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Bolsonaro, en contra de que Brasil sea un paraíso para el turismo gay

Ya había armado un escándalo en marzo, cuando subió a las redes sociales un video de contenido sexual explícito para elocuentemente ejemplificar qué era una "golden shower" (lluvia dorada), en su intento por condenar los festejos de la comunidad homosexual durante las fiestas de carnaval en Brasil. Así, el presidente Jair Bolsonaro se ganó en pocos minutos el repudio de todo el arco social y político del país.

No contento con eso, siguió. Según publicaron medios locales, el Presidente apuntó contra el turismo gay durante un desayuno con periodistas en el Palacio de Planalto esta semana.

“Si querés venir a tener sexo con una mujer, adelante. Pero no podemos dejar que este lugar sea conocido como un paraíso para el turismo gay. Tenemos familias”.

El Presidente fue preguntado sobre la imagen de homofóbico que tiene en el exterior, a lo que contestó que eso no espanta las inversiones sino a las familias brasileñas. Agregó que defiende las costumbres conservadoras y que no quiere que Brasil se vuelva un país del "mundo gay".

Brasil, según Bolsonaro, no debe convertirse en un "paraíso para el turismo gay".

Los comentarios fueron condenados por activistas LGTB del país.

"Esto no es un jefe de Estado, es una desgracia nacional", dijo David Miranda, congresista de Río de Janeiro, en una entrevista con el periódico británico The Guardian.

"Está manchando la imagen de nuestro país de todas las formas imaginables", agregó Miranda.

En un video publicado en Twi-tter, Jean Wyllys, otro destacado activista LGTB, precisó que comentarios de este tipo incitan al odio contra las minorías.

El presidente brasileño, un excapitán del Ejército, es una figura muy controvertida cuyos comentarios racistas, homofóbicos y misóginos han enfurecido a muchos.

Llegó a reconocer públicamente que es "homofóbico” y en entrevistas anteriores afirmó que preferiría tener un hijo muerto antes que un hijo homosexual.

Por su parte, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó ayer que Brasil está gobernado por una "banda de locos" y que está "obsesionado" por desenmascarar a los fiscales que lo acusaron y al exjuez Sérgio Moro, actual ministro de Justicia y Seguridad de Bolsonaro.

Lo hizo en la primera entrevista que da desde la prisión desde que fue detenido por corrupción el 7 de abril de 2018, a los diarios Folha de San Pablo y la versión brasileña del español El País.