Innovación

Casa Capital, muebles de autor: de Córdoba para todo el país

Gastón Luna es un joven industrial que con su socia crearon Casa Capital, una fábrica de muebles con mucha tecnología y diseño que ya vende en buena parte del país. Además, es el presidente de la UIC joven

Gastón Luna es diseñador industrial y luego de su paso por la industria automotriz se asoció a una compañera de la carrera de la Universidad Nacional de Córdoba para terminar de darle forma a un emprendimiento que ella había comenzado tiempo antes: Casa Capital. Se trata de una fábrica de muebles con mucho diseño y tecnología que, respetando procesos industriales, tiene mucho de artesanal. Pero además, Gastón es presidente de la Unión Industrial de Córdoba Joven, una entidad que forma a los dirigentes sectoriales del mañana. Una historia entre la fábrica y la vida institucional de la gremial empresaria.

En diálogo con I+I, Gastón Luna que tienen “una empresa en la que hacemos diseño y fabricación de muebles. El foco lo tenemos muy puesto en la parte de valor agregado en cuanto a diseño, calidad y funcionalidad. Por ejemplo, hacemos muebles con tecnología, con cargadores inalámbricos, con bluetooth. Tenemos algunos muebles que son como bastante de nicho y referentes de un diseño más elaborado. O sea, no son muebles masivos los nuestros. Trabajamos mucho para lograr un buen diseño, y participamos siempre en Casa FOA”, explicó.

¿Qué destino tiene la producción de ustedes? ¿Todo consumo del mercado interno?

Sí. Nuestro mercado territorialmente de la Argentina está dividido en un 30% Córdoba y alrededores, y un 40% vendría a ser la zona del AMBA. El restante 30% es resto del país. Ese porcentaje no lo tenemos tan sectorizado pero va mucho al sur. En esa zona es donde se está empezando a mover un poco más.

¿Efecto Vaca Muerta?

Seguramente está relacionado con el movimiento surgido a partir de eso.

¿Y otros países?

Hemos hecho alguna exportación esporádica; como que cada tanto alguna mesita sale al exterior de estos productos de nicho. Porque tenemos mucho esto de diseño de autor, pero también tenemos productos más personalizables, pero ya más establecidos. Por ejemplo, mesas de comedor tenemos varios modelos. Son todos personalizables, pero ya son un poco más comerciales, más para cualquiera. Dentro de, por supuesto, un producto de diseño y de nicho, pero que puede estar en cualquier casa. Los productos más de autor ya son cosas más exquisitas, más productos centrales. Más puntuales, como una pieza central. Y esas cosas suelen venderse más afuera. Cuando vamos a alguna muestra o actividad es donde se generan algunas ventas, pero son puntuales. No es que nos consideremos grandes exportadores, ni mucho menos, sino que tenemos experiencia exportadora.

Uno muchas veces piensa en muebles de autor y piensa en madera, ¿con qué materiales trabajan?

No, para nada. Y ahí está el punto. Creo que un punto que lo destacamos bastante es que somos diseñadores industriales. Como la genética es diseño industrial, tenemos muy buen detalle y combinamos muchos materiales y muchas técnicas. Mucha tecnología. Tenemos mucho mecanizado CNC (Control Numérico Computarizado), corte por chorro de agua, corte láser plegado por CNC. Es como mucha tecnología y somos especialistas en mesas de comer con piedras sinterizadas, que son láminas de piedra finitas. Es como un revestimiento. Son productos que no puede hacer un carpintero, no puede hacer un herrero, no puede hacer un marmolero. Podemos hacerlo nosotros.

¿Y toda la producción es con piedra sinterizada?

La gran mayoría, incluso cuando hay proyectos a medida, que es como una tercera pata. Porque tenemos como tres áreas: productos de autor, productos más de catálogo personalizable y proyectos a medida. Por ejemplo, proyectos del directorio de cierta empresa que necesita una mesa en forma de V de 7 metros de largo. Ahí estamos nosotros para ver cómo se hace, cómo se desarma, cómo se ingresa a la obra, cómo se va a armar, cómo se va a dar la conectividad, qué conectividad ya le podemos dejar puesta nosotros. Nos fijamos mucho en eso para dar una solución a un proyecto específico, especial para distintos clientes.

