Río Cuarto | Belén Martínez |

Entrevista a Belén Martínez: "En todas mis obras incluyo la danza, está en mi cuerpo"

La bailarina riocuartense, que ha logrado el reconocimiento del público español, ya cuenta con una larga lista de producciones teatrales en las que se observa toda su formación con el flamenco. Además, se refiere al colectivo de artistas que integra en Menorca y cómo ha sido el regreso a los escenarios después de la pandemia

que estoy bailando,

pisando, pesando, volando,

quedándome", decía Gerardo Diego sobre el bailarín Vicente Escudero.

Hace 15 años, dejó las tierras argentinas con el sueño de compartir su danza en las tierras donde se originó el flamenco. Ahora, en Menorca, no sólo disfruta del camino recorrido en los escenarios con el baile, sino también por el reconocimiento logrado por sus obras de teatro. La riocuartense Belén Martínez recientemente estrenó en España su obra “Fuerzas”, con una increíble puesta en escena, y se ganó el corazón de los más chicos con Noctiluna y Soliloquio, una producción hecha a partir de cuentos infantiles de su autoría. “Nunca me sentí apartada por ser extranjera, y eso que me metí a bailar la esencia de ellos, que es el flamenco, algo en lo que son muy selectivos, pero nunca me discriminaron”, asegura.

En esta entrevista, entre ensayo y ensayo, la bailarina hace referencia a cómo se vuelve a las salas luego de la pandemia en el viejo continente, y cómo son todos los desafíos a los que se enfrentan los artistas ante una actividad que se vio parada por las medidas de seguridad sanitaria.

Recibida en la carrera de Arte Dramático en el Jolie Libois de Córdoba, decidió ir a probar suerte en España en 2005; “fanática del baile me quise venir a la cuna del flamenco, por lo que me vine con lo puesto, con mi mochila y la aventura, pensando que podría vivir de lo que me gustaba desde un primer momento, pero tuve que trabajar de todo hasta que se me dio una audición como para poder trabajar y que el flamenco me diera de comer”, recordó sobre sus primeros pasos en España, con mucha dedicación y sacrificio.

Si bien su formación tenía un fuerte contenido de teatro, a la actuación no la encaró del mismo modo que las danzas, pues recuerda haber hecho algunos papeles menores para la televisión y recién desde el año pasado concentró todo trabajo en una obra, como lo fue “Fuerzas”. “Un día visité Líthica, que es una cantera increíble, y apenas entré pensé en escribir una obra para ese espacio”, comentó, y aseguró: “Me surgió la necesidad de hacer obras para los espacios, instalaciones, ya sea en casonas o palacios, o lugares naturales”.

Comentó que antes de pedir el espacio como para la representación, ya se había puesto a escribir sus ideas. “Saqué un par de fotos y en invierno me fui a Argentina, donde me concentré en escribirla, por eso cuando volví ya tenía la obra, busqué a los actores y fui al espacio a proponerles la producción; por suerte les re gustó”, destaca la artista.

- ¿Cómo te sentís con el guionado de las obras?

- Me gusta, siempre escribí mucho, relatos o poesías, incluso hice dramaturgia en la carrera, pero siempre escribí unipersonales o cosas para mí, nunca en grandes formatos. Pero esto me encantó, fue como un canal que se abrió y no pude dejar de escribir. Terminé la producción y al mes siguiente ya estaba con la siguiente obra, de un modo impresionante, de sentarme y canalizar todo al papel, como si viera la obra en mi cabeza: cómo eran los personajes, qué decían, qué hacían. Por esto, después me fue muy fácil dirigir la obra, porque sabía lo que quería.

- ¿Hay algo de danza en el teatro que hacés?

- Sí, suelo incorporarla. De hecho, la última vez que estuve en Argentina hice un unipersonal, “Que se te pase el tren”, que fusionaba el flamenco con el teatro. En “Fuerza” también hay mucho físico, trato de incorporarlo. Incluso en la obra que hacemos para las familias también me preguntan si soy bailarina por cómo me muevo y las cosas que hago en el escenario. Está en mi cuerpo.

Martínez destacó que esta obra para la familia, con los personajes Noctiluna y Soliloquio, se convertirá en una presentación clown, que se realizará sin texto. “Es una locura de obra, y está muy bueno porque encaramos el teatro de niños desde una perspectiva inteligente, sin menospreciar el intelecto de los pequeños, y se divierten tanto los chicos como los grandes, algo que es muy difícil de lograr”, sostuvo.

- ¿Con qué público te sentís más cómoda?

- Me gustan todos, pero el infantil creo que es el más difícil de llegar, porque cuando se aburre se levanta y se va, o se pone a jugar. El adulto, a lo sumo, lo aguanta hasta el final y después reniega de lo que vio, pero el niño no. Por eso, me costó saber cómo ir tratando a los chicos; me gusta que ellos sean espectadores y disfrutar de una obra de teatro. Ellos mismos son los que participan, más allá de cómo se los trate. También en “Fuerzas”, que no es una obra para chicos, había algunos presentes y se quedaron fascinados. Creo que tiene que ver con la energía que se mueve, que el niño percibe.

Golpe al artista

La bailarina destaca que en Argentina la vida cultural se desarrolla de un modo intenso, con mucha gente viviéndola de un modo activo; “tiene un gran potencial artístico, con muchos talentos y creatividad”, dijo, y que en España, al igual que lo que sucede aquí, los artistas se han visto muy afectados por las consecuencias de la pandemia. “Hemos creado un colectivo de artistas, ‘Arts Enlaire’, para poder generar espacios donde el ayuntamiento nos permita actuar, en esta época en la que nos hemos quedado todos sin trabajo”, indicó, y consideró que quizás la realidad de los artistas en otras ciudades españolas pueda ser diferente.

- ¿Cómo se ha dado el trabajo de este colectivo?

- Nos juntamos artistas de Menorca y le pedimos un espacio al ayuntamiento, que nos ha cedido un escenario al aire libre, donde podemos hacer funciones y pasar la gorra, siendo que el teatro callejero aquí no está tan bien visto. De todas formas, hay mucha gente que se está moviendo y con muchos proyectos. Además, se puede acceder a subvenciones, ayudas, se generan asociaciones, y así se puede avanzar con las propuestas.

“Me gusta incomodar al público con mis obras, para que el público no sepa bien dónde está ubicado; por ejemplo, en ‘Fuerzas’ es parte de lo que se está actuando. Tiendo a escribir en ese sentido, que no tenga un lugar específico en el que sentarse, no sepa lo que va a pasar, y haya actores por todos lados”, comentó la artista argentina, pero asegura que tuvo que adaptarse a las medidas de seguridad por el Covid-19.

- ¿Cómo son las limitaciones que les imponen en este sentido?

- Me dio pena porque en las funciones que hemos hecho no he podido ver la cara de la gente, todos tienen que estar con barbijos, con sectores específicos para los niños menores de 6 años sentados a un metro y medio del actor, pero los más grandes y los adultos deben estar sentados y más atrás, con cierta distancia entre sí. Incluso no se puede intercambiar con los espectadores al final de la obra el saludo con los codos. Del mismo modo, nosotros tenemos que estar con el barbijo hasta el momento previo a la función, y controlar que nadie se lo saque, respetar todas las medidas de seguridad porque si no se clausura la función y te quedás sin trabajo.