Angus de la región centro, ante un desafío pastoril en medio de la cuarentena
La cuarentena y las restricciones para ingresar a la provincia de San Luis que sufren los productores agropecuarios marcaron decididamente la 18° Prueba Pastoril organizada por la Asociación Angus del Centro en un campo cercano a Buena Esperanza del Grupo Tigonbú y que reúne a lo mejor de la genética de más de 40 cabañas de Córdoba, Santa Fe y San Luis (una provincia que de a poco fue adoptando Angus porque tenía una tradición más vinculada a Hereford).
En diciembre ingresaron 73 toros de entre 13 y 16 meses que permanecerán bajo las mismas condiciones y compartiendo los mismos lotes hasta septiembre. Durante esos 9 meses se van evaluando distintos tópicos que definen a los que mejor desempeño tienen en la prueba, que fue cambiando de zona en estas casi dos décadas de realización y pasó desde las Varillas hasta ahora en Buena Esperanza.
Entre los índices que se evalúan aparece el de mejor ganancia diaria de peso, el mejor fenotipo y también el de calidad seminal o índice reproductivo. En cada uno de esos ítems habrá finalmente un ganador y también el máximo ganador de la prueba que saldrá de la mejor combinación de esas características.
Lo cierto es que el viernes último se realizó la 1° jura fenotípica de la 18° Prueba Pastoril Test del Río Quinto de Angus Centro con ciertas particularidades porque la imposibilidad de reunir gente en el campo en el que se encuentran los toros y el bloqueo que existe en los ingresos a San Luis, obligaron a los organizadores a adaptarse y agudizar el ingenio para sostener la competencia sin cambios.
“La realizamos a puertas cerrada y la única persona habilitada para ingresar allí fue Ricardo Zavatieri que ofició de jurado y un productor de imagenes de Villa Mercedes ya que ni la prensa que siempre nos cubre consiguió permiso para ingresar”, explicó el presidente de Angus Centro, Fabián Otero.
En diciembre ingresaron 73 toros de entre 13 y 16 meses que permanecerán bajo las mismas condiciones y compartiendo los mismos lotes hasta septiembre. Durante esos 9 meses se van evaluando distintos tópicos que definen a los que mejor desempeño tienen en la prueba, que fue cambiando de zona en estas casi dos décadas de realización y pasó desde las Varillas hasta ahora en Buena Esperanza.
El directivo explicó que al permanecer los toros todos juntos en los mismos lotes, la incidencia del ambiente en su desarrollo se equipara y entonces se expresa claramente la genética en las diferencias logradas. “Están todos en lotes de alfalfa y luego pasarán a verdeos de invierno. Pero siempre conviven todos juntos sin confinamiento y haciendo seguimiento de los pesos para establecer las ganancias diarias. Son toros criados plenamente a campo, sin ningún complemento”, señaló Otero a Tranquera Abierta. En ese punto, hace dos meses temieron tener que complementar las dietas de los animales por la falta de lluvias en la zona, pero finalmente esa posibilidad fue descartada y hoy los 73 toros “se encuentran en óptimas condiciones”, agregó.
En el calendario de la prueba está prevista una nueva jura en julio y la última en septiembre para luego llegar a octubre y trasladarlos a la Sociedad Rural de Río Cuarto para su remate. El año pasado, el ganador, considerado un toro “excepcional”, fue vendido en más de medio millón de pesos.