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Clodoaldo en exclusiva: el talentoso custodio de los cuatro número diez

Fue el volante central de Brasil en México 70. Delante suyo jugaban Gerson, Tostao, Rivelino y Pelé, el póker de magia de uno de los equipos más brillantes de la historia. En primera persona habla de eso y mucho más
 

Clodoaldo Tavares de Santana nació en Aracajú, Estado de Sergipe, el 25 de septiembre de 1949. Fue un exquisito volante brasileño y se lo recordará por siempre por que era quien estaba detrás de los cuatro fantásticos números diez de Brasil. Veía bien de cerca a Rivelino, Gerson, Tostao y Pelé, entre otros como Jairzinho.

De sus pies nació la obra de arte de Carlos Alberto, el 4 a 1 ante Italia en el Azteca para consagrarse en ese equipo dirigido por Lobo Zagallo. Quizá el equipo campeón del mundo más maravilloso de la historia de los mundiales.

Fue futbolista de Santos, en la época dorada del equipo paulista en los sesenta.

Su fútbol representa una fibra muy propia del talento de Brasil. Además de eso, una persona generosa, que nos compartió sus vivencias como jugador, nos habló de su admiración por Messi y Maradona y su óptica sobre la final de América que se aproxima. Justamente por Lío comienza la charla.

-Messi es un futbolista muy querido en Brasil, ¿cómo lo observa?

-Es una persona que tiene todo el cariño del pueblo brasileño, muy querido y respetado.

-¿Cómo ve usted la final entre Brasil y Argentina?

-Era la final que todo el mundo soñaba desde el comienzo de la Copa América, con mucha expectativa de que la jueguen ambos. Son los dos equipos más grandes del continente, la calidad del fútbol argentino es muy grande.

-Con el paso de los partidos y en una generación tan buena, ¿cómo ve a la selección de Tite?

-Yo estuve con la selección en las eliminatorias, participé con el cuerpo técnico de Tite y todo el grupo, los acompañé en los partidos contra Ecuador y Paraguay. Lo veo con mucha expectativa, está haciendo una buena eliminatoria y con grandes posibilidades de llegar como favorita para el mundial del año próximo. Tiene muy buenos jugadores, técnicamente muy dotados, además de una gran unión entre el cuerpo técnico y los jugadores. Eso es muy importante para buscar granar el mundial.

-En todas las líneas Brasil es muy fuerte, desde los arqueros hasta el último de los delanteros, ¿cómo observa a esta generación?

-Brasil tiene unas cualidades muy interesantes, es un equipo muy fuerte en todos los sectores de la cancha, como tú lo dices, Tite tiene mucha variante en el ataque, grandes mediocampistas y una defensa excelente con Marquinhos, Thiago, Militao, grandes jugadores, además de laterales grandísimos, va a llegar muy bien para el mundial.

-Hace 51 años usted integró un equipo legendario y se ubicaba detrás de los grandes número diez, como Gerson, Tostao, Rivelino y Pelé, ¿cómo era jugar en ese equipo?

-Ese equipo tenía un esquema de juego muy moderno para la época. Teníamos un sistema muy fuerte de marcación conmigo, Gerson y Rivelino. Mientras que Pelé y Tostao se adaptaban a ese esquema de juego, entonces se tornaba muy fuerte en la marca. Una de las cosas muy importantes fue la calidad técnica, teníamos además mucha humildad y unión, era muy fuerte. Sabíamos de nuestra capacidad, pero siempre respetando mucho a todos los rivales.

-El mítico cuarto gol de Carlos Alberto en la final nace de sus pies, ¿cómo lo recuerda?

-Con mucha alegría, claro, fue una jugada de mucho riesgo porque Italia quería quitarme la pelota en ese sector, presionando alto, y yo me vi rodeado por cuatro italianos y los fui gambeteando. Fue muy lindo, pero de mucho riesgo. Después siguió muy bien, con Gerson, con Rivelino, con Pelé, hasta que llegó Carlos Alberto. Fue un golazo, increíble, como se dice acá en Brasil fue una obra de arte, muy lindo, inolvidable.

-Enfrente, una Italia muy fuerte. ¿Qué recuerda de ese equipo?

-Era un equipo fantástico, de grandes jugadores. Nosotros estudiamos bien a los italianos y sabíamos de sus ventajas, de la fortaleza física. Ellos llegaron desgastados por la semifinal contra Alemania (el denominado partido del siglo en el Azteca con triunfo 4 a 3 de la Azzurra). Nosotros, sabiendo eso, fuimos muy pacientes, siempre teníamos la pelota. Desgastando con pases a Italia, nos llevamos una gran victoria por 4 a 1.

-Fue también parte de un Santos fantástico en los 60 y 70, descríbanos cómo jugaba ese equipo.

-Era diferente al Brasil del 70. Santos tenía una filosofía de juego muy ofensiva, jugaba un fútbol de 4-2-4, solo dos hombres en el mediocampo. Después fue adaptando su juego y fue cambiando para empezar a ocupar más espacios sin la pelota, jugábamos sin que nos importe la defensa, nos interesaba solo marcar goles. Por eso había resultados sorprendentes, 6 a 3, 6 a 4, 7 a 5, 4 a 3, 4 a 2, éramos un equipo que corría mucho riesgo, confiaba mucho en nuestra potencia ofensiva.

-¿Cómo recuerda al fútbol argentino con el que le tocó competir?

-Acá se confunde mucho en el futbol profesional. En mi época la Argentina tenía un juego muy duro o violento. Era un juego duro, siempre salían partidos muy disputados, muy aguerridos, pero no violentos.

-¿Para usted cuál fue el mejor argentino de su época?

-Yo siempre fui de Maradona, ahora soy de Messi, como soy de Neymar, de Cristiano Ronaldo. Siempre admiré mucho los futbolistas con talento. A Maradona siempre lo admiramos mucho, los jugadores de Brasil y el mundo entero, tenía una admiración muy grande por Diego, como tenemos ahora por Messi.

-Por curiosidad, ¿jugó alguna vez con Garrincha?

-No pude jugar, porque cuando yo empecé en el 67 Garrincha se había retirado momentáneamente. El único partido que jugué fue en su homenaje en el Maracaná, que fue entre la Selección brasileña enfrente de un combinado de Brasil. Se hizo el partido para juntar fondos, porque no andaba bien. Fue un jugador fantástico, con cualidades de todo tipo, dentro de un estilo único.

-Finalmente, ¿qué me puede decir de Pelé?

-Pelé era un atleta completo, por eso para mí fue incomparable porque él cabeceaba bien, tenía un dominio de la pelota como ninguno. Con su metro setenta y siete más o menos saltaba muchísimo, les ganaba a centrales muy altos. Además tenía velocidad, definía con zurda o con derecha. Para mí por eso fue incomparable, un atleta súper completo. Él decía y hablaba mucho de su padre, don Dinho, y le decía que era el mejor, pero que tenía que estar siempre muy bien preparado físicamente para poder superar a los rivales, y siempre lo estaba, para él era su lema, estar en esa condición física para superar a los adversarios.