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"Desde una mirada académica, social y económica, las bitfarms son buena noticia para la ciudad"

Ivana Cruz, directora de la carrera Ingeniería en Telecomunicaciones de la Universidad Nacional de Río Cuarto, se refirió a la llegada de la central de información para criptomonedas y planteó la necesidad de realizar un análisis interdisciplinario

La llegada de la granja de minado de criptomonedas de la empresa Bitfarms a Río Cuarto, en las instalaciones de la central de Maranzana, no sólo genera la sensación de bienestar por la inversión que implicará y la generación de puestos de trabajo, sino que también va dando lugar a un nuevo debate que cada día incorpora nuevas aristas. El impacto ambiental, el uso de grandes cantidades de energía y el tipo de recursos que se utilizan, comienzan a ponerse en discusión.

Se trata de una temática que a nivel mundial ya está sobre la mesa desde hace tiempo, incluso con legislaciones al respecto y, con ello, limitaciones para la instalación de estas grandes centrales procesadoras de datos. De hecho, manifestaciones como las de Elon Musk (director de Tesla) influenciaron directamente las cotizaciones de criptomonedas como Bitcoin.

De todas formas, claramente el debate adoptará diversos ejes de acuerdo a definiciones ideológicas, considerando que las críticas más fuertes al uso de las criptomonedas llegan desde sectores que tienen fuerte participación en el sistema económico tradicional. En tanto, los análisis pueden encararse desde muchas aristas, y ninguno será completo sin los otros.

Es por esto que, en diálogo con Puntal, Ivana Cruz, directora de la carrera Ingeniería en Telecomunicaciones de la Universidad Nacional de Río Cuarto, hizo hincapié en la necesidad de desarrollar un espacio que analice este nuevo escenario tecnológico y científico para la ciudad, desde una propuesta interdisciplinaria.

“No hay, a ciencia cierta, un estudio en el que se hayan analizado los impactos positivos y negativos; es como decir ‘¿qué nos va a dejar la pandemia?’, sin dudas hay muchas cosas positivas que nos dejará esta situación, mientras que del otro lado habrá otras negativas, como la cantidad de personas fallecidas o la pobreza”, sostuvo Cruz, que agregó:“Por eso, a nivel mundial sigue el debate sobre granjas-sí, o granjas-no, si se toma solamente una mirada desde lo energético o si se encara una más global”.

En este sentido, la docente consideró que el enfoque que se tome para el tratamiento del debate orientará también el apoyo o rechazo a las granjas. “Si se mira solamente el consumo energético, claramente se tendrá una posición negativa, pero si se realiza uno académico, social y económico, con un horizonte interdisciplinario puede plantearse otra postura”, explicó la directora de Telecomunicaciones.

Más allá del número de puestos de trabajo que generará este espacio, desde la empresa responsable se indicó que apostarán a la formación de los técnicos que se sumen a la granja. Con su origen canadiense (aunque sus fundadores sean argentinos), los equipos en Río Cuarto compartirían ámbitos de capacitación con los de Canadá.

Cruz consideró que, desde lo académico, en la ciudad se vivirá una actualización que permitirá a la ciudadanía abordar la temática. “Sin dudas muchas personas se enteraron de la existencia de las granjas gracias a esta noticia, mientras que fomentará el estudio en carreras tecno-informáticas, y en las económicas”, dijo Cruz, mientras que destac;ó que para poder manejarse en el mundo de las criptomonedas una persona debe estudiar mucho, “no son inversiones como las que estamos acostumbrados a través del dólar, por ejemplo; para hacerlo uno se tiene que formar, y esta noticia impacta en Río Cuarto en la necesidad de formarse”, indicó.

“No hay, a ciencia cierta, un estudio en el que se hayan analizado los impactos positivos y negativos. Es como decir ‘¿qué nos va a dejar la pandemia?’, sin dudas hay muchas cosas positivas que nos dejará esta situación, mientras que del otro lado habrá otras negativas como la cantidad de personas fallecidas o la pobreza”, indicó la especialista.

Sostuvo que para poder trabajar desde el entendimiento de las granjas muchos se capacitarán en carreras técnicas informáticas para el mantenimiento de estas bitfarms, mientras que será necesario conocer más sobre lo que es todo el mundo de las criptomonedas.

Consumo energético

“La mirada negativa que se tiene sobre el gasto energético yo la revierto en el sentido de que son centrales que se alimentan de residuos fósiles, pero tenemos la mirada de lo que son las energías renovables”, dijo Cruz, y agregó:“Las granjas a nivel mundial van de la mano de utilizar este tipo de energías y no la que se genera para el consumo de las personas del país, se usa la que queda como desecho, porque a la energía no se la puede almacenar”.

