El sistema argentino de ciencia y tecnología, representado por el Conicet, el ente de investigación más importante del país, enfrenta uno de los ajustes más grandes desde su creación: despidos, recortes de becas y fondos para financiar proyectos, y falta de recursos para sostener los diversos institutos del país.
En el caso del Instituto Ferreyra, dedicado a investigaciones biomédicas en Córdoba, la situación es crítica. Enfrenta una gran crisis financiera debido al aumento de la factura eléctrica, que pasó de $800.000 a $4,5 millones en pocos meses. A pesar de realizar todos los esfuerzos posibles para reducir el consumo de energía, la institución afronta un futuro incierto y podría dejar de operar. El instituto alberga 120 investigadores, entre estudiantes, docentes y profesionales.
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Ricardo Pautassi, investigador del Conicet y vicedirector del Instituto Ferreyra, explica que están llevando a cabo acciones para sobrevivir, con apoyos limitados de la Universidad Nacional de Córdoba y del Conicet, que brindan fondos de emergencia a corto plazo. “El incremento en la factura pasada fue del 300% y ahora debe estar llegando al 380%. Seguimos teniendo el mismo presupuesto de 2023 por una decisión del poder ejecutivo. El presupuesto de funcionamiento del instituto se genera a partir de los aportes en partes iguales de la UNC y el CONICET (de forma solidaria). La UNC nos amplió el presupuesto de 6 a 10 millones, pero de igual manera, 4 millones nos sirven para pagar una sola boleta de luz. Por otro lado, el Conicet nos está ayudando con un fondo de emergencia pero tiene un corto plazo de 30 a 60 días”
La importancia del Instituto Ferreyra para Córdoba
El Instituto desempeña un papel muy importante en Córdoba, contribuyendo en la formación de nuevos profesionales, brindando oportunidades de investigación y desarrollo a estudiantes de distintas universidades, y realizando estudios centrados en patológicas relevantes como parasitosis, adicciones y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.“Tenemos amplias actividades de conexión con la sociedad, hacemos conferencias, formamos parte del doctorado en neurociencia de la UNC y los investigadores trabajan en la UNC. A nivel de investigación, lo más importante a mi entender, es que se desarrolla un conjunto de investigaciones para entender patologías muy relevantes para nuestro medio, desde patologías desatendidas como la parasitosis. Trabajamos con las adicciones y con el Alzheimer para potencialmente generar tratamientos”, agrega Pautassi.
La importancia del CONICET para la industria y el ecosistema emprendedor
El Conicet, como ente de investigación más importante del país, cumple un rol fundamental en la selección y reclutamiento de profesionales altamente capacitados. Además, no solo contribuyen al avance del conocimiento científico, sino que también son el punto de partida para la creación de startups.
Según informó Sergio Romano, gerente de Vinculación Tecnológica del Conicet, a Ámbito, en los últimos tres años se crearon 26 startups con patentes desarrolladas por investigadores que forman parte del organismo. Si se contabilizan las fundadas en la última década, el número se eleva a 56. Además, agrega que la entidad registra más de 1.000 patentes desarrolladas en laboratorios propios.
En concordancia con Romano, Marisa Gigena, responsable de vinculación tecnológica del Instituto Ferreyra, subraya la importancia de la colaboración entre el Estado, las instituciones científicas y las empresas privadas para el desarrollo del país. “Uno no puede separar la parte privada de la ciencia. Si mirás el Triángulo de Sabato, donde se relacionan las tres organizaciones fundamentales: el estado, la estructura productiva y todo el sistema científico/tecnológico donde se involucran las universidades e institutos de investigación. Si uno quiere el desarrollo de un país, estas tres instituciones tienen que estar trabajando en conjunto todo el tiempo. Hay un constante intercambio de productos y procesos que se gestan dentro de las ciencias y se transfiere a la instituciones privadas. Las Instituciones científicas sin el apoyo del estado no pueden funcionar por sí solas. Hay una interacción constante entre estos tres organismos. Las instituciones científicas generan el conocimiento y las empresas privadas lo llevan a gran escala o lo desarrollan como un servicio a la sociedad”
Cabe destacar que, el apoyo y la colaboración entre instituciones científicas y el ecosistema de startups, es clave para impulsar la transferencia tecnológica y conocimiento del laboratorio al mercado. Al facilitar la incubación y aceleración de nuevas empresas basadas en investigación científica, se fomenta la relación de empleo y se promueve el desarrollo. Un ejemplo, es la empresa AtomProtect que utilizó la tecnología del Conicet para fabricar barbijos. Esto generó que la empresa “facture más de $4.000 millones de pesos y se generen más de cien puestos de trabajo”, agregó Romano en Ámbito. Otro caso que destaca, es el de la multinacional española Danone, que antes importaba un probiótico para su línea de yogures y ahora utiliza una patente del organismo.
