El vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, prefirió ayer no devolver las agresiones que recibió de los hijos del jefe de Estado, Jair Bolsonaro, y dio por superados los entredichos en las más altas esferas del gobierno.
"Yo digo que cuando uno no quiere dos no se pelean, entonces vamos a dar vuelta la página de este tema", dijo Mourao al ser consultado sobre las acusaciones de deslealtad lanzadas por las redes sociales por los hijos de Bolsonaro, especialmente por el concejal Carlos Bolsonaro.
Esta fue la respuesta pública del vicepresidente y general retirado a los tuits lanzados por Carlos Bolsonaro, en los que se lo acusó de "alinearse con los que detestan" al presidente.
Justo a tiempo
Los paños fríos de Mourao llegaron cuando el enfrentamiento parecía escalar, a pesar de los intentos de Bolsonaro para reducir su impacto.
"Lo que está causando bastante ruido son las sucesivas declaraciones del vice en forma contraria al presidente", dijo ayer el diputado Eduardo Bolsonaro, titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja.
Los hijos de Bolsonaro ignoraron una tregua reclamada públicamente el martes por su padre, mediante un comunicado leído por su portavoz, el general Otavio Rego, sobre todo luego de que el concejal de Río de Janeiro Carlos Bolsonaro emprendiera un ataque directo contra el vicepresidente Mourao en Twitter.
La ofensiva de la familia presidencial contra Mourao se enmarca en las críticas al vicepresidente que hizo el gurú de la nueva derecha brasileña, el astrólogo y ensayista Olavo de Carvalho, quien acusa de "traidor" al funcionario.
La semana pasada un bolsonarista de la primera hora, el diputado y pastor evangelista Marco Feliciano, presentó en el Congreso un pedido de juicio político contra Mourao por considerarlo desleal.
El hijo concejal de Bolsonaro, Carlos, que le maneja las redes sociales al padre, ignoró el alto el fuego que ordenó el excapitán del Ejército contra el vicepresidente, un general retirado del diminuto Partido Republicano Laborista Brasileño (PRTB).
"Es extraño su alineamiento con políticos de la oposición", escribió Carlos Bolsonaro al recordar palabras de Mourao sobre el exilio del exdiputado y dirigente LGBT Jean Willys, que denunció amenazas de muerte tras la victoria del actual presidente.
"No es de ahora que me quejo del vice, apenas reenvío informaciones", aclaró Carlos Bolsonaro, dejando en evidencia la fractura existente entre su padre y el vice.
Varios movimientos de Mourao fueron a contramano de Bolsonaro: uno de ellos es que asumió una diplomacia paralela a la del canciller Ernesto Araújo. Se reunió más veces con embajadores que el propio jefe de Relaciones Exteriores.
El Gobierno, que busca los apoyos que no tiene para su principal proyecto de ajuste económico, la reforma previsional, debió gastar energías en el Palacio del Planalto, al convocar a la prensa para intentar una tregua entre los bolsonaristas 'puros' y Mourao.
El vocero presidencial dijo: "De una vez por todas el presidente quiere dejar claro sobre sus hijos, en particular Carlos, que siempre estará a su lado. El hijo fue uno de los grandes responsables por la victoria en las urnas, contra todo y contra todos".
Esta fue la respuesta pública del vicepresidente y general retirado a los tuits lanzados por Carlos Bolsonaro, en los que se lo acusó de "alinearse con los que detestan" al presidente.
Justo a tiempo
Los paños fríos de Mourao llegaron cuando el enfrentamiento parecía escalar, a pesar de los intentos de Bolsonaro para reducir su impacto.
"Lo que está causando bastante ruido son las sucesivas declaraciones del vice en forma contraria al presidente", dijo ayer el diputado Eduardo Bolsonaro, titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja.
Los hijos de Bolsonaro ignoraron una tregua reclamada públicamente el martes por su padre, mediante un comunicado leído por su portavoz, el general Otavio Rego, sobre todo luego de que el concejal de Río de Janeiro Carlos Bolsonaro emprendiera un ataque directo contra el vicepresidente Mourao en Twitter.
La ofensiva de la familia presidencial contra Mourao se enmarca en las críticas al vicepresidente que hizo el gurú de la nueva derecha brasileña, el astrólogo y ensayista Olavo de Carvalho, quien acusa de "traidor" al funcionario.
La semana pasada un bolsonarista de la primera hora, el diputado y pastor evangelista Marco Feliciano, presentó en el Congreso un pedido de juicio político contra Mourao por considerarlo desleal.
El hijo concejal de Bolsonaro, Carlos, que le maneja las redes sociales al padre, ignoró el alto el fuego que ordenó el excapitán del Ejército contra el vicepresidente, un general retirado del diminuto Partido Republicano Laborista Brasileño (PRTB).
"Es extraño su alineamiento con políticos de la oposición", escribió Carlos Bolsonaro al recordar palabras de Mourao sobre el exilio del exdiputado y dirigente LGBT Jean Willys, que denunció amenazas de muerte tras la victoria del actual presidente.
"No es de ahora que me quejo del vice, apenas reenvío informaciones", aclaró Carlos Bolsonaro, dejando en evidencia la fractura existente entre su padre y el vice.
Varios movimientos de Mourao fueron a contramano de Bolsonaro: uno de ellos es que asumió una diplomacia paralela a la del canciller Ernesto Araújo. Se reunió más veces con embajadores que el propio jefe de Relaciones Exteriores.
El Gobierno, que busca los apoyos que no tiene para su principal proyecto de ajuste económico, la reforma previsional, debió gastar energías en el Palacio del Planalto, al convocar a la prensa para intentar una tregua entre los bolsonaristas 'puros' y Mourao.
El vocero presidencial dijo: "De una vez por todas el presidente quiere dejar claro sobre sus hijos, en particular Carlos, que siempre estará a su lado. El hijo fue uno de los grandes responsables por la victoria en las urnas, contra todo y contra todos".

