Al ritmo de "Argentina, Argentina" y también del clásico "el que no salta es un inglés" o el ya tradicional "Muchachos", los simpatizantes albicelestes se hicieron sentir fuerte en la ciudad en la que se aloja la Selección.
Además, hubo pedido para sumar una cuarta estrella a un escudo que desde Qatar parece haberse acostumbrado a vivir en la gloria.
Ese fue el clima que se vivió durante el banderazo impulsado por Darío Jerez Leavy y su esposa Isolina De la Vega en Los Hornos, el rincón más argentino y más tucumano de Kansas City. La convocatoria superó todas las expectativas.
Hubo familias enteras, grupos de amigos, argentinos llegados desde distintos puntos de Estados Unidos y también viajeros que cruzaron miles de kilómetros para acompañar a la Selección en esta Copa del Mundo. La fiesta fue intensa, llena de color, de calor y, sobre todo, cargada de ilusión porque después de años de espera, el debut mundialista ya está a la vuelta de la esquina.