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La carne desacelera, pero sigue muy arriba del IPC en el acumulado anual

Fue uno de los factores que permitió que la inflación mostrara una baja en los últimos dos meses, junto con los combustibles. Sin embargo, al tomar los últimos 12 meses, los cortes vacunos subieron más del 50 por ciento

El kilo de asado costaba $10.971 en mayo de 2025, un mes particular porque fue el de menor inflación de los últimos años, con el 1,5%. Aquel fue un punto de inflexión porque a partir de allí comenzó una aceleración de precios que duró hasta el primer trimestre de este año, con un IPC que corría por encima del 3% mensual.

En el último informe de precios que difundió el Indec, correspondiente a mayo, el mismo kilo de asado tenía un valor de $17.233, lo que implicó un aumento interanual del 57%. En igual período, la inflación fue del 33,2%. Es decir, la carne vacuna continúa a un ritmo muy superior al promedio de los demás precios.

Ese ritmo de los valores en los cortes vacunos, de todos modos, parece haber desacelerado. Es que, al comparar con los precios de diciembre, el asado quedó en línea con el Indice de Precios al Consumidor. En el cierre de 2025, el kilo de asado costaba, siempre según el Indec, $ 15.094,3, por lo que tuvo un aumento del 14,19% en los primeros 5 meses de este año. El IPC, en ese mismo período, fue del 14,7%. Sin embargo, el asado parece una excepción porque los demás cortes vacunos que releva el organismo de estadísticas tuvieron aumentos de entre el 19 y 20 por ciento en ese mismo período. Por ejemplo, el cuadril pasó de 17.733 pesos el kilo a 21.163 pesos. La paleta, de $ 14.263 a $ 17.110.

Pero la suba de la carne por encima de los demás precios no fue un movimiento sólo del último año. En base a los datos del mismo Indec, al comparar los precios de los cortes vacunos entre mayo de 2024 y el mismo mes de 2025, tuvieron alzas de entre 43% (picada) y 68% (asado). En ese mismo período, el IPC fue del 43,5%.

La permanencia de los precios de la carne subiendo por encima del IPC durante dos años seguidos, con ingresos de la población que evolucionaron muy por debajo, terminó impactando naturalmente en el consumo. Si bien se suele tomar como referencia al conjunto de carnes (incluyendo aviar y porcina), la vacuna en particular tuvo un retroceso en la participación del consumo argentino.

Finalmente, con respecto a las causas de la prolongada suba, en el inicio de la cadena ganadera hay algunas pistas con una oferta restringida. A su vez, la recomposición de precios de la hacienda hizo que nuevamente la actividad sea atractiva comience un proceso de retención, aunque todavía no demasiado significativo. De todos modos, podría ser el comienzo de un ciclo favorable para ampliar el rodeo nacional, estancado desde hace un par de décadas, como consecuencia de las imprevisibilidad de las políticas para el sector, que incluyó en un momento hasta la prohibición de exportar.