitecta Marcela D’Angelo, sobrina de Pizzul, quien sostenía: “Filandia era una de las 10 hijas y 2 hijos de Juana Barbiere (Francesa) y Antonio Pizzul (Austríaco). Su padre fue un constructor muy apreciado en Buenos Aires, donde se afincó recién llegado de Europa. Era una familia de mujeres fuertes. La primera estudiante de arquitectura de la familia fue Mendoza Pizzul, que abandonó para casarse, y quien finalmente se recibió fue Filandia. Otra de las hermanas, Juana Pizzul, fue una de las primeras estudiantes de Medicina y también abandonó para casarse. Mi tía Filandia fue una mujer muy retraída de la vida familiar. Tenía una fuerte personalidad y cuando yo era pequeña me impresionaba mucho por el despliegue que hacía… hablaba fuerte, con voz grave (de fumadora), vestía pantalones, contestaba con desparpajo y sin demasiada cordialidad. Estuvo soltera hasta que fue grande, o sea que hizo casi toda su carrera con su apellido Pizzul, se casó con un hombre grande, como ella, quien murió al poco tiempo”.

Entre varios proyectos que le tocó liderar, se encontró el del Hospital Regional de nuestra ciudad, el viejo hospital, que según el relevamiento ideó en 1942 y finalmente se inauguró en 1946. De este modo, en Río Cuarto contamos con el legado de uno de los referentes más importantes de la arquitectura de Argentina en la figura de Pizzul.

La primera, de Río Cuarto

Nélida Azpilicueta nació en 1909 en Río Cuarto y, tras sus estudios en Córdoba capital, se convirtió en la primera mujer egresada de la, por entonces, Escuela de Arquitectura de Córdoba. “Con una metódica formación académica desarrolló su actividad primero con proyectos influenciados por la formación Beaux-Arts y posteriormente desarrollando exitosas propuestas de arquitectura moderna”, indican desde el colectivo “Un Día / Una Arquitecta” en su relevamiento.

Azpilicueta inició su formación en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Córdoba. Inclinada naturalmente hacia el diseño arquitectónico, comenzó a estudiar en la recientemente creada Escuela de Arquitectura (1923) que dependía de la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba. En 1937 recibió el título de arquitecta y se convirtió así en la primera mujer en obtenerlo en Córdoba.

Fue dibujante en la Municipalidad de Córdoba y en 1937 obtuvo junto con su excompañero de la escuela de arquitectura y quien sería su marido, el arquitecto Nereo Tomás Cima, el tercer premio en el concurso para el Mercado Modelo de Marcos Juárez. En 1938 se presentaron al concurso para la Torre del Reloj Público del Tajamar de Alta Gracia y lograron el segundo premio. Como el primer premio quedó desierto, decidieron construir su obra.

Durante su vida trabajó junto con su marido proyectando viviendas y edificios de instituciones de diversas tipologías, entre los que podemos nombrar cascos de estancias en la provincia de Córdoba, el Gran Hotel y el Pasaje Dalmasso en Río Cuarto, el panteón para la familia Giannasi en Berrotarán, la aguja y torre del reloj de la iglesia de la Inmaculada de los hermanos Concepcionistas y la ampliación de la fábrica de Coca Cola en Córdoba, su casa particular en Icho Cruz y la iglesia de la misma localidad.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal