La medida de retrotraer los precios de 1.432 productos de la canasta a los valores del 1 de octubre y congelarlos hasta el día después de la celebración de Reyes, el 7 de enero, generó una amplia polémica, especialmente con los integrantes de las distintas cadenas de alimentos y el eslabón comercial. Pero mayor fue la sorpresa en el entramado lácteo cuando advirtieron con los precios de los productos debían volver a los valores de julio a partir de la resolución 1050 de la Secretaría de Comercio Interior que conduce Roberto Feletti.
¿Por qué esa diferencia? Eso se debe a que los lácteos venían siendo incluídos en un programa de precios cuidados que se revisaba cada 90 días y se aplicaba una actualización. La última fue el 8 de este mes. Pero la resolución de precios congelados eliminó ese incremento que había sido del 7% y dejó en vigencia los valores de julio. Ante eso, los eslabones de la cadena, en particular los tamberos y la industria reclaman una solución urgente porque aseguran que así será imposible cumplir con la normativa.
Ércole Felippa es presidente de la cooperativa láctea Manfrey y titular del Centro de la Industria Lechera. No ocultó su sorpresa al observar que se eliminaba el ajuste de comienzos de mes y alertó que si no hay correcciones, habrá quebrantos en las industrias y más dificultades para todos los eslabones de la cadena.
“Con la nueva medida se tiró por la borda y los precios que quedan en este listado que difundió el Gobierno son los que teníamos en julio. Con lo cual hace que sea muy difícil poder cumplir con esta disposición del Gobierno, que no fue un acuerdo”, explicó el empresario cordobés a Tranquera Abierta.
Felippa habló también del contexto en el que se encuentra la actividad: “El sector lácteo no es ajeno al contexto país, a la realidad que vive la Argentina. Los graves desequilibrios macroeconómicos que tiene nuestro país, no sólo desde ahora, sino desde hace muchísimos años, indudablemente que impactan sobre toda la actividad productiva. Y el sector lácteo no es ajeno a esto. De hecho, si analizamos el comportamiento de la producción láctea, más allá de algún crecimiento puntual, en los últimos 20 años estamos prácticamente en el mismo nivel de producción”, advirtió.
¿Y eso por qué ocurre?
Bueno, porque siempre fue un sector con un alto nivel de intervenciones. Es una actividad muy sensible que a diferencia de otras, cando la demanda se cae, las que producen la materia prima son las vacas y no les podemos decir que produzcan menos. Con lo cual de alguna manera a esa materia prima hay que recolectarla, industrializarla y comercializarla; y muchas veces eso hay que hacerlo a pérdida. Por eso es muy particular. No obstante es una actividad con una enorme potencialidad. Argentina, por sus condiciones climáticas y geográficas tiene mucho para crecer; el mundo está ávido de alimentos y lo que nos falta es encontrar una serie de acuerdos y lograr consensos básicos que nos permitan sentar bases para lograr una lechería en crecimiento, inclusiva y sustentable en el tiempo. Es la gran materia pendiente como sector.
¿Hay similitud con la ganadería cárnica en el estancamiento?
Diría que sí porque tiene que ver con las cuestiones de intervenciones que terminan tergiversando el normal funcionamiento de la cadena y no conducen a nada. Intervinieron sobre exportaciones o sobre el mercado interno y siempre esas medidas terminaron con un impacto muy negativo.
En materia de exportaciones no tuvieron limitantes como la carne...
Eso tiene que ver con un acuerdo que firmamos en mayo con el Gobierno en el que participó la Secretaría de Comercio Interior, la Dirección de Lechería, el Ministerio de Agricultura y allí se sumaron el Centro de la Industria Lechera (CIL), la Junta Intercooperativa y Apymel, con el compromiso de disponer de un volúmen importante de 27 millones de litros de leche equivalente en productos mensuales con un precio acordado por el Gobierno. Con el compromiso por parte de las empresas de abastecer normalmente el mercado interno y ese programa en particular y salir por parte del Gobierno del esquema de precios máximos que teníamos y no intervenir en las exportaciones. Ese acuerdo venía funcionando medianamente bien y tenía que ser revisado cada 90 días.
¿Y qué ocurrió?
Sabemos que en un país con inflación al 3% mensual un acuerdo cada tres meses no es suficiente pero de alguna manera, con esfuerzo y como un gesto de acompañamiento, lo veníamos haciendo. Y tal es así que los segundos 90 días se cumplieron el 8 de octubre y el Gobierno nos autorizó un aumento de los precios del 7% dentro de ese programa. Pero ahora con la nueva medida se tiró por la borda y los precios que quedan en este listado que difundió el Gobierno son los que teníamos en julio. Con lo cual hace que sea muy difícil poder cumplir con esta disposición, que no fue un acuerdo, sin que eso signifique quebrantos para las industrias. Y el quebranto se sabe que es posible de afrontar con más endeudamiento, que se suma a un sector que ya viene con muchas dificultades. No obstante eso, manifestamos nuestra vocación de diálogo, de lograr consensos para encontrar una propuesta superadora, entendiendo nosotros que hay una porción importante de la población argentina a la que le es muy difícil acceder a alimentos tan esenciales como los lácteos. Pero debe darse dentro de un marco razonable y cumplible. Insisto con la predisposición de acompañar, logrando consensos que nos permitan de alguna manera una salida que le sirva al Gobierno, a nosotros y fundamentalmente a la gente de menos recursos para que pueda seguir consumiendo lácteos.
¿Así como está es cumplible?
Es cumplible porque el Estado tiene poder de policía, pero no es sustentable. Reitero que sería con importantes pérdidas, y ninguna actividad puede extenderse en el tiempo con esa situación, endeudándose para cubrir las pérdidas.
Deben pasar medio año sin actualizar precios...
Así es. Y ya veníamos con atraso de precios. Por eso, vuelvo a insistir que pedimos audiencia al secretario de Comercio Interior, al ministro de Agricultura, al jefe de Gabinete, para poder plantear estas cuestiones y poder acompañar y lograr una salida superadora.
¿Hablaron con Feletti antes del anuncio?
Como cámara nosotros no, pero a nivel de empresas individuales sí fuimos convocados, pero no pudimos plantear nada. Nos comunicaron simplemente cuál era la medida.
¿Y creen que ahora hay posibilidad de diálogo y reparación?
Creo que la posibilidad siempre está. De parte nuestra está la mejor predisposición, pero para bailar el tango hacen falta dos. Seguiremos insistiendo para juntarnos y plantear estas cuestiones y alcanzar una salida razonable.
Cuando se plantea este escenario, el primer eslabón, el de los tamberos teme que el ajuste vaya hacia abajo de la cadena y termine pagando con menos precio por su leche, ¿puede darse eso?
Siempre este tipo de medidas afecta a toda la cadena. Pero si se analiza el aumento de la materia prima, de la leche, en el último año subió 75%, bastante más que la inflación. Obviamente que eso no es un reflejo del mercado sino que obedece a circunstancias particulares, distintas en cada una de las empresas. Lo que pasa es que ese aumento que se dio en ese momento respondía a un escenario en el que había necesidad de leche en el momento de más baja producción por la estacionalidad. Hoy estamos atravesando el pico, por eso hay un escenario distinto. De todos modos insisto en que seguramente tendrá impacto en toda la cadena pero esas son cuestiones que resolverán cada una de las empresas con sus remitentes.
¿La exportación puede ser una salida a la encrucijada del mercado interno?
Hoy tenemos un delicado equilibrio entre los precios que se obtienen por la exportación y los precios del mercado interno. Muy pocas veces se da este equilibrio. El tema está en que eso que podría ser una salida, cuando se note que se incrementan los volúmenes, el riesgo de que se tomen medidas para condicionar las exportaciones está latente. De hecho, se tomaron con otros sectores como en el caso de la carne.
¿Hay algún un límite de exportación de leche en los hechos?
Históricamente, si analizamos los niveles de exportación, cada 100 litros de producción 25 se exportan en distintos productos. Entre 20 y 25 por ciento son los valores que se exportaron. El producto que más exporta Argentina es leche en polvo y si bien no hay limitante de la capacidad instalada, no podría crecer desmedidamente porque no habría capacidad del sector industrial. Pero insisto en que lo que podría ser una válvula de escape conlleva un riesgo de medidas restrictivas.
La mejor salida siempre es ampliar la oferta, ¿hay posibilidad de concretarlo?
Eso es tan simple y tan claro que además es la mejor opción para que los precios bajen. Lamentablemente se aplican recetas que de manera sistémica han demostrado que no sólo no dieron resultado sino que en la mayoría de las veces las consecuencias fueron inversas a lo que se buscaba. Por eso este tipo de medidas no ayuda a incentivar la producción para nada.

