Un pronunciado contrapunto marcó ayer al movimiento obrero, entre los sectores y espacios gremiales que exigen y apuran a la conducción de la CGT para que convoque de inmediato a una huelga nacional, y aquellos más dialoguistas que sostienen "lo inoportuno" de esa medida, en especial ante la proximidad electoral.
En ese universo con poca disposición a chocar con la administración Macri, militan dirigentes históricos como el jefe de los estatales (UPCN), Andrés Rodríguez, el barrionuevista Carlos Acuña, los hermanos Héctor y Rodolfo Daer y el mercantil Armando Cavalieri, entre otros.
“Sana prudencia racional”
Todos ellos y varios más, como el metalúrgico Antonio Caló, protestan y vociferan que "es hora de volver a producir y a generar empleo genuino y decente, con alto valor agregado", y reclaman "el cese de la etapa de la timba financiera ya vivida por el país", aunque ante la proximidad electoral y la aún indefinida situación de las candidaturas en el peronismo, optan por esa "sana prudencia racional" para "no quemar definitivamente las naves".
Por caso, el jefe de UPCN, Andrés Rodríguez, calificó ayer como "muy exitosa" la marcha convocada ayer por la CGT, pero enseguida aclaró que esa central sindical "no está evaluando un paro" general; Rodríguez señaló que la CGT sabe que el Gobierno "no va a cambiar el plan económico", por lo que la organización apuesta directamente a "un cambio de Gobierno en las elecciones”.
"Un paro nacional ahora sería casi lo mismo que la nada ante lo imperturbable de las políticas oficiales vigentes", concluyó.
Para abril
En la vereda opuesta, el moyanismo, los gremios de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) del bancario y jefe del Frente Sindical para el Modelo Nacional (Fresimona) Sergio Palazzo, del mecánico Ricardo Pignanelli y del camionero Pablo Moyano, demandan una huelga general para este mes; idéntica postura asumen los estatales de Hugo Godoy y las CTA de Ricardo Peidro y Hugo Yasky.
"El paro no puede demorarse mucho más", advirtió ayer el camionero Hugo Moyano, mientras el jefe del gremio de los mecánicos (Smata) Pignanelli, también en declaraciones a la prensa, opinaba en igual sentido: "El paro no puede demorarse mucho más".
Moyano reclama a viva voz "un paro para abril", a pesar de que "algunos dirigentes siguen haciéndose los distraídos" y optan por "no escuchar las demandas de la gente", según difunden portavoces del presidente de Independiente.
Ese marcado contrapunto entre sectores gremiales es tan claro que ni siquiera pudo convocarse al Comité Central Confederal (CCC), porque ese instrumento casi con seguridad determinaría la huelga.
"La CGT y su consejo directivo se transformaron hace tiempo en una cáscara vacía e inconducente", afirman categóricos quienes reclaman la huelga en todo el país.
En cualquier caso, pocos reaccionaron ante las palabras pronunciadas anteayer en un alto de la marcha por uno de los secretarios generales de la central, el dirigente de sanidad Héctor Daer, quien sostuvo que "la posibilidad de una huelga siempre existe", aunque se cuidó de preservar los tiempos porque "lo más importante es lograr el cambio de Gobierno".
Como sea, la estrategia cegetista parece encaminada a soslayar la posibilidad de un nuevo paro -el último fue el lunes 25 de junio de 2018- para "proteger" ese camino comicial y evitar acusaciones generalizadas de "destituyente" por parte de funcionarios y de la sociedad.
“Sana prudencia racional”
Todos ellos y varios más, como el metalúrgico Antonio Caló, protestan y vociferan que "es hora de volver a producir y a generar empleo genuino y decente, con alto valor agregado", y reclaman "el cese de la etapa de la timba financiera ya vivida por el país", aunque ante la proximidad electoral y la aún indefinida situación de las candidaturas en el peronismo, optan por esa "sana prudencia racional" para "no quemar definitivamente las naves".
Por caso, el jefe de UPCN, Andrés Rodríguez, calificó ayer como "muy exitosa" la marcha convocada ayer por la CGT, pero enseguida aclaró que esa central sindical "no está evaluando un paro" general; Rodríguez señaló que la CGT sabe que el Gobierno "no va a cambiar el plan económico", por lo que la organización apuesta directamente a "un cambio de Gobierno en las elecciones”.
"Un paro nacional ahora sería casi lo mismo que la nada ante lo imperturbable de las políticas oficiales vigentes", concluyó.
Para abril
En la vereda opuesta, el moyanismo, los gremios de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) del bancario y jefe del Frente Sindical para el Modelo Nacional (Fresimona) Sergio Palazzo, del mecánico Ricardo Pignanelli y del camionero Pablo Moyano, demandan una huelga general para este mes; idéntica postura asumen los estatales de Hugo Godoy y las CTA de Ricardo Peidro y Hugo Yasky.
"El paro no puede demorarse mucho más", advirtió ayer el camionero Hugo Moyano, mientras el jefe del gremio de los mecánicos (Smata) Pignanelli, también en declaraciones a la prensa, opinaba en igual sentido: "El paro no puede demorarse mucho más".
Moyano reclama a viva voz "un paro para abril", a pesar de que "algunos dirigentes siguen haciéndose los distraídos" y optan por "no escuchar las demandas de la gente", según difunden portavoces del presidente de Independiente.
Ese marcado contrapunto entre sectores gremiales es tan claro que ni siquiera pudo convocarse al Comité Central Confederal (CCC), porque ese instrumento casi con seguridad determinaría la huelga.
"La CGT y su consejo directivo se transformaron hace tiempo en una cáscara vacía e inconducente", afirman categóricos quienes reclaman la huelga en todo el país.
En cualquier caso, pocos reaccionaron ante las palabras pronunciadas anteayer en un alto de la marcha por uno de los secretarios generales de la central, el dirigente de sanidad Héctor Daer, quien sostuvo que "la posibilidad de una huelga siempre existe", aunque se cuidó de preservar los tiempos porque "lo más importante es lograr el cambio de Gobierno".
Como sea, la estrategia cegetista parece encaminada a soslayar la posibilidad de un nuevo paro -el último fue el lunes 25 de junio de 2018- para "proteger" ese camino comicial y evitar acusaciones generalizadas de "destituyente" por parte de funcionarios y de la sociedad.

