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Cauces naturales y el FFCC marcan el origen de la trama urbana local

Una muestra de planos históricos de la ciudad permite interpretar el modo en que creció Río Cuarto desde su fundación y los factores que incidieron en cada una de las ampliaciones. Una retrospectiva que abre las puertas a la historia

Río Cuarto celebró el viernes sus primeros 236 años de historia y la ciudad que hoy transitamos llegó a ser lo que es producto de una multiplicidad de factores.

Y el crecimiento de la trama urbana también está supeditado a esos sucesos que a lo largo de más de dos siglos fueron orientando el sentido y el modo de expansión.

En el marco de las actividades por el aniversario de la ciudad, es que se lleva a cabo hasta el 18 de noviembre en el espacio cultural “Franklin Arregui Cano” (Palacio de Mójica) la muestra “Memoria en la Trama Urbana”, que es promovida de manera conjunta entre la Secretaría municipal de Cultura y el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba (Regional 4), a través del Instituto de Patrimonio Cultural.

Allí se exhiben 20 planos históricos, cada uno con material explicativo e ilustraciones adjuntas, que permiten tener una aproximación del crecimiento de la trama urbana desde la fundación de Río Cuarto hasta 1971, momento en que este tipo de documentos comenzaron a digitalizarse.

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Carbonari, Sayago y Pedemonte, los arquitectos que recopilaron el material que se exhibe en la muestra.

Carbonari, Sayago y Pedemonte, los arquitectos que recopilaron el material que se exhibe en la muestra.

Dicha recopilación estuvo a cargo de las arquitectas Mabel Carbonari, Julieta Sayago y del arquitecto Facundo Pedemonte, quienes en diálogo con Puntal ADC resaltaron la importancia de conocer cómo los distintos procesos y hechos históricos y sociales, fueron teniendo correlato en la conformación del territorio que hoy habitamos.

“El plano fundacional nos da cuenta que la ciudad estuvo condicionada a la geografía de su territorio porque dos brazos de agua como lo son el río y el arroyo, la contenían, y de alguna manera condicionaron su crecimiento. Es por eso que el primer crecimiento avanza sobre un eje hacia el este y el oeste, y después, como un acontecimiento histórico, podemos nombrar al ferrocarril que es el que genera un crecimiento en la ciudad y da lugar a los dos barrios más importantes después del centro, que son barrio Alberdi y Banda Norte. A la vez, desde el ferrocarril, es el bulevar Roca el que penetra en la trama urbana y hay todo un desarrollo en ese momento”, señala la arquitecta Carbonari.

Más adelante, explica que en los planos del año 1816 ya puede advertirse el corrimiento del río lo que generó una modificación en la estructura urbana en función de que el arroyo tomó el viejo cauce del río.

“La presencia del río se puede apreciar en los distintos planos y otra de las cuestiones es el crecimiento hacia el oeste, que se da por la operativa de viviendas de interés social que se fueron dando fundamentalmente hacia ese sector”, agrega la arquitecta.

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Así como los cauces naturales en un primer momento condicionaron el crecimiento, su corrimiento luego dio lugar a la posibilidad de utilizar grandes parcelas que en principio no habían sido reticuladas y son las que en los planos actuales observamos la existencia de instituciones deportivas o el predio de la nueva terminal.

“En el sector donde se encuentra la terminal, el club Estudiantes y el club Atenas, la conformación de esas manzanas responden a las curvas de nivel porque eso respondía a lo que era el bajo del río. O por ejemplo también, en 1947, las grandes quintas que había en Banda Norte algunas se subdividieron y hoy nos encontramos que conviven aquellas parcelas originales con estas nuevas subdivisiones”, comenta Pedemonte.

Una trama irregular

Los promotores de la muestra consideran que lo interesante de poder aproximarse a la secuencia cronológica de planos permite apreciar que la retícula “no es una sola”. “Aparecen distintas manzanas con distintos tamaños, con distintas orientaciones, lo que da cuenta de un crecimiento más emergente de la ciudad, no tan planificado”, señala Sayago.

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En ese mismo contexto, Carbonari comenta que la trama urbana se completó primero en lo que hoy se conoce como macrocentro, teniendo como límite oeste a la calle Maipú y a Presidente Perón, al sur.

“A partir de esas calles hacia el exterior se encontraban parcelas de mayores dimensiones, pero cuando la ciudad siguió creciendo y se necesita hacer las mensuras de estas parcelas de mayores dimensiones, no se le dio continuidad a la trama, prevaleciendo de alguna manera el interés privado por sobre el público”, sostiene Carbonari.

Para agregar: “Hay un plano de 1947 muy interesante porque muestra que hubo un interés por cuadricular toda la ciudad, ignorando el territorio. De todas maneras, no estamos en condiciones de criticar o de juzgar si estaba bien o estaba mal, era lo que se podía hacer en ese momento”. Y reflexiona: “Yo digo siempre que cada uno de estos planos genera investigaciones importantísimos, porque tiene que ser analizada la trama urbana en el contexto histórico de lo que sucedía en ese momento, no solamente en Río Cuarto, sino también en el país. Por eso cada plano es una puerta que se abre”.

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Mirada al futuro

Con los pies en el presente y con una mirada hacia el futuro, los promotores de la muestra consideran que el crecimiento que siga mostrando la ciudad debe ser guiado por el consenso multidisciplinar de todos los actores que la habitan.

“Creo que no podemos dar opiniones individuales sino que el crecimiento de la ciudad debería ser orientado a través del consenso de todos los actores. Por eso nosotros siempre decimos que hay que educar, informar y defender nuestro propio patrimonio, porque nos da información y nos ayuda para la planificación, que debe ser consensuada a partir de una mirada holística de la ciudad”, considera Carbonari.

A lo que Pedemonte, añade: “Ya no funciona la planificación desde un tablero, como se hacía antes, sino que se torna necesario que sea multidisciplinariamente, viendo las perspectivas de todas las profesiones y los actores sociales”.

Por su parte, Sayago agrega: “Desde el Instituto de Patrimonio Cultural resaltamos mucho la importancia de la huella, de la historia y del patrimonio de nuestra ciudad, y creemos que es posible un progreso de la ciudad, resguardando lo que ya existe, que es esta arquitectura que convive y que expresa la historia de nuestros ciudadanos. Porque estamos convencidos de que se puede lograr una ciudad donde conviva lo contemporáneo con la historia”.

Por último, Carbonari finaliza: “Creo que resignificar todas las construcciones y el patrimonio arquitectónico es importantísimo. Un edificio solo, nos está hablando. Un edificio en conjunto, nos habla mucho más. Y una ciudad nos habla muchísimo más. Entonces, esa idea de que se impide el progreso, no es real. El progreso actual es lo sustentable. El progreso es la sustentabilidad y para sustentar tenemos que mantener lo que tenemos y ser creativos con ello, para que a la larga pueda ganar el privado que lo conserva y la ciudadanía que le puede dar significancia”.

Javier Borghi