“La fuga de cerebros”
Pautassi, también se refiere al rol fundamental del CONICET en reclutar y formar profesionales altamente capacitados, pero advierte sobre “la fuga de cerebros”, donde muchos científicos jóvenes se están yendo del país por falta de oportunidades. “Muchos científicos jóvenes se están yendo fuera del país. El problema de esto es que van a empezar a quedar puestos vacantes o la gente que trabaje no va a ser la más capacitada. Por lo tanto, vamos a tener una caída en nuestra capacidad de ejecutar bien nuestros proyectos. Los profesionales que salen del CONICET (los becarios), no se quedan en el sistema científico, se insertan en empresas o en el sector público para ejecución de políticas públicas, por lo tanto dentro y fuera del sistema científico, los impactos serán muy negativos”.
Los privados… ¿Pueden respaldar la ciencia?
Ante numerosos comentarios sobre la “privatización” de la ciencia, el vicedirector del instituto Ferreyra no descarta este camino para el futuro, siempre y cuando, haya un mayor desarrollo. “La actividad científica desarrollada por sectores privados en Argentina tiene un muy bajo nivel de participación. Los privados en general no tienen grandes departamentos de innovación y desarrollo, lo que hacen es comprar patentes de afuera. Por ejemplo, en laboratorios, se necesita aún más desarrollo de investigación científica y desarrollo de recursos humanos para dar más caudal de recursos al sector privado para que puedan desarrollar sus investigaciones con la mano de obra local calificada. Pienso que podría ser un camino a futuro pero todavía nos falta mucho desarrollo. Los científicos estaríamos más que interesados en participar en un sector privado dinámico. Las universidades privadas son muy incipientes en lo que es investigación de desarrollo, no hay inversión en general, se involucran más que todo en la formación de grado, no en investigación”
Según datos proporcionados por el Banco Mundial en 2019, Estados Unidos destinó 3,45% de su PBI a Ciencia, Tecnología e Innovación. Corea del Sur e Israel destinaron casi un 5% mientras que Brasil un 1,21%. Argentina el 0,31%.
68 científicos ganadores del Premio Nobel firmaron una carta contra el ajuste a la ciencia argentina
En medio del recorte de financiamiento, referentes mundiales en Medicina, Química, Física y Economía enviaron documento al Poder Ejecutivo y a las autoridades del Congreso explicándoles la importancia de la ciencia en nuestro país.
"Vemos con preocupación la eliminación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, el despido de empleados administrativos del CONICET y otros institutos en todo el país, y la terminación anticipada de muchos contratos el próximo mes. Tememos que Argentina esté abandonando a sus científicos, estudiantes y futuros líderes de la ciencia (..) Como científicos internacionales, muchos de nosotros hemos sido testigos de las contribuciones transformadoras de la ciencia argentina. Si no fuera por la ciencia y los científicos argentinos, las causas y el tratamiento del cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares habrían seguido siendo un misterio durante décadas. Si no fuera por la ciencia y los científicos argentinos, careceríamos del conocimiento y la tecnología que permiten a un país alimentar tanto a su propio pueblo como a gran parte del mundo y establecer el conocimiento básico necesario para políticas efectivas de conservación de la naturaleza. Devaluar y/o cancelar a la ciencia argentina sería un grave error”, agregaron en una parte del comunicado.