En la audiencia de ayer que se lleva adelante en la Cámara Primera del Crimen, presidida por el vocal Nicolás Rins, con jurados populares, el psiquiatra Gustavo Zanlungo fue contundente al señalar que la acusada “no sufrió un brote psicótico” al momento de asesinar a su hijo en su casa de calle Aníbal Ponce al 1100 de barrio Alberdi.
Zanlungo también descartó que la mujer padezca esquizofrenia, aunque reconoció que Juárez presenta una depresión que afecta la dirección de sus actos.
Ayer también presentaron la evaluación de los psicólogos que intervinieron en la instrucción del expediente.
El eje de la comprensión de los actos al momento de atacar al adolescente de 14 años fue una de las estrategias de la defensa de la mujer en el juicio, sumado al contexto que atravesaba la acusada.
En tanto, el abogado querellante Cristian Irusta remarcó que las pericias ratificaron que Juárez contaba con la capacidad suficiente para comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones el 6 de agosto de 2025, fecha en la que ocurrió el filicidio.
Irusta adelantó que mantendrán el pedido de prisión perpetua bajo la carátula de homicidio calificado por el vínculo.
El conmovedor caso se registró en la noche del 6 de agosto del año pasado. Tras el ataque con un cuchillo de mesa, Juárez llamó al padre del niño pidiendo que llamara a la policía.
La mujer estuvo internada unas semanas en el área de Salud Mental del Hospital San Antonio de Padua hasta que fue trasladada a la cárcel de nuestra ciudad, luego de las pericias que confirmaron que comprendía el accionar de sus actos.