Mencionaste varias veces mesas, pero no es lo único que hacen…

No. Hacemos mesa de comedor, sillas, banquetas, mesas de living, rack de TV, algunos muebles de apoyo. Nuestra especialidad es hacer todos los muebles que no son instalados dentro de la obra. No hacemos muebles de cocina, no hacemos placares, pero sí hacemos productos que no se instalan.

¿Cuánto tiempo tiene la fábrica en marcha?

La fábrica como tal tiene cuatro años ya. La empresa tiene diez años. Es bastante nueva. Somos primera generación.

La inauguraron ustedes…

Somos los fundadores, sí, sí. Sabemos que muchas veces cuesta encontrarse con emprendimientos que llegaron a superar esa barrera de los 5 años, que es cuando se produce la mayor tasa de cierre de los nuevos emprendimientos. Y que sea primera generación en este tipo de rubros sabemos que es raro, pero bueno, sí, somos un caso especial. También tiene un poco que ver con la formación que tuvimos.

¿Cómo es eso?

Somos dos socios. Y está bastante dividido, parte comercial y parte productiva. Y lo vemos porque tenemos formación muy distinta. Entonces cuando nos juntamos para hacer esto estuvo bueno porque armamos un equipo muy complementario. Creo que eso fue una clave para sobrevivir esos primeros cinco años.

¿Cómo es ese complemento?

Nosotros somos diseñadores industriales ambos, egresados los dos de la UNC. Pero cuando egresamos Sol fue más hacia interiorismo y trabajó mucho en ese diseño y yo me fui muy a la industria. Yo terminé trabajando en empresas relacionadas al mundo de la industria automotriz. Entonces estaba muy enfocado en la parte industrial y ella estaba más enfocada en la parte comercial y de diseño. Unos ocho años después de recibirnos nos volvimos a encontrar y ahí cada uno estaba en su laburo y ella empezó a trabajar sola. Se abrió de donde estaba e inició Casa Capital. Y yo me subí después, a los dos o tres años de que ella comenzó, y ahí es como que le dimos forma de empresa y fue evolucionando.

¿Qué edad que tienen?

Tenemos 42.

Volvamos a la fábrica, ¿qué características tiene?

Nosotros trabajamos mucho con mejora continua y sistema de producción de Toyota, que tiene varios nombres, como Kaizen por ejemplo. Pero hace poco hemos introducido esa forma de pensar el trabajo que conlleva muchas cosas culturales del trabajo. Cada cosa que pasa, que no es normal dentro del día a día, se trata como algo que se puede mejorar, como un proceso que podría cambiar, como una forma de optimizar un trabajo, de hacerlo más eficiente, con menor carga física o psicológica. Todo se va trabajando para tratar de que cada día puedas trabajar mejor y más cómodo. Es una fábrica de 300 metros cuadrados aproximadamente que está toda pensada como para favorecer el movimiento desde el ingreso hasta la salida. Hay que considerar que son tan personalizables nuestros productos que nunca hacemos dos veces el mismo. Hacemos mesas todos los días, pero yo creo que si voy a la historia debemos haber hecho la misma mesa, exactamente igual, capaz que dos o tres veces. Y capaz que en algún caso es porque algún cliente que me pidió dos mesas iguales. Es muy difícil que hagamos lo mismo porque siempre algo cambia. Entonces el proceso industrial ahí tiene el desafío de cómo hacer para que, a pesar de que haces productos distintos todos los días, industrialmente no sea eso una fuente de variabilidad. Entonces ese es el desafío más grande.

¿Y cuánta gente trabaja ahí?

En estos momentos en la empresa somos ocho personas. La fábrica está en Córdoba y tenemos un showroom en Buenos Aires, en Palermo.

Pero además de fábrica llegan directamente al cliente final…

Exacto. Tenemos dos canales: cliente final y profesionales, que aproximadamente nos representan la mitad de la producción cada canal.

¿Qué implica el canal profesional?

Estudios de arquitectura, por ejemplo. Hacen proyectos para sus clientes y ellos se encargan de gestionar absolutamente todos los productos, todo el interiorismo, lo que va en cada sala. Entonces trabajamos muy de la mano con ellos.

¿Cómo imaginan la empresa a 5 o 10 años?

