Esa es una de las principales conclusiones que surgen del informe anual realizado por la Fundación 2030 denominado Monitor Fiscal del Sector Público Municipal.
Ese informe analiza tanto los ingresos como los egresos, así como el ahorro público del Estado municipal.
Hay algunas conclusiones que permiten determinar el destino que el gobierno local les dio a los recursos. Primero, según la Fundación 2030, que tomó información oficial de las ejecuciones presupuestarias, los gastos globales crecieron un 123 por ciento en el período 2015-2018. Pasaron de 1.298 millones a 2.900 millones de pesos.
De ese total, en el período, el gasto promedio en personal llegó al 46 por ciento; el gasto en servicios públicos promedio fue del 24 por ciento; los servicios de la deuda se llevaron en promedio el 13 por ciento; la inversión social fue del 5 por ciento y la inversión bruta en capital llegó al 6.
Pero un aspecto interesante es comprobar la dinámica del gasto, es decir la constatación de cómo se fue moviendo con los años.
El gobierno local viene sosteniendo que reforzó las inversión social para atender la crisis. Eso fue real en el primer año de Juan Manuel Llamosas. La inversión social, en el último año de Juan Jure, alcanzó apenas el 2 por ciento de los gastos; en 2016, saltó al 5 por ciento. El primer presupuesto enteramente elaborado por la gestión Llamosas fue el de 2017: allí, la inversión en lo social tuvo su pico de los últimos cuatro años: llegó al 10 por ciento de los gastos.
Pero lo llamativo es que ese parámetro cayó casi a niveles de 2015 cuando la crisis actual comenzó a manifestarse con fuerza. Desde abril de 2018, las variables macroeconómicas se dispararon y los índices sociales comenzaron a deteriorarse. Sin embargo, en ese año, la inversión social de la Municipalidad cayó a apenas el 3 por ciento.
En 2017, las partidas sociales se llevaron 290,5 millones de pesos y un año después la cifra cayó a 100,5 millones. Es decir, hubo una caída nominal con una inflación del 50 por ciento; lo que implica que en términos reales la merma fue más significativa.
Las partidas sociales perdieron fuertemente contra los fondos destinados a pagar la deuda. En 2018, los vencimientos se llevaron 381 millones de pesos contra los 100,5 millones de la inversión social.
Lo que además produjo en la gestión actual una caída en el gasto en personal. Pasó del 49 por ciento en 2015 al 45 por ciento en el 2018; uno de los factores fue que los aumentos salariales en la administración pública estuvieron por debajo de la inflación.
El 2018 fue el año en que más incidencia tuvieron los servicios públicos -higiene urbana y alumbrado, por ejemplo- en el gasto. El 26% de las erogaciones se fueron en ese concepto.