Explicó que la energía que no se utiliza, se pierde; “las centrales conectan y venden lo que hace falta que se consuma, pero todo lo que se produce extra, se pierde, no se produce la cantidad exacta”, indicó la especialista.

Los medios internacionales informan que el consumo energético solamente de Bitcoin es equivalente al de un país medio europeo. Los estudios a nivel mundial, en tanto, aunque son muy recientes, comienzan a dar cuenta del modo en el que se encara la temática.

Tal como indica Cruz, los relevamientos de universidades como la de Cambridge, en Inglaterra, señalan que en el 76% de los casos, los responsables de estas granjas indicaron utilizar, en parte, energías renovables. La hidroeléctrica fue la más usada por los usuarios de criptomonedas para realizar sus operaciones con el 62%, seguida por la de fuentes renovables en un 38% y el gas natural con el 37%.

Entre otros estudios, que pueden ser consultados en el sitio web de la universidad europea, se destaca la necesidad de reducir la producción de carbono en las granjas de minado, considerando que la mayoría de las que funcionan en China (país que tiene el 80% de las bitfarms del mundo) lo hacen con carbón. Nuevamente los intereses entre potencias mundiales no pueden dejarse de lado a la hora de posicionarse en el debate.

- Hay países en Europa que se niegan a la instalación de estas granjas, pero Argentina aún no cuenta con legislación que lo regule.

- Lo que ocurre es que la posibilidad de legislarlo contempla que se trate de inversiones que sean justas para toda la población. Es lo mismo que sucede con áreas de datos, Internet, que tampoco está legislado y es muy importante hacerlo. Necesitamos un trabajo interdisciplinacio para analizar este contexto y la llegada de la granja de minado de criptomonedas, alguien que conozca desde lo técnico, alguien de lo informático, de las comunicaciones y las redes, alguien sobre energías renovables, alguien de leyes locales e internacionales.

Del mismo modo, consideró que todas las normativas que surjan en otros países no se deberían aplicar directamente en Argentina, considerando que las características sociales y culturales no son iguales. “Esto nos lleva a sentarnos para hacer un trabajo interdisciplinario y abordar la situación de la mejor manera posible”.

Sostiene que este debate no se daría de no instalarse aquí la granja, “es como lo que sucedió con la pandemia en materia de informática y telecomunicaciones: se logró una alfabetización en Argentina que no se hubiese conseguido en años; el hecho de que venga la planta a Río Cuarto no se da porque no haya legislación, sino que no hay legislación porque antes no se tuvo que elegir, por eso estamos atrasados en relación a Europa”.

- En el debate se pone en la balanza como algo negativo el consumo energético que tienen estas máquinas, ¿qué referencia se puede tomar como para conocer su magnitud?

- La máquina lo que hace es procesar información en respuesta a las cadenas de generación de criptomonedas, y tenerlas haciendo ese ejercicio para producir un bitcoin consume cierta cantidad de energía, pero a la vez produce en el mercado económico una cantidad de dinero que es sumamente fluctuante. Se tiene el beneficio de quienes reciben ese dinero y el costo de la energía que se paga con ese beneficio. Se toma como referencia que todas las criptomonedas del mundo consumen igual que el consumo energético de un país.

“Necesitamos un trabajo interdisciplinacio para analizar este contexto y la llegada de la granja de minado de criptomonedas, alguien que conozca desde lo técnico, alguien de lo informático, de las comunicaciones y las redes, alguien sobre energías renovables, alguien de leyes locales e internacionales”, consideró Cruz.

En este sentido, la docente reflexionó:“¿Cuánta energía consumen todos los bancos del mundo?, nadie se puso a hacer esa cuenta, lo mismo que el dinero que produce una granja de criptomonedas, en un lugar pequeño que ocupan las computadoras, eso mismo que se produce en transacciones bancarias de todo el mundo, ¿cuánta energía consume?”, indicó.

De acuerdo a lo planteado por las empresas que trabajan con criptomonedas, el proyecto es realizar desarrollos cada vez menos contaminantes. De hecho, algunas de estas se diferencian de Bitcoin (la más conocida) planteando niveles de consumo de energía mucho menores. Se proponen ser menos contaminantes con la creación de protocolos que impliquen no necesitar que la PC esté generando constantemente la criptomoneda, y analizan dejar de usar sistemas de “blockchain” (bases de datos compartidas) en un futuro.

Para concluir, Cruz destacó que no se puede tomar un único posicionamiento en relación a las granjas, pero que desde lo académico, para Río Cuarto y para la ciudad, esta posibilidad resulta muy positiva, y llamó nuevamente a una mesa de debate interdisciplinaria.