Una red dedicada a cometer estafas telefónicas desde la cárcel fue desarticulada en el marco de una investigación judicial que terminó con allanamientos en el penal local y en tres domicilios particulares de la ciudad y con el secuestro de documentación clave, celulares y tarjetas de débito de diferentes bancos, entre otros elementos de prueba.
También en la Unidad Penitenciaria local el personal que llevó adelante los operativos secuestró clorhidrato de cocaína y marihuana.
Con la orden del Ministerio Público Fiscal, personal del Departamento Investigaciones de la Unidad Departamental Río Cuarto se apersonó en avenida Sabattini al 2600. En el lugar, procedió a requisar el pabellón de condenados y secuestró cinco teléfonos móviles, con su cargadores y anotaciones varias.
Al verificar la presencia de elementos compatibles con estupefacientes, el personal policial solicitó la intervención de efectivos de la Fuerza Policial Antinarcotráfico, quienes incautaron siete cigarrillos armados con marihuana y dos envoltorios, uno con marihuana compactada y el otro con cocaína.
En la continuidad de la investigación de varias semanas, los policías allanaron -prácticamente al mismo tiempo- otros domicilios de familiares de los detenidos.
En uno, en calle Güemes al 800 y tras el correspondiente registro, secuestraron un total de cinco teléfonos celulares.
Otro grupo de policías, en una vivienda de calle Juan José Paso al 500, incautó dos celulares y tres tarjetas de débito vinculados con la investigación.
En tanto, en un domicilio de Rubén Agüero al 1000, en barrio Las Delicias, los policías secuestraron cuatro teléfonos celulares y tarjetas de débito de diferentes bancos, con distintos tickets de extracciones.
Todos los elementos fueron puestos al resguardo en sede policial, a disposición del Ministerio Público Fiscal por encontrarse directamente relacionados con la causa que se investiga.
El modus operandi de los estafadores era que llamaban desde la cárcel a las víctimas y se hacían pasar por agentes de Anses que para el acceso a un beneficio requerían una operación al frente de un cajero.
En el lugar, los damnificados eran guiados telefónicamente para obtener un crédito o girar sumas importantes de dinero a sus cuentas.
En la mayoría de los casos, esos engaños se cometían desde la cárcel, con una logística desde el exterior.
Consumado el ilícito, los familiares se llegaban al banco y retiraban el dinero depositado en esas cuentas.
El esquema de engaño no es nuevo, pero los delincuentes se perfeccionan para cometer el delito, de acuerdo a las operatorias de entrega de dinero por parte del Gobierno o de programas de televisión.
Durante los últimos años, los llamados apuntaban a beneficios ligados a la reparación histórica de Anses, mejoras en los haberes de jubilados o hasta recibían una comunicación de la producción de un programa de televisión por ser ganadores de un premio.
En las últimas semanas los engaños se basaban en la excusa del cobro del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).
También están los históricos llamados que se hacen pasar por familiares o por empleados bancarios que advierten sobre la necesidad de cambiar billetes que saldrán de circulación. En este último caso se llega una persona al domicilio para completar la estafa.
Los damnificados son de la ciudad, la región e inclusive de otras provincias, indicaron fuentes judiciales.
Primer operativo
El pasado 17 de abril se detuvo a una mujer con casi cien mil pesos que había retirado previamente del banco, tras una supuesta maniobra de estafa telefónica que tenía su origen en la Unidad Penitenciaria N° 6.
Luego de esa detención, el Ministerio Público Fiscal dispuso un allanamiento en el pabellón 7 y se procedió al secuestro de un teléfono móvil con accesorios y documentación pertinente a la investigación.
En un domicilio de Capitán Manuel Giachino al 500, los policías incautaron dos teléfonos móviles que se encontrarían relacionados con la causa.

