Pandemia, encierro y un aprendizaje alrededor de nuestras propias excusas

Quisiera compartir con ustedes una reflexión que parte de un hecho ocurrido en cuarentena, pero más tiene que ver con la vida

La autora se pregunta qué cosas nos son funcionales para postergar.

 

Se trata de cómo a veces ponemos excusas en no hacer las cosas diciendo que no tenemos tiempo o que la situación que vivimos lo torna imposible, y cuando tenemos tiempo no las hacemos y ahí en realidad descubrimos que muchas veces utilizamos al tiempo o a la situación como excusa.

Mi anécdota es la siguiente: hace mucho que quiero pintar las alacenas de mi cocina, cosa que he hecho, de hecho están hechas por mí, y me había comprado la pintura y los pinceles y el agua ras antes de que se decrete la cuarentena. Cuando se decretó la cuarentena, creo que el segundo día o el primer fin de semana, llevé a la cocina la lata de pintura, los pinceles, el agua ras y dije: “Esta es la mía: finalmente tengo el tiempo para pintar las alacenas”.

Pasaron 45 días que yo miraba las pinturas y las alacenas no las pintaba. Días más tarde, logré sacar las pinturas de mi vista, y guardarlas adentro de la alacena, porque decidí que evidentemente no iba a pintarlas; más, de hecho, pensé que a lo mejor cuando terminaba la cuarentena iba a contratar a alguien para que las pintara.

Y eso… de necesitar hasta esconder el elemento de la pintura para no sentirme culpable frente a esto me hizo pensar cuántas veces ponemos como excusa otra cosa y… la verdad… pasa por otro lado, ¿no? Yo decía: “No pinto las alacenas porque no tengo tiempo” y cuando me fue dado el tiempo, no encontré el deseo. Lo que no sé, es si antes de la cuarentena había deseo de pintar las alacenas o eché mano rápidamente la excusa del tiempo para no hacerlo.

Un montón de veces en las charlas y en las conferencias que doy en el interior, cuando le hablo a cuidadores y me hablé a mí misma tanto tiempo, yo les digo que a veces decimos “bueno, no hago tal cosa porque tengo que cuidar a alguien” o “¿Cómo querés que lo haga si…”. Y en realidad nos escondemos atrás del árbol, usamos como excusas varias cosas para situarnos detrás de ellas y no ver nuestro deseo.

Me parece que la cuarentena a mí me sirvió para darme cuenta que, tengo deseo de ver las alacenas pintadas y lindas, pero a lo mejor no tengo ganas de hacerlo yo, y como siempre hago las cosas, la excusa era que no tenía el tiempo, y ahora que me lo entregaron me doy cuenta que no pinté las alacenas, que tengo el deseo de tenerlas lindas, pero a lo mejor también tengo el deseo de que alguien lo haga.

Bueno, rever nuestros árboles, tras los cuales nos escondemos. Aquellas cosas que nos son funcionales para postergar. Cuando somos cuidadores, bueno “porque…”, cuando tenemos los chicos pequeños “porque…”, cuando no tenemos tiempo “porque…”.

¿No les pasa?

Rever… las cosas que deseamos y rever también las excusas que usamos. Esa es la tarea.

Por Silvina Ambrosini | Lic. en Trabajo Social MN 2425 y Psicooncóloga