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La carne vacuna aumentó 50% en el último año y sostiene la inflación

El relevamiento que publicó el Indec esta semana mostró que en septiembre los cortes desaceleraron la suba, pero en el acumulado de 12 meses sigue siendo uno de los productos más calientes. Los lácteos, muy por debajo

La carne es uno de los productos que sigue fogoneando la inflación, especialmente por un recorte en los volúmenes de oferta.

 

Los cortes vacunos siguen siendo un sostén importante del nivel anual de inflación que dio a conocer esta semana el Indec y que alcanzó el 33,4%. Es que, la carne de vaca tuvo un incremento en los últimos 12 meses del 50% y, como se sabe, tiene un impacto destacado en la conformación del IPC que elabora el organismo de estadísticas. Vale remarcar que la división Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 35,1%.

Lo cierto es que todos los cortes vacunos aumentaron entre 48% y 54%. Las hamburguesas congeladas lideran con 54,15% (de $5.441,87 a $8.388,83 las cuatro unidades). Les siguen la carne picada común (51,52%), el asado (50,45%), la nalga (50,11%), el cuadril (49,53%) y la paleta (48,40%).

El promedio simple de los seis ítems es de 50,7%, unos 17 puntos por encima de la inflación general.

En pesos, el salto más fuerte lo registraron los cortes más caros. La nalga pasó de $ 14.598,47 a $ 21.914,04 el kilo, y el cuadril, de $ 14.247,87 a $ 21.304,73. Los dos subieron más de $ 7.000 en un año.

Dentro de ese panorama de un producto clave de la dieta de los argentinos, las alternativas mostraron otro ritmo de incremento y lograron, por consiguiente, captar más demanda de parte de los consumidores. Puntualmente, el pollo entero aumentó 28,61%, casi cinco puntos menos que la inflación. Pasó de $3.722,78 a $4.787,75 el kilo.

Para establecer una relación, la brecha con la carne se amplió. En septiembre de 2025, un kilo de carne picada equivalía a unos 1,9 kilos de pollo. Hoy equivale a unos 2,2.

Lácteos: todos por debajo, pero con diferencias

Otros de los productos típicamente preferidos por buena parte de la población son los lácteos, que vienen experimentando comportamientos diferenciados de precios. Los ocho lácteos relevados por Indec subieron menos que la inflación, con un promedio simple de 26,4%. El más cercano al nivel del IPC, que fue del 33,4%, fue el queso sardo, con 31,33% de incremento interanual. Lo siguieron la leche fresca en sachet (31,06%), el queso cremoso (29,35%) y el pategrás (28,85%).

Más atrás quedaron la manteca (23,22%), el dulce de leche (24,95%) y la leche en polvo (25,24%). El yogur firme fue el que menos subió: 16,77%, la mitad de la inflación del período.

Aun así, algunos quesos son de los productos más caros de la lista. El pategrás cuesta hoy $28.456,33 el kilo y el sardo, $28.423,52.

El huevo, deflacionario

Por otra parte, la docena de huevos fue una excepción dentro de los productos que integran la canasta básica. Pasó de $ 3.987,33 a $ 3.940,50, una baja nominal de 1,17% interanual.

Como la división del Indec se conforma con lácteos y huevos, la influencia de estos últimos llevó el promedio hacia abajo. De allí que el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (Ocla) haya destacado que la leche, los productos lácteos y huevos subieron un 1% en septiembre de 2026, un 18,2% en el período enero-septiembre y crecieron un 22,4% en la comparación interanual. Este índice anual varía por regiones entre 22,4% y 16,4%.

El mismo informe destaca que los productos lácteos están más de 10 puntos porcentuales por debajo en las subas de precios. Por otra parte, la otra fuente de ingresos del sector (el mercado externo), muestra un tipo de cambio que subió en el año una cuarta parte del índice de precios, lo cual disminuye los ingresos provenientes de ese destino, alertó el Ocla.

Hay otro punto relevante que destaca el trabajo respecto tanto a los precios mayoristas como minoristas de los lácteos: ambos están lejos de los índices inflacionarios generales, “situación que se da por la mayor oferta existente en el mercado en todo el año 2025 y también ahora en 2026 y además por un menor poder adquisitivo del salario con destino a alimentos y bebidas en general, debido al mayor incremento en gastos fijos (vivienda, transporte, servicios, salud y educación)”, remarcó el Ocla.

Finalmente, en la leche común entera de litro se observa que a pesar de que la tendencia de largo plazo muestra un valor estable a levemente negativo, desde abril de 2024 venía en franco descenso en términos de moneda constante, con un rebote a partir de abril de este año. Concretamente, el litro de leche fluida alcanzó $ 2.036.