El exintendente y actual legislador provincial Benigno Antonio Rins dijo que después de las elecciones del 14 de noviembre próximo hace falta un gobierno unívoco.
“Estoy viendo mal lo que pasa en el país. Estamos en medio de una campaña política. Y empiezan los chisporroteos de la oposición contra el oficialismo. Pero lo que estoy viendo que me preocupa es que el oficialismo se está peleando. Y esto debe preocuparnos profundamente a los argentinos porque no terminan las cosas el 14 de noviembre. Ese día empiezan. Y hace falta un gobierno que tenga un pensamiento unívoco”, sostuvo Rins.
El Toño, como se lo conoce popularmente, dio su mirada política de cómo ve la situación de la Argentina y también evocó la figura del exintendente y exdiputado Miguel Ángel Abella, con cuyo nombre fue bautizado días atrás el puente del barrio Alberdi.
-¿Cómo está viendo lo que pasa en el país?
-Lo estoy viendo mal. Estamos en medio de una campaña política. Y empiezan los chisporroteos de la oposición contra el oficialismo. Pero sabe qué es lo que estoy viendo que el oficialismo se está peleando. Uno escucha una campana del oficialismo que dice una cosa y escucha otra campaña que dice otra cosa. Y esto debe preocuparnos profundamente a los argentinos porque no terminan las cosas el 14 de noviembre. Ese día empiezan. Y hace falta un gobierno que tenga un pensamiento unívoco y que vaya todo en un mismo sentido. Acá he escuchado con atención declaraciones de funcionarios oficialistas que pintan un camino absolutamente distinto al que dice el Presidente. Yo diría que es: apunten contra el Presidente, tres tiros por un peso a ver quién lo voltea.
Consultado sobre la designación del puente del Alberdi con el nombre de Miguel Ángel Abella, Rins respondió:“Un homenaje muy merecido al Chicharra. Este hombre que tuvimos la suerte de tener al comienzo de la democracia en Río Cuarto y que dejó tantas enseñanzas en la vida política”.
“Se tomó la decisión de colocarle su nombre al puente del Alberdi, todo un símbolo por la forma en la que él gestionó”, afirmó.
“Además cumpliendo con lo que establece la ley: no se le puede poner el nombre de una persona fallecida a una obra hasta que transcurran tres años de su muerte. Esto que se ha respetado es lograr que estos reconocimientos sean públicos pero también legales”, manifestó.
“Ha sido un acto muy bueno. Acá se han desgranado palabras que lo pintan de cuerpo entero, uno que ha compartido cosas con él. El Negro es un ejemplo enorme. Acá estuvieron sus hijos. Lisandro es igual a él. Y muy orgullosos todos los que hemos sido sus amigos”, comentó.
-Y a su criterio, ¿qué nos legó Abella?
-Nos legó diálogo y consenso. Un republicano por excelencia. División de los poderes. Conversar con todo el mundo. A él le tocó un tiempo difícil después de 1983, con el tema de los militares. Sin embargo, se habló con ellos. El Chicharra sería un tipo para estos tiempos de nuevo. No pierde vigencia nunca. Este tema de la grieta que tanto daño nos hace necesita de hombres y mujeres con este espíritu que tuvo Abella para que nos lleven a un sendero de unión, con las disidencias que haya que tener, pero no que lleguen tan lejos que se produzcan odios y fisuras entre familias. Es una cosa inaceptable. Pero, bueno, son cosas que nos están pasando.
Y finalizó con lo siguiente: “Además está el homenaje de la gente. Cuando uno camina y habla uno se siente orgulloso de haber sido amigo de él. Prácticamente es un homenaje permanente el que recibe él”.

