Las dueñas del cero en Atenas
Atenas es el puntero que tiene el torneo Femenino de Primera división B de la Liga Regional con el agregado de que en los seis partidos que disputó está invicto y no recibió goles. Cintya Speranza y Virginia Zamarbide son las arqueras que se alternaron en el puesto durante varios partidos.
En diálogo con Puntal analizaron este presente deportivo, de los objetivos y sueños.
- ¿Cuál es la clave para este presente con el arco invicto?
- La constancia en los entrenamientos, también aprender de los errores. En nuestra posición nos toca mucho esto. También de arqueros y profes en profesionales. Mirando videos e intentando estar lo más segura posible para cuando toque estar para el equipo. (Speranza)
- Hay un conjunto de factores. En primer lugar, los entrenamientos. Desde el día uno que arrancó este proceso nos propusimos entrenar con seriedad y compromiso y así lo hicimos durante todo el año pasado, a pesar de la pandemia. Que el arco esté en cero, que por cierto es un privilegio, no es responsabilidad meramente de las arqueras. Tenemos una defensa sumamente sólida, un mediocampo con muy buen juego, buena distribución, también con sacrificio delantero. Ni hablar de las delanteras que, se ve en los números, son muy agresivas, muy eficaces pero que también tienen mucho sacrificio a la hora de defender. Básicamente, que Atenas tenga el arco en cero es el trabajo del equipo en su totalidad, desde el técnico hasta la última jugadora. (Zamarbide).
-¿Cómo lo viven, lo hablan con sus compañeras?
- Sí, se habla. Partido a partido era clave para la diferencia en la tabla. (Speranza).
- No es algo que sea el foco de conversación del equipo. Obviamente se toca el tema en los entrenamientos y siempre previo a los partidos. Lo único que provoca es orgullo y satisfacción porque es un fiel reflejo en su totalidad. El objetivo no es tener el arco en cero, sino ascender. Tener el arco en cero nos da la pauta de que estamos cumpliendo el objetivo que nos estamos planteando. (Zamarbide).
- ¿Por qué Atenas está en la cima, cuáles consideran los puntos fuertes del equipo?
_ El equipo tiene objetivos planteados, apuntamos a eso todo el tiempo a eso. También, la buena comunicación y el respeto son clave, la unión y más que nada la autocrítica en conjunto. (Speranza)
- Estar ocupando el primer lugar es un reflejo del trabajo que venimos haciendo durante la semana. Entrenamos muy duro, con mucha responsabilidad, y no sólo con el objetivo de ascender sino de hacerlo de la mejor forma. Nuestro objetivo es siempre ganar, pero no hacerlo a cualquier costo. Queremos ir mejorando semana a semana. Nuestro fuerte es ese, entrenar con la responsabilidad que lo hacemos. Obviamente con la calidad de jugadoras con las que cuenta el plantel. Tenemos en todas la líneas jugadoras de gran categoría, me animo a decir de categoría A. Entonces eso hace las cosas mucho más fáciles. Y tener un cuerpo técnico como el que tenemos no solamente nos hace las cosas más fáciles, sino que nos da un incentivo y ganas de aprender todos los días más y ser mejores todas las semanas. (Zamarbide).
- ¿Qué aspectos consideran que tienen que mejorar?
- Como equipo, muchos, destacando que somos un equipo nuevo, nos estamos conociendo entre todas y en cada posición... como jugadora quizás técnicos, son movimientos diferentes al jugador de campo, o lectura de juego. Siempre hay que mejorar, todos los días se aprende algo nuevo, y no creer que porque el arco está invicto tenemos los conocimientos suficientes. (Speranza).
- Siempre hay cosas por mejorar. Sobre todo en el fútbol femenino, que por ahí nuestra generación no contó con inferiores. Eso genera un trabajo, para mí, lindo, porque analizamos partidos previamente, analizamos los post partidos. Nuestro cuerpo técnico está muy pendiente de esos análisis, entonces después tenemos la capacidad de ver en qué fallamos y trabajamos muy duro en la semana para que la próxima fecha estas cosas no pasen. Con el correr del campeonato esos errores que tuvimos en estas fechas vayan disminuyendo. Nos falta aún terminar de ensamblarnos como equipo dentro de la cancha, al juego, a las asociaciones. Si bien venimos con una base de un club anterior, se sumaron chicas de gran nivel futbolístico, pero estamos en pleno proceso de poder ensamblar el equipo técnica y tácticamente. Estoy totalmente convencida de que lo vamos a lograr. (Zamarbide).
