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“Basta de muertes, autopista ya” en ruta 7: Un reclamo que lleva 3 años y medio y 42 marchas sin obtener respuestas

Como cada primer sábado de mes, los vecinos autoconvocados de Laboulaye salieron a visibilizar su pedido. Exigen que Macri cumpla con lo prometido en campaña. Rechazan y consideran insuficiente los anuncios de la Nación de un plan de obras “Rutas Seguras”. También ayer hubo movilizaciones en La Cautiva y Rufino.
Pasaron ya 42 marchas. Son tres años y medio de una lucha que tiene como protagonista a un puñado reducido de vecinos de Laboulaye que cada primer sábado de mes salen a la ruta nacional N° 7 para reclamarle al Estado nacional que convierta este camino internacional en una autopista.

Ayer, nuevamente volvieron con su mensaje claro y contundente impreso en una gran bandera: “Basta de muertes, autopista ya”. Es que las cifras de accidentes sobre este camino son escalofriantes, y la sirena que anuncia la tragedia rompe la tranquilidad de este pueblo que vive en vilo cuando alguno de sus hijos o familiares se aventura a recorrer el trazado.

La ruta nacional N° 7 es el corredor bioceánico que transcurre de este a oeste el país, y pasa por cinco provincias, de las más productivas. Por allí sale la mayor producción agrícola que alimenta a la economía nacional. Cuenta con 4 peajes, que recaudan millones de pesos al año, pero nada de ese dinero vuelve en las obras que reclaman los habitantes.

Judit Trosman es una de las vecinas autoconvocadas laboulayenses comprometidas con esta lucha, y con ella un puñado pequeño de otros habitantes que la acompañan. Desafiando fríos, lluvias, vientos intensos y hasta sofocantes temperaturas, este grupo  no está dispuesto a bajar los brazos y reclaman que el presidente Mauricio Macri cumpla con la promesa que les hizo cuando visitó Laboulaye en campaña: convertir este trazado en una autovía o autopista.

Al reclamo visualizado en la ruta se suma además una petición a través del portal digital Change.org iniciado en el año 2014 y que acumula más de 19.300 firmas en adhesión a este pedido. Aun así las respuestas no llegan.



Disconformidad con los anuncios

Este sábado pasado fue la manifestación N° 42. En esta oportunidad, también se sumaron a la protesta los vecinos de Rufino (Santa Fe), quienes  salieron a la ruta a las 19 horas. Esta localidad además soporta inconvenientes por el mal estado de otros caminos que se han convertido en verdaderas trampas mortales, como la ruta 33. Y en La Cautiva, otro grupo de  habitantes, apostados a la vera del camino en el acceso al pueblo, enarbolaron el mismo reclamo: “Autopista ya”.

Los últimos anuncios del Presidente de la Nación señalando que este camino forma parte del programa Rutas Seguras, lejos de conformar generó mayor malestar. Es que este plan apunta a tareas de ensanchamiento en algunos tramos del camino, cuando en realidad lo que se está pidiendo es la reconversión total.

“Estamos bastante desilusionados porque tuvimos la promesa del Presidente cuando estuvo de campaña en nuestra ciudad, también de diputados de Cambiemos, y hoy vemos la indiferencia del Estado ante nuestro reclamo”, sentenció Judit Trosman.

Pero a la indiferencia del Gobierno también se suma la de los propios vecinos, ya que aun con la perseverancia de llevar ya 42 meses de movilizaciones, el puñado de reclamantes en Laboulaye no supera las 50 personas, unas pocas más en La Cautiva, y en el resto de la zona aún no ha replicado el reclamo. 

“Siempre decimos que no tenemos que esperar que nos toque de cerca la tragedia para decir ‘me sumo’. Tenemos que reclamar y conocer nuestros derechos”, sentenció esta vecina impulsora de la movida.

Ahora Rufino se unió a Laboulaye para reforzar el reclamo. En la localidad santafesina los vecinos conformaron una coordinadora integrada además por instituciones, que llevan 12 años de trabajo. En los últimos días, mantuvieron una reunión en la que esperaban contar con la presencia del titular de Vialidad Nacional, Javier Iguacel, pero sólo llegaron técnicos que reiteraron el plan de Rutas Seguras. “Eso no nos alcanza, la ruta 7 por sus características debe convertirse en autopista”, insisten los reclamantes.



Dónde va el dinero del peaje

Este trazado está concesionado a una empresa privada, y hay cuatro puestos de peaje. “Se recaudan millones de pesos que no sabemos el destino que tienen. Ni siquiera hay control. Quienes la transitamos frecuentemente  vemos que salen camiones que no están en condiciones, que no se respetan velocidades, y los fines de semanas, cuando hay movimiento de jóvenes que van a otros pueblos, ni siquiera se hace un control de alcoholemia”, se lamentó Trosman. 

Al tiempo que agregó: “Esta ruta atraviesa una de las zonas más ricas del país. De acá sigue saliendo la soja, aún con problemas en los caminos los granos salen. Con esta soja que se llevan de la zona se sostiene el fondo sojero, que es el que sostiene el programa de asistencia social, y en las cabinas de peajes recaudan sin hacer ningún tipo de obra”.

E insistió la referente de Autoconvocados Laboulaye que el anuncio de la Nación “no se acerca ni un ápice a lo que reclamamos y necesitamos”.

Para finalizar, Trosman dijo que la ruta 7 no sólo merece sino que urge ser convertida en una autopista. “Hacer obras paliativas no alcanza, acá hay familias enteras destrozadas, que sufrieron pérdidas y que esperan respuestas. El Gobierno prometió, pero no está cumpliendo”, sentenció.



Patricia Rossia