No son apellidos nuevos para Juan Román Riquelme y compañía. Por distintos motivos, ambos aparecen desde hace tiempo en el radar xeneize. Sin embargo, también comparten un denominador común: hoy sus llegadas lucen complejas.
El caso que más seduce en Boca es el de Lorenzo. El entrenador de la Selección de Colombia reúne consenso por su perfil, experiencia y forma de trabajo. Desde hace tiempo es considerado uno de los técnicos que más interesan en la dirigencia, pero el contexto conspira contra cualquier posibilidad inmediata.
Lorenzo está al frente de Colombia y tiene por delante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Más allá de hasta dónde llegue el seleccionado cafetero en el torneo, los tiempos juegan en contra de Boca.
El plantel retomará los entrenamientos el próximo 16 de junio para comenzar la pretemporada y, apenas un mes después, entre el 21 y el 23 de julio, afrontará los playoffs de la Copa Sudamericana, el nuevo objetivo internacional tras la caída a ese certamen.
En ese escenario, un eventual desembarco de Lorenzo implicaría asumir prácticamente sin preparación junto al grupo y con muy poco margen de trabajo antes de una serie decisiva.
El otro nombre que volvió a ganar espacio es el de Mohamed. El Turco siempre fue un entrenador bien considerado en Boca y, además, nunca ocultó públicamente que le seduce la posibilidad de dirigir al club. Sin embargo, el propio entrenador argentino se encargó recientemente de enfriar cualquier especulación.
En la previa de la final de la Copa de Campeones de la CONCACAF, que posteriormente terminó conquistando con Toluca tras imponerse por penales ante Tigres, Mohamed fue consultado por la posibilidad de llegar al banco xeneize y dejó una respuesta contundente. “No es momento para hablar del futuro. Estoy acá festejando, feliz. Mi cabeza está puesta acá. Estoy muy contento, es un momento de mucha felicidad”, expresó.
Y luego fue todavía más claro: “Tengo contrato con el club, estoy muy feliz, ya organizamos la pretemporada. Ya organizamos cuándo volvemos a entrenar después de este partido, ya hablamos de planeación del semestre que viene. Así que no hay nada que pensar en otra cosa”. Las declaraciones no hacen más que reflejar el principal obstáculo: Mohamed tiene trabajo, acaba de consagrarse campeón y no parece dispuesto a abrir una puerta de salida en el corto plazo.