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"Con 20 años demostró que cuando te ponés un objetivo lo podés lograr"

Osvaldo Bolmaro es el papá de Leandro, el basquetbolista del momento. Jugador del FC Barcelona, pero drafteado por Minnesota Timberwolves de la mejor liga del mundo.

La sonrisa en el rostro de Osvaldo Bolmaro es indisimulable, claro está que tiene razones para hacerlo, no sólo como hombre del básquetbol sino como papá. Su hijo Leandro, figura en potencia hoy en Barcelona, fue elegido en el puesto 23 del clásico Draft.

En la selección que todos los años se hace, las franquicias eligen el mejor talento joven del mundo, los mejores prospectos, como ellos dicen.

El presente de Leandro hoy es Barcelona y lo será dentro de unos años más para luego, si todo sigue dando sus frutos, recalar en la clásica franquicia que lo tiene a Pablo Prigioni hoy como asistente del coach principal.

New York Knicks fue el primero en elegirlo, pero minutos después de que el comisionado Adan Silver dijera el nombre, el agente de Bolmoro ya lo estaba traspasando a Minnesotta.

Así nos cuenta lo que pasó su papá desde Las Varillas:

“Creemos que Leandro logró su objetivo de poder llegar a la NBA; un día él me dijo que lo iba a hacer, yo me reía, le decía que era una locura y con 20 años me demostró que cuando te proponés un camino lo podés conseguir”.

-¿Cómo fue el momento cuando se enteraron?

-Nosotros teníamos un Zoom familiar, Leandro estaba tan ansioso que pidió que le hagan un fernet (dice Osvaldo un 70/30). En el Zoom estaban sus amigos, de la vida y el básquet. Yo me entero un minuto antes porque me escribe la novia de él y porque venía siguiendo a un periodista que lo iba cantando. New York Knicks es una franquicia muy grande, pero me quedo más conforme con Minnesota porque se está rearmando, tienen más posibilidades los jóvenes. Los Knicks es como si fuese Boca o River, donde los jugadores los compran hechos y donde hace tiempo tampoco hay buenos resultados. Además, en Minnesota está Pablo Prigioni, de Río Tercero, quien es asistente del entrenador principal, él tiene a su vez un conocido de la selección española y con quien comparte agencia y entrenamientos, que es Juancho Hernangómez, además de Ricky Rubio, figuras de la selección campeona del mundo en China.

-¿Qúe intenciones tenía Leandro?

-Él me pasa una charla de un video antes de que comience el acto y le decía a Igor, su representante, que quería ir a Minesotta, ni que lo hubiera sabido él, pero justo cayó en esa franquicia y ahí se hizo el cambio. Su representante se levanta con el teléfono y en ese momento se hace el traspaso. Además, el dueño de Minnesota es un latinoamericano, en un mundo tan difícil tener gente que hable tu idioma es importante también.

-El Draft es un show y un folclore, con el comisionado de la NBA anunciando los equipos que corresponden. ¿Qué le pareció la ceremonia?

-Acá empezaron transmitiendo en inglés, no entendíamos nada hasta que volvió la señal en español. Todo está aceitado, reciben una caja los jugadores con la pelota personalizada, las gorras, regalos de los anunciantes de la liga, un banner con el cual te sacás las fotos. Todo es hermoso a pesar de no haber podido estar allí en Brooklyn como hubiese pasado sin pandemia, para nosotros tiene el mismo valor.

-En todo este camino el apoyo familiar ha sido fundamental.

-Ni hablar, tiene a su hermana que fue atleta, su madre nunca hizo deportes pero fue forjándolo en su carácter. Yo digo que Leandro sacó mucho de su mamá por su perfil bajo y humildad. Eso se lo debe también a su madre, también tiene algunos chispazos míos que soy bastante arrebatado. Fue todo muy emocionante, la camiseta de San Francisco, de Córdoba o de Argentina le da un plus especial y lo revitaliza, habla bien de él, habla del apego por su zona y por su país. Hoy su sueño son los Juegos Olímpicos, él esta obsesionado y está trabajando para llegar bien a Tokio, quedó afuera del Mundial de China por no haber estado en el proceso, porque demostró que podía hacerlo, tenía 18 años y lo podría haber hecho. Tuve la oportunidad de hablar con Sergio Hernández y me decía: ‘Lo cité para que fuera integrándose y me la complicó toda’, estuvo a la altura en las semanas que le tocó, le sirvió de experiencia. El estar con Scola, Campazzo, Laprovíttola, Gabriel Deck y tantos otros jugadores.

-Le pregunto por dos nombres puntuales de Barcelona, uno es Jasikevicius, el lituano entrenador del equipo y otro es el montenegrino Nikola Mirotic, ¿qué tiene para decir?

-Te la voy a hacer al revés. Nikola Mirotic es de la misma agencia de Leandro, es el hermano mayor, quien lo aconseja, quien le recibe los problemas, quien le hace todas las dañinadas también. Leandro es muy juguetón y se prende con eso, al punto que Nikola, en Berlín, le robó su celular y después se lo devolvió. Fue para que lo deje tranquilo un rato, con buena onda. Mientras que Jasikevicius es un tipo que está arriba permanentemente, anteayer le decía que si estaba con otro técnico en Barcelona no hubiese jugado más, le mostró mucho aprecio desde un primer momento.