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En la canasta básica, productos como el arroz aumentaron 933% en un año

Alimentos clave para las épocas de crisis están teniendo incrementos muy por encima del promedio de la economía, y eso dificulta aún más los bolsillos de los hogares. Buena parte del alza, en los últimos 60 días

¿Por qué hay una sensación de que sobre los bolsillos hay un tsunami aún mayor del que se difunde normalmente en las estadísticas? Una explicación posible puede ser que cada vez más personas destinan una porción mayor de sus ingresos a la compra de alimentos y que allí hay un movimiento considerablemente mayor al que se registra en promedio en el conjunto de bienes y servicios de la economía.

Por caso, según los registros del Indec, sobre el que elabora parte de los estudios mensuales de precios al consumidor, en la canasta básica hay productos cuyos precios se multiplicaron por 10 en apenas 12 meses, como el caso del arroz, un integrante de la canasta alimentaria más elemental. Siempre según las planillas del Indec, el kilo que costaba en enero del año pasado $ 198,06, en el mismo mes de 2024 trepó a $ 2.046,61. En 60 días, duplicó el precio, ya que costaba $ 1.000 en noviembre.

Vale recordar que el Índice de Precios al Consumidor aumentó 254% de acuerdo al organismo de estadísticas. En el caso del arroz, la suba fue del 933%.

Pero no es una excepción. Hay muchos otros productos alimenticios que subieron al doble de velocidad que el IPC como el caso de los fideos secos (multiplicaron por 5 su valor en un año), el azúcar y la sal fina. Nada suntuoso y todo de primera necesidad.

En el caso de los fideos, grandes aliados en momentos de crisis como el arroz, pasaron de $ 207,95 en enero del año pasado a $ 1.125 el mes pasado. El azúcar mostró un movimiento similar al incrementarse de los $ 254,84 a $ 1.318,26. Por último, la sal fina que costaba $ 125,22 ahora alcanzó los $ 638,25.

Algo más atrás empiezan a aparecer los corte de carne vacuna, que en 12 meses aumentaron en promedio unas 4,5 veces su precio. Según el Indec, en enero del año pasado el kilo de cuadril costaba $ 1.414,62 y en el primer mes de este año trepó a $ 6.603,24. La nalga, aumentó de $ 1.518,56 a $ 6.954,57; y la paleta, de $ 1.153,99 a $ 5.217,40. Similar a lo que ocurre con la carne, los lácteos también tuvieron aumentos muy por encima del IPC: el precio de la manteca se multiplicó por 4,6; el yogut firme, por 4 y el queso cremoso, por 3,4.

Las alternativas de la carne vacuna no tuvieron un comportamiento diferente. En realidad se trata de segmentos con vasos comunicantes y en períodos largos suelen mostrar vaivenes similares, más allá de las particularidades y coyunturas específicas.

Por eso, no es raro que el pollo aumentara 4,1 veces en el último año, muy en línea con los cortes vacunos. El filet de merluza, de mucho menor consumo, aumentó 3,3 veces su valor (de $ 1.476 a $ 4.892).

En el extenso listado del Indec no es todo alimento. La lavandina, por ejemplo, algo esencial entre los artículos de limpieza del hogar, tuvo un alza del 343% en 12 meses; son 100 puntos más que el promedio del IPC.

Si se toma el movimiento que hubo entre diciembre y enero, el producto de esa canasta que más aumentó fue el polvo para flan, que tuvo un alza del 71% aunque no se trata de un producto de primera necesidad.

Sin embargo, con el 70% de aumento intermensual se ubicó en segundo lugar el café molido; con el 65%, los pañales descartables, y con el 60% la sal fina. Entre diciembre y enero, los que encabezaron el alza fueron los productos de limpieza y los de cosmética, con incrementos de entre el 40 y el 50 por ciento. Allí se inscriben el desodorante, el jabón de tocador, el algodón, el jabón en pan y el detergente líquido. En el caso del champú fue algo más notorio, con un alza del 57% de un mes a otro.

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Hay un dato más con respecto a los alimentos: en el último año, si bien el promedio del IPC fue de 254%, el rubro de los comestibles subió 296%.

Como allí se concentra casi todo el gasto de las familias de sectores más vulnerables, es así que se explica que esos segmentos tienen mayor inflación.

Y como cada vez más argentinos ocupan ese lugar, por debajo de la línea de la pobreza, son cada vez más los que tiene subas de precios en sus gastos mayores al IPC.

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