La idea es tratar de ir expandiendo, con estas tres unidades que mencionaba, tratar de expandir todo lo que son los productos personalizables y los productos de las obras, que esos son más para los profesionales. Expandir eso nos parece que es algo que es interesante. Realmente te otorga un diferencial también en cuanto al valor agregado respecto de productos importados. Ahora se abrió muchísimo la importación, entonces la oferta creció mucho. Y entre el crecimiento de la oferta y la caída de la demanda, eso fue el cóctel que nos obligó a reestructurar también en parte la empresa. Ahora obviamente estamos buscando cómo crecer con esa nueva reestructuración y esa nueva forma de pensar de hacer más personalizado. Eso por supuesto que es una ventaja respecto del importado, así que eso creemos que es un negocio que puede crecer, y lo estamos trabajando de esa forma. Y también avanzamos en la integración. Porque la internacionalización no solo es pensar en exportación, sino en la integración de ciertos componentes importados que pueden hacer que tu producto mejore. Creemos ahí que tenemos una especie de océano azul para explotar. Y por supuesto, crecer como empresa es crecer en equipo.

De la fábrica a la conducción de la UIC joven

El segundo rol de Gastón Luna está asociado a la vida institucional como presidente de la UIC Joven, una entidad que es parte de la Unión Industrial de Córdoba y que ayuda a quienes dan sus primeros pasos a tener contacto directo con la gremial empresaria.

“Para mí es importantísimo participar y en este caso conducir la UIC Joven porque esa frase “nadie se salva solo” no es solamente para pensarla desde el lado de la empresa, sino que institucionalmente también. Poder pensar cómo otras personas trabajan, conocer distintas realidades, conocer la realidad productiva a nivel provincial, me parece fundamental. Saber que hay un polo industrial de cierto tipo en Río Cuarto, otro en Villa María, y el conocer esas distintas realidades creo que te nutre muchísimo, te abre las puertas a aprender mucho, a compartir muchas experiencias, también a participar de los distintos programas que están a disposición”.

Y agregó: “Ahora, por ejemplo, estamos participando de HackIA, que es un programa de Uvitec, que a partir de la UIC nos vamos enterando, incluso vas participando y conociendo de qué se tratan los programas, hablas con los que están a cargo de esos programas y podemos también aportar la mirada desde el rol institucional. Entonces ese tipo de cosas me parece que es fundamental, que haya ese networking. Y también sabemos que hay un cambio estructural y que para afrontar ese cambio estructural tenemos que estar preparados y conociendo las distintas realidades, compartiendo realidades, y por supuesto también en todo lo que se puede, estar hablando con los distintos sectores, entre privado y público, Porque creo que todos queremos que la industria cordobesa crezca. Entonces para aumentar esa probabilidad de que ocurra, hablar es el primer paso”.

Si tuvieras que definir cuál es el estado de ánimo de los jóvenes industriales en este contexto, ¿qué dirías?

Yo creo que estamos todavía adaptándonos a una nueva realidad. Ha sido un cambio muy rotundo, que nos ha dejado a todos pensando en qué hacer y cómo, muy metidos dentro cada una de las empresas, pero creo que se está tomando como un desafío. Por supuesto que siempre es la supervivencia y el crecimiento, porque hay realidades distintas y no es para generalizar tampoco. Pero creo que estar pensando en productividad, gestión, incorporación de tecnología, ya no es una opción, ya es algo que tiene que hacerse, y bueno, el joven está de alguna manera más nuevo en cuanto a cómo se trabaja con un cambio de contexto de ese tipo, que quizás ya los seniors lo han vivido en otros momentos, están más preparados. Pero también hay otra cabeza en cuanto a compartir experiencias, que quizás generaciones anteriores no tenían. Hablo de un buen tiempo atrás. Hoy se comparte mucho más, ya se sabe que es ahí donde está la diferencia, se intenta estar pensando siempre en cómo salir adelante.

¿Y cómo es tu rol de presidente de la UIC joven?

Trabajamos mucho desde la UIC y en muchas direcciones. Por ejemplo, con el sector público para poder transmitirle las realidades también del sector productivo y qué es lo que hace falta, o qué se podría hacer, siempre desde lo propositivo. Yo creo que algo que nos deja la UIC es que la UIC es propositiva, no es una institución que salga a quejarse, sino que trabaja muchísimo desde los distintos departamentos para ser una fuente de información y de ayuda para la toma de decisión en el plano público.