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Compactarse frente a los choques

Desde chica me llamó la atención la Física. Me parecía que la Física como ciencia explica un montón de cosas que tienen que ver con la Lógica, y eso siempre fue un tipo de pensamiento que me cerraba

Ambrosini: "Una conducta inconsciente es hacernos chiquitos, compactarnos, frente a eso que nos va a chocar".

 

Silvina Ambrosini(*) para Salud & Ciencia

Entonces, ayer hablando con alguien se me cruzó una imagen y quise encontrarle la explicación desde esa ciencia.

¿Qué fue lo que imaginé y despertó mi inquietud? Cuando advertimos que vamos a tener algo que nos choque, nos impacte, y lo estamos anticipando, o sea que por ejemplo veo que se me está viniendo algo encima, lo común es que no nos distendamos, sino que por el contrario, nos compactemos.

Una conducta inconsciente y casi automática, como si fuera un reflejo, de luchar contra eso que nos va a chocar, es hacernos chiquitos, compactarnos.

Entonces, pensando eso, busqué el “Tratado elemental de Física”, que está escrito en 1840, por Beudant. En una de sus partes sobre la “Influencia de la estructura del cuerpo”, dice esto: “La resistencia de un mismo cuerpo varía considerablemente según que se compone de láminas aplicadas, unas sobre otras, de láminas entremezcladas, o fibras rectas o curvas paralelas divergentes o entrelazadas; en fin, según se presenta en la forma de masa compacta que no manifieste junturas en ningún sentido. Un cuerpo, compuesto de láminas paralelas, tiene ordinariamente menos resistencia que cuando se compone de laminitas mezcladas; pero sobre todo, en las masas compuestas de fibras entrelazadas, es donde la resistencia del choque es sumamente fuerte, hasta tal punto que es casi imposible el romperle. Pero en algunos cuerpos estas fibras son de una tenuidad extrema y tan poco visible que se negaría su existencia si los pedazos mismos no suministrasen la prueba, enseñando por todas partes algunas fibras más gruesas o coloreadas de diferente modo que las otras”...

Me encantó encontrar algo que sostenía esto que yo vi por la observación, que es lo que hacemos frente a la posibilidad de un choque: el compactarnos. Y esto que se habla en el Tratado elemental de Física dice esto, ¿no?

Que los cuerpos, según cómo estén formados, son más resistentes o no al choque evitando las grietas por donde se filtra o se puede filtrar aquella energía del choque que rompa el cuerpo. Bueno, esto es lo que hacemos frente a los choques: nos compactamos.

Esto tiene muchas lecturas. También es la base de nuestras contracturas: la forma, a veces, de sobrevivir a las cosas, o de tratar de sobrellevarlas, para no decir sobrevivir, es compactarnos, contraernos, sacar las junturas, sacar las grietas, para evitar que se filtre por la grieta el miedo a lo que nos choca, la energía de lo que nos choca, y poder sobrellevar el golpe.

Esto resulta interesante: cómo nos compactamos, en qué medida es proporcional a la intensidad de lo que nos está por chocar. O sea, ¿está bien la proporción entre lo que advertimos del choque y lo que contrajimos el cuerpo? ¿Tienen una relación lógica la respuesta con el estímulo?

Una vez superado el choque, ¿seguimos contraídos, o logramos distendernos? ¿Ponemos nuestras fibras de nuevo elásticas y paralelas? ¿O seguimos conectados con el evento anterior?

Porque de eso se trata. De poder entrar y salir de las situaciones de amenaza. El cuerpo y la psiquis están preparados para responder a esas situaciones. Pero no están preparados para vivir continuamente en ellas.

La Física y la Vida: lógica pura.

(*) Lic. en Trabajo Social MN 2425 y Psicooncóloga