- ¿Cuándo nació su pasión por el fútbol?
- Nace de la familia. Mis hermanos jugaron al fútbol y yo al ser la más chica viví eso desde que nací, en el barrio, los amigos, el campito y la pelota de cuero vieja. Ahí nace la pasión por el fútbol. Jugaba de niña y después en la adolescencia me dediqué a otro deporte. (Speranza).
- No lo puedo decir con exactitud porque desde que tengo uso de razón amo el fútbol, respiro y vivo fútbol. Mi familia es muy futbolera, tengo un hermano que siempre jugó, mi padre también. Estuve envuelta en el fútbol desde que nací. Siempre opté por ir a jugar a la placita al fútbol, con mis vecinos, con mi hermano, con mis amigos. Es algo totalmente natural para mí. Siempre elegí eso desde chiquita. Comencé a jugarlo con un poco más de seriedad o estructura acá en la Liga de Río Cuarto en el año 2015. Empecé a entrenar un poco más seriamente porque en mi generación no era fácil. No teníamos las mismas posibilidades que existen hoy. Pero siempre me las ingenié desde chiquita para jugar a lo que a mí más me gustaba, que era a la pelota. (Zamarbide).
- ¿Por qué arqueras?
- Jugar al básquet desde los 12, 13, me dio facilidad para el manejo con las manos, soy alta y considero que mi biotipo es compatible para estar en el arco. Cuando hace dos años quise volver al deporte me tocó aprenderlo desde cero y creí que podía hacerlo desde abajo de los tres palos. (Speranza).
- Desde chica fui bastante temeraria, bastante audaz. Desde chiquita, si faltaba alguien en la placita, yo iba a atajar. Sin embargo, siempre me consideré una jugadora de campo y así entré en 2015 a Fusión a entrenar, con mi idea de que iba a ser 5 o 4, que por ahí eran los puestos a los que apuntaba. Sin querer atajé en un amistoso. Le gustó a mi entrenador en ese momento, que era Abel Díaz. Ahí comenzó formalmente mi formación de arquera. Soy una convencida de que si voy a hacer algo lo voy a hacer bien. Desde ese momento me comencé a preparar para este puesto. Me falta un montón de cosas por aprender. Le pongo mucha voluntad. Trabajo mucho, hoy con Pablo Borgogno, también entrené con José Mancinelli. Siempre traté de perfeccionarme y hacerlo lo mejor posible. Tanto en Fusión como en Atenas, el arquero fue un puesto muy valorado y esencial para el equipo, no atajaba nunca la que sobraba en la cancha. Era algo que nos preocupaba siempre y hasta el día de hoy consideramos que es un puesto que requiere preparación, atención y responsabilidad. (Zamarbide).
- ¿Cómo viven estos días sin jugar?
- Esperando volver a la cancha los domingos. Con ganas de sentir ese no sé qué antes de jugar. Es triste vivir lo que vivimos todos los deportistas en general. No nos queda más que aprovechar el tiempo en seguir mejorando desde el lugar que nos toca y mirar para adelante. (Speranza).
- Lo vivo con un poco de tristeza, otro tanto de angustia. Es duro entrenar, ponerle tanto esmero, tanto sacrificio porque nosotros somos jugadoras amateurs. Tenemos nuestros trabajos, dejamos a nuestras familias de lado. No es tan simple y se hace con mucho amor y sacrificio. Es duro entrenar durante la semana y no poder jugar o directamente no poder entrenar como nos gustaría. Pero no dejo de ser consciente de que estamos atravesando una pandemia, que es algo impensado. Pongo por delante la salud. Soy consciente de lo que está viviendo el mundo, el país. Ante eso no queda otra que adaptarse, reinventarse y sobre todo aprender de estas situaciones. Saber que de todo lo malo también algo bueno va a salir y algo vamos a aprender. (Zamarbide).