La realidad que se vivió durante el 2020 no tardó en repetirse este año con la primera semana de confinamiento. Quienes más lo padecen siguen siendo aquellos de recursos más bajos que subsisten gracias a trabajos informales, dentro de rubros que son los primeros en cortarse ante las medidas de seguridad ante el Covid-19.
Esta situación que alarmó el año pasado vuelve con esta semana de cuarentena, agravada por las dificultades que desde hace más de un año vive toda la población en materia económica, y los comedores comunitarios de la ciudad son punto de referencia para tener en cuenta sobre la complejidad del fenómeno.
“El 80% de nuestra actividad, como la merienda diaria, es cubierta por nosotros o por cualquiera que nos ayude de manera solidaria”.
Desde hace días se puede observar en las redes sociales de los merenderos y de sus coordinadores, el pedido angustiado por la ayuda con alimentos no perecederos e insumos para la limpieza. Casi pasaron desapercibidas las colectas de mantas y sábanas, pues los vecinos pasan frío pero, por sobre todo, pasan mucho hambre. Los precios suben en los negocios y la plata no alcanza como para mantener a la familia, por lo que cada vez más acuden a las copitas en busca de una ayuda.
“Desde la Municipalidad nos indicaron que podíamos estar abiertos porque éramos considerados esenciales y que estaríamos atendiendo las necesidades de la gente, pero nuestro reclamo apunta a que no nos bajan ayuda desde el Estado”, señaló Lorena Toledo, del comedor Ilusiones, en el barrio Cola de Pato, en tanto que comentó que tres veces por semana le llevaban 15 tiras de pan, alimento que se entrega solamente en el transcurso de una mañana.
Además, reciben carne para la elaboración de las viandas que desde el merendero entregan a las familias durante los fines de semana, pero sostiene que no reciben alimentos secos como azúcar o yerba, fideos, arroz ni mermelada; “el 80% de nuestra actividad, la merienda diaria, o cualquier otra cosa que querramos hacer, tiene que ser cubierto por nosotros o por cualquiera que nos ayude de manera solidaria”, destacó Toledo.
De este modo, aseguró que les resulta imposible atender la demanda de los vecinos que se acercan con cada vez más necesidades. “En el barrio, la mayoría trabaja en las obras o como empleadas domésticas, pero con esta cuarentena no pueden salir a buscar su sustento”, explicó Toledo, quien agregó que ante esta situación han solicitado productos básicos de uso cotidiano.
Lo mismo están desarrollando desde el centro comunitario Los Orillas, en el barrio Avenida Argentina, de Banda Norte. Patricia García, su coordinadora, explica que desde el Municipio redujeron la cantidad de tiras de pan que les entregaban cada semana y dejaron de darles las frutas y verduras.
“Tratamos de llegar a todos los chicos que van a la copita o para el apoyo escolar; trabajamos con ellos y sus familias por otros problemas”.
Comenta, del mismo modo, que no les entregan el gas y sólo reciben algunos insumos para la copa de leche que logran darles a los chicos del sector que se acercan cada día. “Por esto hicimos una campaña en la que pedimos mayormente alimentos para los niños, que no tuvieran tantos hidratos de carbono, como fideos o arroz, y agregamos huevos y carne, por ejemplo, con precios que conseguimos muy accesibles”, dijo García, que aseguró que la respuesta ha sido muy favorable.
“Tratamos de llegar a todos los chicos que van a la copita o para el apoyo escolar; trabajamos con ellos y sus familias por otros problemas, por situaciones de vulnerabilidad, y tratamos de que tengan algo como refuerzo hasta que puedan cobrar la asignación, por ejemplo, que se las pagan desde el día 29”, completó la referente barrial.
En Alberdi
“Estamos haciendo lo que podemos con el aporte de los solidarios, pero hay muchas copitas que no tienen aportes y se les hace muy difícil, tratan de manejarse con lo poco que tienen y hacen lo que pueden”, sostuvo Analía Ramón, del merendero Rayito de Sol, en barrio Alberdi, que cuestionó el funcionamiento del 0-800 del Municipios e indicó que las puertas de Promoción Social están cerradas.
“En el barrio, la mayoría de los vecinos son carreros, viven de lo que recolectan por la noche más lo que podemos darles del comedor”, señaló la referente barrial y consideró que las puertas del Municipio deberían, más que nunca, estar abiertas en este momento en el que “la situación nos desborda; no es que no recibimos nada de ayuda, pero lo que nos dan no nos alcanza para nada porque cada vez viene más gente, más niños que buscan la copita, y nos manejamos como podemos”, completó.
Finalmente, desde el barrio Obrero, el responsable del merendero “Los Ramoncitos”, Ramón Contreras, explicó que “la situación viene complicada, muy dura, es un momento por el que estamos pasando todos los trabajadores y no podemos hacer nuestra actividad, aunque por suerte mucha gente nos está ayudando”, indicó.
“En el barrio hay muchos albañiles y pintores que no pueden trabajar y se acercan a pedir una mano, es una situación muy fea que no sé cuánto irá a durar”, consideró Contreras, quien propuso que los merenderos se unan para poder ayudar a los que más lo necesitan, desde ideas comunes a todos los espacios. “Hace 3 meses que no podemos darles la cena a los chicos, porque no tenemos recursos; la Municipalidad a veces nos ayuda con carne, pero no nos alcanza porque cada vez es más gente, y con la falta de trabajo los que colaboran tampoco pueden entregar toda la ayuda que siempre nos daban”, explicó, en tanto que comentó que estaban dando más de 100 litros de leche y 150 viandas de comida. “Hay mucha pobreza que se ve en todos los barrios, es algo que no se puede explicar, es muy duro, ojalá que el Gobierno nos dé una mano”, sostuvo.
El referente barrial del Obrero sostuvo que a pesar de los esfuerzos que han realizado, con la elaboración de un locro para juntar fondos, lo recaudado se utiliza rápidamente en lo básico y no les alcanza para ayudar a las familias. “No es suficiente ni para comprar los tubos de gas, y lo que más nos preocupa son los niños chicos que están en la calle”, dijo.
Luis Schlossberg. Redacción Puntal

