Cada día, más productos y programas capturan la información disponible en distintos medios: desde las redes sociales a los sensores de los dispositivos electrónicos (internet de las cosas), desde nuestro celular a cualquier aplicación que utilizamos en él o en nuestra computadora personal. Incluso registran cómo se reacciona a cada contenido publicado.

Big data es un término que cada día escuchamos más y muchas veces no alcanzamos a comprender su real potencial. Podemos darle una mirada desde el volumen de datos y decir que más de 30 o 50 terabytes (7.8/13.1 millones de fotos en buena calidad) podrían considerarse como big data. Lo real es que el volumen y la velocidad a la que crece la generación de datos o la velocidad con la que se procesan son solo una parte. Lo realmente valioso es qué hacer con esa información.

El término BI (Bussiness Inteligence o inteligencia de negocios) también hace referencia al trabajo con un gran volumen de datos, pero no con la magnitud de big data. BI analiza un conjunto de datos estructurados básicamente y de origen interno de la organización, mientras que big data suele no tener un límite sobre el origen de la información y la velocidad de captura y diversidad.

El uso de los grandes volúmenes de información que se genera ha ido en aumento exponencial en los últimos años. Las empresas que iniciaron acciones de BI, (explotación de la información interna de la empresa) han pasado rápidamente a aprovechar la información que se encuentra en redes como Facebook, Instagram, YouTube. Qué vemos, dónde ingresamos, a qué se pone un like, qué tipo publicaciones leemos o en cuáles las personas se detienen más o menos tiempo.

No se debe entender el big data solo como una gran herramienta de segmentación porque es mucho más que eso. Se pueden diseñar nuevos productos o servicios a partir del análisis de la información. Permite, incluso, pensar de qué manera llegar a los clientes, en qué momento y hasta personalizar la información enviada sobre el mismo producto, de acuerdo al tipo de destinatario.

Pero no solo las empresas hacen uso de estas herramientas. Hoy en día, las campañas políticas hacen cada vez más uso de big data para poder estimar comportamientos, opiniones y, en función de ello, direccionar acciones.

Actualmente, el gran desafío que enfrentan las organizaciones, emprendimientos y empresas es poder incorporar esas herramientas. Para ello se requiere de personas con una visión que contemple no solo cómo resolver el problema técnicamente, sino que deben además poseer una mirada de negocios, de cómo obtener ventajas comparativas del análisis de datos.

Mgter. Fernando Frías

Director de la Maestría en Inteligencia de Negocios y Explotación de Datos de la Universidad Siglo 21