La propuesta comenzó a implementarse en coincidencia con una nueva medida de fuerza de los trabajadores nucleados en Aturc, que tuvo un alto nivel de acatamiento.
Sin embargo, en ese contexto hubo docentes que solicitaron la apertura de las aulas para poder dictar clases y evitar que los estudiantes sigan perdiendo días de actividad académica en medio de un conflicto que mantiene en vilo a la comunidad universitaria.
Aulas Abiertas es un proyecto presentado por la rectora Marisa Rovera junto con los estudiantes y aprobado por unanimidad en el Consejo Superior de la UNRC.
La iniciativa habilita, de manera excepcional y transitoria, el dictado de clases durante los días en que se desarrollen medidas de fuerza.
El fin es ofrecer una alternativa para sostener el cursado y reducir el impacto de las interrupciones sobre las trayectorias educativas de los alumnos, en un año académico atravesado por la conflictividad universitaria.
De esta manera, mientras los trabajadores no docentes mantienen sus reclamos por una recomposición salarial y en defensa del sistema universitario, la casa de estudios comenzó a instrumentar mecanismos para que los estudiantes puedan continuar con sus actividades y no vean comprometido el desarrollo del ciclo lectivo.