El ilícito ocurrió a plena luz del día, cerca de las 16.40 del martes, a menos de una hora de que el local estuviese abierto. En un momento en que no había clientes, una moto se detuvo frente al comercio, y mientras una persona permaneció en el rodado, otra bajó.
Con casco puesto, campera, cuello y todos los elementos para no ser identificado, extrajo del bolsillo de su campera un arma, con la que apuntó primero a la empleada, llamada Mariela. Al ver un movimiento en otro sector de la panadería, también giró por unos instantes el arma y la dirigió hacia la hija de Mojica, de 14 años, para luego volverse hacia la empleada, exigiendo el dinero de la caja registradora.
En 30 segundos ocurrió todo eso, y el asaltante pudo salir del local con un puñado de billetes, que según estimó el damnificado rondaban los 1.500 pesos, teniendo en cuenta que llevaban poco tiempo abiertos.
“Es el tercer robo que sufrimos. Lamentablemente ahora bajaron de la moto con casco puesto y revólver cargados, por lo que todo toma otra dimensión. Es alarmante y debemos hacerlo público, uno confía mucho en la Policía, ya vino gente de Investigaciones y se mueven muchísimo, pero estos hechos están sucediendo en todos lados y es peligroso”, relató Mojica en una entrevista a Radio Universidad.
El comerciante comentó que “la Policía actuó de primera, trató de ver la cámara, pero tampoco había clientes. Estaba justo la nena mía, de 14 años, al otro lado, y en un momento le apuntó. El peligro es que se le llega a escapar un tiro y es una fatalidad”.
“Uno debe tomar conciencia para que junto podamos tener una sociedad con más seguridad y más justa”, concluyó.