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En una definición para el infarto, Estudiantes se lo empató a Belgrano

El equipo riocuartense jugó un gran partido y mereció el triunfo en el Gigante de Alberdi. A los 40 del complemento Vegetti le daba la victoria al Pirata, hasta que apareció Padilla para igualar a los 51

Por la fecha 30 del torneo de la Primera Nacional en el Estadio Julio César Villagra de la ciudad de Córdoba, Belgrano y Estudiantes igualaron 1 a 1 en un emotivo encuentro. Pablo Vegetti a los 40 y Maximiliano Padilla a los 51, ambos del complemento, fueron los goleadores.

Los de Farré sabían, por los resultados ya consumados en la previa, que este partido tenía una importancia vital para un ciclo nuevo y con mucha proyección, pero con la urgencia de no perder pisada a los equipos de arriba. Hoy Belgrano lamenta y paga muy caro los puntos perdidos en la parte final del ciclo Orfila.

Todo esto en el marco de una zona que tiene a Almirante Brown como un equipo infranqueable y sólido líder, un sorprendente Quilmes que siempre estuvo agazapado y que en las últimas fechas a fuerza de victorias se ubica como escolta del equipo de Casanovas. Detrás Tigre, perdiendo puntos en las últimas jornadas, San Martín de Tucumán, de andar muy sólido, y Agropecuario, que está ingresando en una racha de triunfos muy esperanzadores para los partidos finales.

El dibujo táctico de Flores para el partido de anoche no varió en torno a lo utilizado en los últimos juegos. Olivera en el arco, la línea de tres centrales conformada por Pardo, Maffini y Padilla. Adín y Formica como laterales volantes, Bottino, Cainelli y Tomás Correa en la mitad, más Montejano, quien tuvo su primera vez como titular junto con Marcos Arturia como referencia de área.

En comparación con el partido pasado contra el Ciruja, salieron del once inicial Jonás Corvalan, Edgardo Albornoz e Ibrahim Hesar e ingresaron Montejano, Correa y Arturia.

Por su parte, Farré apostando a un esquema con un gran poderío ofensivo y muy fuerte en todas sus líneas. Losada en el arco; Sánchez y Ochoa, los laterales; una zaga que reúne todos los requisitos para la categoría como Novaretti y Olivera. El medio, para Longo y Ariel Rojas en la contención, junto con Bordagaray y el talentoso Zapelli como extremos y dos puntas extraordinarios como Balboa y Vegetti.

El comienzo, como era de esperar, fue con Belgrano presionando arriba, arrinconando a Estudiantes, aprovechando el talento y la movilidad de Zapelli, lo que generó las prematuras amonestaciones de Arturia y Formica.

A medida que los minutos pasaron el ritmo cesó, en beneficio de Estudiantes, y la paridad comenzó a ser más evidente, con el León generando tiros de esquina y pelotas detenidas, que fueron mal ejecutadas, en las cuales algún provecho podría haber sacado.

No obstante, por estar bien parado y con mucha prolijidad, el equipo riocuartense le dificultó a Belgrano inquietar a un Olivera que tuvo un primer tiempo muy tranquilo.

Ese orden fue clave para neutralizar a un equipo con un gran poderío ofensivo que en la primera parte nada pudo hacer y, como es habitual en los partidos del equipo de Flores, la última línea se destacó por sobre el resto.

La primera clara del partido llegaría a los 41 y por parte de Estudiantes, con Cainelli ganándole la espalda a Ochoa y asistiendo a Tomás Correa, que sacó un zurdazo por lo bajo que se fue besando el palo izquierdo de Losada.

De esta manera finalizó la primera parte: Estudiantes, con un papel digno, un partido muy correcto en todas sus líneas y Belgrano, preso de su impotencia y pasividad en ofensiva.

Segundo tiempo

El complemento se inició con una fisonomía similar a la primera parte; Estudiantes, ordenado, sin romper las líneas a pesar de alguna imprecisión y Belgrano, buscando un protagonismo necesario que no pudo tener en los primeros cuarenta y cinco.

