De lateral a volante. De un cuatro de esos que no se olvidan, ni el público ni los rivales, hasta el hombre que arriba de un auto de Turismo Carretera ganó aplausos y, en boxes, debió contar más de una vez un clásico contra River, como la lucha que había mantenido en las pistas.
Vicente Alberto Pernía, de él se trata, nació en Tandil, el 25 de mayo de 1949, debutó a los 20 años en la Primera de Estudiantes de La Plata, que todavía tenía los grandes nombres coperos.
El 12 de octubre, mientras Estudiantes era apuntado por el país y el mundo por el escándalo en la revancha de la final Intercontinental ante el Milan en la Bombonera, Vicente Pernía debutaba en en el Pincharrata.
Sexta fecha del Nacional que ganaría Boca. Platense recibió a Estudiantes. Ganó el Pincha 4 a 3. Tres goles de Carlos Bulla para el Calamar, tres del Juanchi Taverna y uno de Zucarelli para el León. Estudiantes fue con Flores (Leone); Pernía, Horacio Rodríguez, Zucarelli (Trullet) y Gómez; Pagnanini y Aguilar; Verde, Romeo, Taverna y Zibecchi.
Jugó en Estudiantes hasta fines de 1972, un total de 53 partidos. En esos tiempos, sobre todo entre el 69 y el 71, Estudiantes disputó tres Libertadores de las que ganó dos y en la otra fue subcampeón. Sin embargo, Pernía no se afianzaba como titular, y no por falta de condiciones. Eran los tiempos en los cuales Eduardo Manera y Oscar Malbernat eran "intocables" y luego apareció Rubén Pagnanini para quedarse con el lateral derecho.
Es decir, Vicente Pernía rindió en Estudiantes, pero recién en el 72 se afianzó como titular. Allí aparece el interés de Boca Juniors. Y se produce un gran negocio para el equipo platense. Llegan a Estudiantes Galetti y Peña por el pase de Pernía. El dinero no sobraba en Estudiantes en 1973. Carlos Bilardo dejaba el fútbol y se hacía cargo de la dirección técnica. 15 millones de pesos, Galetti y Peña, por el pase de Pernía.
El Tano terminó siendo ídolo en Boca y los delanteros que llegaron a La Plata rompieron redes ajenas. Peña fue goleador del Metropolitano y vendido a Francia y Galetti marcó 88 goles en sus dos pasos por Estudiantes con un intermedio en México.
Así llegó, en 1973, Vicente Pernía a Boca Juniors para jugar hasta el 81 239 encuentros y marcar 10 goles. Ese año, Boca incorporó, además, al "Chupete" Guerini, de Belgrano, a Jorge Benítez, de Racing y Ramón Adorno, de Independiente.
El 4 de marzo, en la primera fecha del Metro que ganaría Huracán, con el cuadrazo del Flaco Menotti, Boca visitó el Monumental y cayó dos a uno ante River. Alonso de penal y Mastrángelo, los goles millonarios, Curioni el de Boca. Ese día debutó Pernía en el Xeneize. Sánchez; Pernía, Mouzo, Rogel y Ovide; Romero (Palmieri), Peracca y Benítez (Ferrero); Ponce, Curioni y Guerini fue el primer Boca del Tano. En Boca ganó seis títulos. Los dos Torneos de AFA de 1976 y el Metro 81, más las Libertadores de 77 y 78 y la Intercontinental 77.
En el 77, no había quién dudara que Pernía tenía que ser el cuatro de la selección para el Mundial. Luego de varios encuentros jugados para el equipo de Menotti, el técnico se inclinó por Jorge Olguín, zaguero central, con más juego y menos marca.
Se generó una polémica mediática importante, que llegó hasta programas cómicos de televisión con aquello de "Olguín es triste", que repetía Mario Zapag.
Muchos adjudicaron su no convocatoria al episodio del amistoso ante Escocia en la Bombonera, cuando agredió al jugador Willie Jhonston y fue expulsado. No volvió a ser convocado. "Se habló mucho de esa pelea y yo decía que no me habían visto. Pero era una excusa para que yo no jugara, el problema fue otro y obviamente si no lo dije en ese momento no lo voy a decir ahora. Me quedé afuera del Mundial, me dolió mucho, pero el fútbol me dio muchas satisfacciones", declaró en algún momento.
Jugó 10 partidos en la Nacional. Debutó en un amistoso en el Azteca ante México, el 6 de febrero del 73, cuando Enrique Omar Sívori era el técnico. Derrota dos a cero. El equipo fue Carnevali; Wolff, Buzzo, Heredia y Rosl (Pernía); Brindisi, Telch y Alonso (Ghiso); Ponce, Avallay (Morete) y Chazarreta (Babington). El 18 de junio del 77 jugó por última vez en la selección en ese partido preparatorio para el Mundial ante Escocia.
Jugó hasta julio del 81 en Boca. Pernía jugaría en el 82 para Vélez Sarsfield, 19 partidos, integrando la línea de cuatro con Cuciuffo, Jorge y Bujedo.
Luego, dio su paso en el Turismo Carretera, en el que logró un subcampeonato con Ford y se convirtió en ídolo de la marca. Ya les decía a todos que el sería piloto de automovilismo. El debut fue en Mendoza y terminó sexto: "Me acuerdo que decían que había sido suerte de principiante. En esos años, el TC dejaba la ruta para pasar a correr en los autódromos y, como yo venía de la experiencia del Turismo Nacional en los autódromos, tenía una ventaja. En ruta me di el gusto de ganar en La Plata con el Dodge".
Sobre por qué se inclinó por Ford manifestaba: "Fundamentalmente porque cuando corrí con Dodge, de cada 10 personas que se me acercaban, siete me decían que tenía que correr con Ford. Y encima, la mayoría de los que me decían ser hinchas de Ford también eran de Boca. Así que me alineé con ese sentimiento de Boca y de Ford".
Obtuvo cinco carreras en TC: "En el 88, en Buenos Aires, en una carrera de no ganadores, y en el 92 en Balcarce y La Plata gané con Dodge, mientras que en el 93 y en el 97, otra vez en Buenos Aires y en Balcarce, ya fue con Ford".
Se sabe que su hijo mayor Leonel siguió sus pasos en eso del automovilismo y Mariano fue futbolista con buena campaña y también piloto.
Un par de declaraciones a El Gráfico en el 2008: "Olguín era un gran jugador, pero en ese momento (1978) yo era el mejor marcador de punta del país. Y la gente me pedía".
Y sobre si seguía pensando que once Pernías les ganaban a once Maradonas: "Lo dije y lo sigo sosteniendo. Yo confío mucho en mí. De hecho en cualquier plantel del mundo, si juegan en serio, los defensores les ganan a los delanteros".
Vicente Pernía, uno de los tantos tandilenses destacados en el deporte. Un tremendo cuatro, de los que uno elegiría sin dudar. Como piloto, sabrán los que saben.
Por Puntal pasó el Tano. Y yo, con canilleras.
Osvaldo Alfredo Wehbe

