Se trata de dos vías distinas porque la libertad condicional se puede conceder una vez que el detenido ha cumplido las dos terceras partes del tiempo de condena; en tanto que la libertad asistida es aquella que se da cuando al interno le faltan sólo seis meses para cumplir su condena, siempre y cuando cumpla con los requisitos que exige el sistema carcelario.
A sólo ocho internos les denegaron esa posibilidad porque el Juzgado de Ejecución Penal consideró que no era positivo el informe que el Servicio Penitenciario Número 6 hizo de los legajos.
El panorama es muy diferente con las prisiones domiciliarias, pues absolutamente todos los pedidos que fueron evaluados por los tribunales resultaron denegados. Entre esos casos, figura el de Sergio Medina.
Hasta ayer se habían registrado 140 solicitudes y se siguen sumando a un promedio de 5 pedidos diarios.
“Del total, hubo 20 casos que los resolví por decreto, es decir, que se les negó el beneficio sin tener que formar un incidente porque quedaba claro que no lo ameritaban porque no tenían ningún problema de salud; en tanto que hubo otros 109 casos que fueron denegados a través de un autointerlocutorio”, explicó el juez de Ejecución, Emilio Andruet.
En resumen: de los 140 pedidos, ya se denegaron 129 y el resto sigue en estudio, aunque con el mismo pronóstico.
Consultado sobre el caso puntual de Medina, Andruet respondió que le caben los mismos argumentos que al resto de los internos a los que se les negó la posibilidad de cumplir las condenas en sus domicilios. “Si bien hay muchos que son pacientes de riesgo según la la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, yo sostengo que dentro del establecimiento están manejando todos los protocolos necesarios para prevenir la pandemia y para actuar en caso de que sea necesario”. Medina ni siquiera figura en la población de riesgo.
Para Andruet, “hoy por hoy, no hay riesgo dentro de la cárcel”. Recalcó que el personal utiliza barbijos y guantes y hay infraestructura como para actuar frente a una contingencia”.
“El agua es potable”
Sobre la sospecha de que el agua de la cárcel local no era potable, Andruet dijo que es “totalmente infundada” porque frente a esa queja desde la Dirección General del Servicio Penitenciario se ordenó urgente un análisis bioquímico. “Hace dos semanas se armó gran revuelo con el tema, por eso desde Córdoba actuaron rápidamente y se pidió a un bioquímico del Emos que hiciera un estudio del agua. El informe concluyó que el agua que consumen en el penal es perfectamente potable”, remarcó Andruet.

