Río Cuarto | cannabis | Ley | Conocimiento

Con la nueva ley, destacan el potencial de Río Cuarto para el cultivo de cáñamo

Daniel Landgren, vocero de la Asociación Cannabica de Córdoba, sostuvo que lo podrán utilizar la industria textil y plástica, además del uso medicinal. Por otro lado, sostuvo que el conocimiento agrícola es una ventaja para el sur de Córdoba

A la par que se habilitó el uso medicinal del aceite de cannabis, es inminente una regulación para otros usos de la planta de cáñamo, y algunos de los entendidos en la materia sostienen que Río Cuarto tiene un gran potencial para su cultivo. No sólo por las condiciones de suelo y clima, sino por el fuerte conocimiento agrícola que hay en la región. Daniel Landgren, vocero de la Asociación Comunidad Cannabica de Córdoba, aseguró que hay un escenario promisorio en las aplicaciones que se le pueden dar en la industria textil y plástica, por ejemplo. Destacó la adhesión a la ley provincial de acceso al cannabis medicinal en la que trabaja el Concejo Deliberante local.

Landgren se refirió a las perspectivas que se abren después de la adhesión de Córdoba a la ley de cannabis medicinal y a la industrialización del cáñamo que, según explica, va de la mano.

El gobierno nacional impulsa una nueva regulación sobre producción y proceso del cáñamo.

La Comunidad Cannabica de Córdoba celebró la decisión de Río Cuarto de adherir a la ley provincial de acceso al cannabis medicinal, a la vez que auguró que la etapa que se abre no sólo implica un beneficio terapéutico para pacientes con diversas afecciones, sino que también hay un horizonte productivo muy prometedor.

“Esta regulación abre posibilidades importantes para municipios como el de Río Cuarto. En primer lugar, porque los usuarios estarán dentro de la ley, siempre y cuando cumplan los requisitos del registro”, adelantó el vocero de la Asociación Cannabica de Córdoba.

Por otro lado, dijo que se abre un nuevo horizonte productivo en torno a la planta de cáñamo.

Proyectos productivos

“Se podrán iniciar proyectos productivos del cannabis, un dato no menor para una zona donde hay mucho conocimiento de la agricultura. Porque hay capitales y empresas importantes”, señaló.

En el mismo sentido, destacó que, permitirá la rotación de cultivos con el cáñamo industrial, que “va a ser muy interesante”.

“Será un proceso que habrá que ir apalancando, desarrollando, y promoviendo para que haya voluntad de los productores de destinar algunas hectáreas para desarrollar las pruebas, lograr convenios con el INTA, con la Municipalidad, con el espectro industrial”, explicó.

En Argentina, este desarrollo es menos que incipiente, aunque está en marcha la experiencia de Jujuy, donde “hicieron una prueba con la cosecha de 1.500 plantas que ahora van a industrializar, en el marco de un proyecto muy grande, que implica un salto a 650 hectáreas cultivadas”.

Landgren agregó que en Jujuy, el Estado tiene el 100% del control de la producción, que se hace en tierras fiscales. “Hay cooperación con Israel, que aporta conocimiento. La idea es desarrollar semillas en la Argentina”, acotó.

En los próximos días, Landgren será uno de los expositores ante la comisión de Salud del Concejo Deliberante que empieza a discutir a fondo una ordenanza local que desembocará en la adhesión a la regulación cordobesa.

“Básicamente, los estados tienen que tomar potestad de la ley. Está bien que Río Cuarto lo haga ahora, porque otros estados locales lo intentaron antes de la ley, pero todo ese esfuerzo fue en vano, porque la Provincia no había adherido. Aplaudimos al Estado municipal de Río Cuarto, porque se abren posibilidades también para los usuarios”, señaló el referente de la organización por el derecho al uso del cannabis.

Emprendimientos e investigación

Explicó que, en líneas generales, la ley de adhesión de Córdoba a la ley nacional de acceso al cannabis medicinal implica que los municipios pueden avanzar en proyectos de accesibilidad a la medicación sin miedo de terminar en la Justicia.

“Además, les va a permitir avanzar a los municipios dentro del marco general de la ley nacional 27.350, de uso medicinal de la planta de cannabis y derivados, con entidades científicas de respaldo, como pueden ser el INTA o el Conicet. En este sentido, van a tener una relación más directa, sin necesidad de recurrir a las habilitaciones de la Nación. Si bien el ente regulador madre seguirá siendo el Ministerio de Salud nacional, acá el espejo será la cartera homóloga provincial”, apuntó Landgren.

Detalló además que luego se conformará un consejo consultivo, donde seguramente estén todos los interesados particulares, las instituciones y las universidades también tendrán participación.

“Hace falta un año para la vigencia plena del cannabis medicinal”

Aunque valoran como un logro la adhesión provincial a la ley de acceso seguro al cannabis medicinal, desde las organizaciones por el derecho a la medicación aseguran que aún falta mucho por recorrer. En este sentido, Daniel Landgren, de la Comunidad Cannabica de Córdoba, sostuvo que habrá que esperar por lo menos un año para que la normativa tenga plena vigencia.

¿Cómo cambiará la situación de los usuarios del aceite de cannabis de ahora en más?

Habrá dos grandes grupos. Por un lado, los autocultivadores controlados, para quienes se buscará generar los conocimientos necesarios para que produzcan aceite en su casa bajo ciertos estándares. Por otro lado, los usuarios recibirán el aceite a través de los hospitales públicos, con algunos de los cuales ya venimos dialogando. El otro canal será el de las farmacias. Para la plena aplicación de la ley, hace falta al menos un año porque el problema es quién producirá para las farmacias. Este es un proceso que se va a activar en la medida en que los privados tengan interés en meterse en el tema, a través de joint-venture, del asociativismo, a través de las cooperativas, una herramienta interesante porque están exentas de impuestos, de por sí.

¿Argentina aplicaría una receta similar a lo que ya hizo Uruguay?

Seguimos los pasos de Uruguay, donde hubo iniciativas de capitales privados internacionales, porque son muy bajos los costos operativos y porque es una producción que todavía está libre de impuestos. Creo que habrá un tiempo de adaptación, donde el Estado no gravará la producción, como una forma de incentivo, y luego se pasará a cobrar por las licencias, de manera de obtener ganancias.