Recién a los diez minutos Belgrano tuvo una clarísima tras una mala salida de Bottino que dejó mano a mano a Ariel Rojas, quien en lugar de definir optó por el pase a Balboa, que no prosperó tras un buen cierre de Maffini.

Luego de esa jugada Farré apostó por un cambio ofensivo con los ingresos de Ruiz Gómez y Asprea por Balboa y Ariel Rojas, apelando a que los extremos pudieran nutrir a Pablo Vegetti. Mientras que en Estudiantes Talpone reemplazó a Correa.

A los 20 tuvo Estudiantes la apertura del marcador en una gran jugada colectiva y tras un par de rebotes, con una defensa que miraba, Cainelli remató a las manos de Nahuel Losada.

A esa altura del complemento Belgrano era una mezcla de pasividad, con algunos arrebatos, esporádicos y efímeros con Asprea y Ruiz Gómez abiertos llenando de centros el área riocuartense, pero sin la claridad esperada de un equipo que en ningún momento jugó el partido que tenía que jugar en términos de la importancia del mismo.

A sabiendas de que el juego podía ganarse, Flores mandó a cancha a Müller y Velázquez por Arturia y Montejano.

Lo que sí acompañó lamentablemente a Estudiantes en Alberdi, como a lo largo del campeonato, fue la falta de eficacia a la hora de definir.

Nicolás Talpone a los 25 tuvo una clarísima luego de un desborde y terminó por tirarla arriba del travesaño, cerca del punto penal y con arquero rival prácticamente vencido. Al igual que David Müller en una gran acción individual con latigazo de zurda que se fue besando el palo izquierdo del uno Pirata.

Estudiantes era consciente de que podía ganarlo y Belgrano, a pesar de su mal partido, también sabía que podía hacerlo, más por una individualidad que por la fuerza del equipo.

Las emociones se guardaron hasta el final y de qué manera. A los 40, luego de una mala salida de Talpone, sumado a un mal despeje de Formica y posterior cabezazo de Miño, apareció el jugador franquicia del Pirata, el mejor centrodelantero del campeonato para no perdonar a Olivera y definir a su palo izquierdo. Vegetti es así y su condición de goleador lo avala.

La algarabía se desataba en Alberdi la importancia de tres puntos vitales, el saber que se afianzaba en un lugar de privilegio. Belgrano era consciente de que ganándole a Estudiantes la construcción de un sueño de ascenso era una realidad palpable. Era confianza, era ganar sin jugar bien, injustamente.

Todo lo contrario en Estudiantes, que hizo un partidazo, que jugó tácticamente muy bien, que adoleció de uno de los tantos males que azotó este torneo difícil, el no poder convertir fue más que elocuente, contando con chances claras.

Pero el fútbol es así y no hay que darle más explicación desde lo lógico. En la última del partido, rozando el minuto 50, con seis que había adicionado Arasa, de buen partido y tras un sinfín de rebotes que el Pirata no pudo sacar, apareció Maximiliano Padilla, de los mejores de Estudiantes en el año para decretar un empate justo. De manera impensada, Alberdi se apagó, como si un balde gigante de agua fría cayera ante la multitud.

Recordará, y mucho, Belgrano los puntos perdidos, quizá puede ser un punto bisagra en su escalada a Primera. Festejan Almirante, Quilmes, San Martín, Tigre y Agropecuario.

Para los de Flores, a pesar de no salir de esta racha de empates que ya cuenta con proporciones históricas, el punto sabe bien. Por la jerarquía del rival, por lo que está peleando y porque confirma esta máxima de que a este Estudiantes casi ningún equipo lo superó con claridad y que la falta de triunfos se debió más a problemas para convertir que a otra cosa. El próximo lunes Deportivo Riestra será el rival en el Candini, con la curiosidad de que el Celeste va a cumplir una rueda sin triunfos.

Allá por junio en el Bajo Flores fue la última victoria en el campeonato.