Wilder reconoció que la inspección ocular realizada días atrás lo dejó disconforme en un primer momento. Consideraba que no aportaba nada nuevo, dado que la filmación del hecho ya había sido vista en audiencia. Además, señaló que las fotografías que la familia había presentado ante la fiscalía como prueba de la conducta temeraria del imputado todavía no habían sido incorporadas al expediente.
Un giro en la tercera audiencia
Sin embargo, lo que ocurrió después de la inspección ocular cambió el panorama. En la tercera audiencia, un agente declaró y señaló directamente a Pizarro, indicando que en el momento del impacto el propio acusado le había dicho que no conducía su vehículo porque estaba muy alcoholizado y que Carón había tomado menos alcohol. Esa declaración, según Wilder, abrió una contradicción central del caso: Pizarro no manejaba su camioneta porque reconoció estar alcoholizado, pero desde fiscalía se habría ordenado que no se le extrajera sangre cuando fue trasladado al hospital en un móvil policial junto a Carón.
"Lógicamente Carón y Pizarro van en un móvil policial al hospital para sacarse sangre y de fiscalía se hacen una llamada para que a Pizarro no se le sacara sangre. Entonces hay algo muy turbio ahí", afirmó Wilder.
Otro elemento que surgió en esa audiencia fue la existencia de una cámara interior de un gimnasio cercano, que registró cómo descendió cada uno del vehículo. Wilder indicó que ese material también refuerza la posición de la familia.
Teléfonos sin peritar y cambio de carátula
Uno de los reclamos más persistentes de la familia es la pericia de los teléfonos celulares involucrados. Wilder señaló que ya van seis pedidos en ese sentido, porque creen que hubo llamadas a funcionarios vinculadas al caso. Hasta ahora, esa medida no se ha concretado.
En cuanto a la carátula, el proceso tramita actualmente como homicidio agravado. La familia y su defensa impulsan que se modifique a homicidio simple con dolo eventual, y Wilder sostuvo que hay elementos suficientes para ese cambio. Respecto de la actuación de la fiscal de cámara, evaluó que a partir de la tercera audiencia el proceso tomó mejor rumbo: fue en ese momento cuando la fiscal incorporó las dos fotografías que la familia había entregado en fiscalía, y el juez las aceptó.
"La pena no es ni parecida a perpetua. No repara nada en la familia, no hay consuelo. Por eso pedimos que nos acompañen a la sociedad, porque a nosotros el daño ya nos hicieron. Nuestra herida es por siempre", expresó Wilder al hablar de sus expectativas ante el fallo.
"Un pibe increíble"
Al recordar a su hijo, Wilder describió a Bruno como un gran deportista, estudiante avanzado de arquitectura que estaba a punto de entregar su tesis. Hacía un mes y medio, aproximadamente, Bruno había comenzado a trabajar junto a su padre en la empresa familiar, por decisión propia.
En la primera audiencia, un amigo con quien Bruno jugaba al handball declaró sobre su carácter y dejó una descripción que, según Wilder, desarmó emocionalmente a todos los presentes en la sala.