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La obra de Oscar Niemeyer, en los ojos de una riocuartense

La fotógrafa de arquitectura Marcela Grassi comparte la experiencia y las capturas que la llevaron a especializarse en el rubro que hoy la ubica entre las mejores de España, alcanzando recientemente un premio Lux de Plata

Hace tiempo conocimos la historia de la riocuartense Marcela Grassi, quien tras mudarse a Europa desandó el camino de la arquitectura para convertirse en fotógrafa profesional en ese rubro.

Hoy, radicada desde hace años en Barcelona, Marcela nos comparte una de las producciones fotográficas que marcaron su carrera y comenta sobre los atractivos de la obra del reconocido arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.

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La inclinación de la nave central del MAC fue diseñada por Niemeyer en paralelo a la inclinación del cerro Pan de Azúcar.

La inclinación de la nave central del MAC fue diseñada por Niemeyer en paralelo a la inclinación del cerro Pan de Azúcar.

Fue en coincidencia con la celebración de los 100 años de Niemeyer que en el año 2007 Marcela se encontraba de visita por Sudamérica y que, estando en Río Cuarto, se planteó como su próximo destino la ciudad de Río de Janeiro (Brasil) con el objetivo de recorrer las distintas intervenciones del maestro de la arquitectura.

“Pasé de Río Cuarto a Río de Janeiro”, recuerda sonriente la mujer, quien fue recientemente premiada en su rubro en España.

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Curvas y colores vivos, un sello de la obra de Niemeyer, capturada por la fotógrafa Marcela Grassi.

Curvas y colores vivos, un sello de la obra de Niemeyer, capturada por la fotógrafa Marcela Grassi.

Y añade que, con motivo de la celebración centenaria del referente mundial, la ciudad brasileña había sido recreada para honrar el festejo y que se programaron actividades durante todo el año.

“Siempre me gustó mucho la arquitectura de Oscar Niemeyer porque tiene ese tipo de arquitectura orgánica, curvilínea, danzante, que se aleja un poco del estándar de otros referentes como por ejemplo Mies Van der Rohe, que quizás sea más geométricamente lineal. A Niemeyer le gustaba mucho la curva y la asociaba mucho al cuerpo de la mujer, porque él hablaba mucho de la belleza de las ‘garotas’, de la mujer en sí misma, y decía que intentaba reproducir en su arquitectura esa belleza”, precisa.

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El teatro popular de Niterói, una de las tantas obras de Oscar Niemeyer en Brasil.

El teatro popular de Niterói, una de las tantas obras de Oscar Niemeyer en Brasil.

Entre las obras de Niemeyer visitadas en Río de Janeiro se destacan el Museo de Arte Moderno y el Palacio Gustavo Capanema, mientras que en el municipio brasileño de Niterói pudo conocer el Museo de Arte Contemporáneo, la Estación Hidroviaria de Charitas y el Caminho Niemeyer, que comprende al Teatro Popular Oscar Niemeyer, la Fundación Oscar Niemeyer y el Centro de Memoria “Roberto Silveira”.

Una materia pendiente por descubrir está representada por la Casa das Canoas, que es la vivienda que el propio Niemeyer diseñó para vivir y respecto de la que Marcela vio imposibilitada en dos oportunidades su intención de conocerla. “Recuerdo que fue un día lunes en el que salí de la casa de mi amiga donde me hospedaba y me tomé un par de taxis ilegales que luego de cruzar las favelas me llevaron hasta esa casa, pero al llegar me dijeron que los días lunes no abrían al público. Al volver a casa, mi amiga me advirtió que lo que hice era muy peligroso, pero al día siguiente volví a subirme a un taxi ilegal y realizamos el mismo recorrido. Al llegar faltaba media hora para el cierre del lugar, por lo que tampoco pude ingresar para verla”, recuerda sonriente.

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Las obras del arquitecto se caracterizan por su diálogo directo con el entorno natural y urbano.

Las obras del arquitecto se caracterizan por su diálogo directo con el entorno natural y urbano.

La arquitectura de un grande

La fotógrafa destaca la relación de las obras de Niemeyer con el entorno que las rodea y pone como ejemplo al Museo de Arte Contemporáneo para dar cuenta de que la inclinación que adquiere la nave central se traza como una línea paralela al lateral del famoso Cerro Pan de Azúcar que se dibuja en el fondo.

“A ese paralelismo lo pude ver con precisión luego en mis fotos y era algo que había hablado previamente con un profesor de mi facultad, Alfons Soldevila, quien es un gran arquitecto de Barcelona y quien siguió mi tesis de Arquitectura. Él me había sugerido qué obras ver en Río de Janeiro”, cuenta Marcela.

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El camino sinuoso del MAC emula a la alfombra roja e invita a disfrutar del recorrido.

El camino sinuoso del MAC emula a la alfombra roja e invita a disfrutar del recorrido.

Y añade: “De esa obra de Niemeyer me encanta la pasarela roja, que es el rojo que se refleja a las 12 del día e inunda toda la visión como si fuera una alfombra roja que invita a ingresar. En el interior, un vidrio con inclinación continua permite apreciar el paisaje y disfrutar del entorno natural y de la ciudad de Río de Janeiro”.

Otra de las visitas que marcó la recorrida de la fotógrafa de arquitectura tuvo que ver con el Camino de Niemeyer, cuyas imágenes de su autoría fueron posteriormente publicadas por la revista española especializada Arquitectura Viva y que también le permitieron adjudicarse un segundo puesto en un concurso de fotografía sobre la Obra de Oscar Niemeyer, en Madeira, Portugal.

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La fotógrafa de arquitectura, Marcela Grassi, vivió parte de su infancia en Río Cuarto. Ph: Sara Costa

La fotógrafa de arquitectura, Marcela Grassi, vivió parte de su infancia en Río Cuarto. Ph: Sara Costa

“Todas mis fotos las tomé con rollos Fuji 400 y las revelé cuando regresé a Barcelona. Al verlas me llevé una gran impresión y tuve recuerdos preciosos, porque ya cuando volvía de ese viaje estaba pensando en dedicarme a la fotografía de arquitectura y, cuando mostraba las fotos a mi profesor y a gente que conocía, todos estaban como asombrados de lo que había podido obtener”, resalta Marcela, quien desde esa experiencia se dedicó íntegramente a la actividad.

La fotógrafa sueña con la posibilidad de volver algún día a Brasil y poder finalmente cumplir el sueño de conocer la casa de Niemeyer y admite que, si volviera a repetir la experiencia de relevar las obras del arquitecto, sus producciones serían menos espontáneas pero más maduras, por la disponibilidad de nuevos equipos y tecnologías que hoy utiliza.

Javier Borghi