Esta decisión pone punto final al programa Volver al Trabajo, la última versión del antiguo Potenciar Trabajo. Los beneficiarios ya han comenzado a recibir notificaciones a través de la aplicación Mi Argentina y vía correo electrónico, informándoles sobre el cese del pago actual y la posibilidad de inscribirse en el nuevo esquema de formación.
La medida no es aislada, sino que forma parte de la hoja de ruta trazada por la gestión de Javier Milei desde su asunción. El objetivo central es eliminar la intermediación de las organizaciones sociales y transformar lo que funcionaba como una transferencia de ingresos garantizada en un sistema condicionado a la terminalidad educativa y la formación técnica.
Tras una división previa del universo de beneficiarios, unas 300.000 personas con mayores dificultades de inserción mantendrán un esquema de asistencia permanente. Sin embargo, el grueso del padrón —los 900.000 orientados al empleo— deberá optar por el nuevo sistema. Quienes no manifiesten su voluntad de participar o abandonen los cursos perderán el beneficio de forma definitiva.
A diferencia del modelo anterior, donde los fondos solían pasar por cooperativas o centros de formación vinculados a movimientos sociales, el nuevo recurso irá directamente al beneficiario.
Capital Humano trabaja en una red de instituciones con ofertas adaptadas a la matriz productiva de cada provincia. En este modelo, el Estado aporta la infraestructura, mientras que las empresas privadas se encargan de los contenidos, los materiales y los capacitadores. El beneficiario decidirá en qué centro y en qué rubro capacitarse, siempre bajo estrictos controles de asistencia y resultados.
En términos presupuestarios, la baja de estos beneficios representa un ahorro potencial de $60.000 millones mensuales. Desde el oficialismo reconocen que no todos los titulares migrarán al nuevo sistema, ya sea por falta de interés o porque ya poseen empleos informales que el plan de $78.000 solo complementaba.
Parte de estos recursos ahorrados serán redireccionados a políticas educativas, con foco en 7.000 escuelas vulnerables que presentan bajos desempeños en las pruebas Aprender. El plan incluye el refuerzo de horas en áreas clave como Lengua y Matemática, bajo la consigna oficial de "educar para el trabajo".
A pesar del ahorro fiscal, el debate político se mantiene encendido. Analistas advierten que la medida llega en un contexto de debilidad en el empleo formal y tensiones económicas, lo que pondrá a prueba la eficacia del nuevo sistema de vouchers como puente real hacia el mercado laboral.