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La primera estimación de siembra, con una superficie similar a la del año pasado

El dato surge en base al relevamiento realizado por la Bolsa de Cereales de la provincia. El maíz retrocedería 1% mientras que la soja crecería en ese porcentaje. Maní, retrocedería 2%

Cuando los productores intentan dejar atrás ya la última campaña gruesa con indicadores muy negativos en el volumen de cosecha y el consecuente ingreso de divisas, surgió ya la primera estimación de área agrícola del próximo ciclo productivo que empieza a asomar con fuerza en el horizonte.

La Bolsa de Cereales de Córdoba publicó ayer su primera estimación sin grandes cambios con respecto al área cubierta por cada uno de los principales cultivos. De esa manera, en el caso del maíz hay una leve caída del 1% con respecto al año anterior: se calcula que habrá 3.249.300 hectáreas cubiertas por ese cultivo.

La que crecería el 1% sería la soja que alcanzaría las 4.083.500 hectáreas, lo que volverá a mostrar una de las mejores relaciones entre la gramínea y la oleaginosa.

En el tercer escalón se ubica el maní, que presenta un retroceso del 2% y sumaría 243.100 hectáreas, especialmente en el tercio sur de la provincia.

Detrás se ubican el girasol, que perdería 4% de las hectáreas, pero se mantendría por encima de las 105 mil; y el sorgo, con un retroceso del 3% y una superficie de apenas 77.200 hectáreas.

En definitiva, todos los cultivos caerían, aunque levemente, salvo la soja, con un avance del 1% respecto al ciclo anterior.

Cuando la Bolsa consultó por la decisión de los productores y los motivos que llevaron a recortar hectáreas en los cuatro granos se detalló que en el maíz pesó fuerte el precio y la rentabilidad esperada del cultivo con un 30% de las respuestas. En segundo lugar se ubicó la rotación, con 27% y luego el pronóstico climático, con el 23%. Más atrás, con el 14% de las respuestas, se ubicó la falta de humedad inicial del perfil.

No es muy distinto el capítulo del sorgo, donde el 33% de la caída está relacionado con el precio y la rentabilidad esperada del cultivo. Segundo estuvo el pronóstico climático con el 23% y luego la rotación, con el 20%.

En el caso del maní, la mitad de las razones se concentraron en el precio y rentabilidad esperada del cultivo, seguido por la rotación en el 19% de los casos y el pronóstico climático, con el 14%.

Por último, el girasol presenta una realidad similar con el 48% vinculado al precio y rentabilidad esperada, un 23% argumentando el pronóstico del clima y un 14% por la rotación.